En Puntos de vista | Francisco Escobar Bravo hoy | redacción |
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DESDE LA VILLA
La “miembra”
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Ayer, 9 de junio de 2008,
me di de baja del Sindicato UTO-UGT de la ONCE, empresa en
la cual saben mis lectores que vengo trabajando desde hace
más de tres años y medio. Quien me proporcionó el impreso
para solicitar dicha baja, que tuvo que buscarlo y
telefonear a su jefe para que le indicase dónde hallarlo, me
preguntó que sin tan mal se habían portado conmigo.
- Ni mal ni bien.
Simplemente, no habéis hecho nada ni en mi favor ni en mi
contra. Y me parece muy mal que, de repente, aumentéis la
cuota sindical de 6 a 9 euros mensuales. Un 50%, cuando nos
han subido el sueldo tan sólo un 2% mientras el IPC lo ha
hecho un 5%. O sea, habéis actuado como los congresistas y
los alcaldes, que la primera medida que toman es subirse
ellos mismos el sueldo. Y mientras yo trabajo 9 ó 10 horas
diarias, e incluso los festivos, para alcanzar la comisión
del 10%, vosotros estáis “liberados” y cobráis como si
vendierais el equivalente al 16% cuando vendéis 0 euros. -.
- Pero por ti hemos
hecho... – Intentó argüir.-
- Por mí y para que me
hayan hecho contrato fijo las únicas que han hecho algo han
sido mis piernas, que se han cansado de patear calles, y mis
deseos y esfuerzos de trabajar. Vosotros, nada. Y desde
luego que si ahora, al darme de baja, lo hacéis en mi contra
entonces vengo y aquí hay algo más que palabras. -.
Y se acabó la cuestión.
Viene a cuento este largo
preámbulo porque ayer hizo tres meses que el PSOE triunfó en
las elecciones del 9-M y muchos españoles se están
preguntando qué ha hecho desde entonces el nuevo Gobierno.
Pues absolutamente nada.
Igual que el mencionado sindicato por mí. Lo malo es que al
Gobierno hay que seguir pagándole y no se puede dar uno de
baja cuando quiera.
Pero miento... Ayer sí
hicieron algo. Y no fue, ni más ni menos, que la
“presentación en sociedad” de la nueva ministra del recién
nacido Ministerio de la Igualdad, Bibiana Aído. La cual se
lución inventándose un nuevo término: Consejo de Ministros y
Ministras. Y una palabreja que ofende nada más que verla
escrita: Miembras. ¿Será un andalucismo que utiliza el señor
Zapatero, dado el color eminentemente rosa de su Gabinete?
Mis hembras , miembras.
- Los miembros y las
miembras del Consejo de Ministros y Ministras. – Dijo la
joven
ministrilla.
Hace ya tiempo escribí
que para ser ministro en España hacen falta dos cosas, salvo
muy honrosas excepciones: O ser amiguete del Presidente de
turno, y cuanto más burro mejor, o acreditar directamente
ser el más tonto del país. Y esto lo escribí, creo recordar,
estando el PP en el Poder; así que no vengan a acusarme de
partidismos, porque sería incierto.
El cometer ese barbarismo
lingüístico de decir los vascos y las vascas y frases
similares lo comenzó el señor Ibarreche. Pero es que a ese
hombre, inculto como a él solo, no se le puede pedir mucho
más. Pero a una muchacha de 31 años, creo, que ha ocupado en
el Partido Socialista cargos “tan relevantes” como directiva
de no sé qué historias del Flamenco - ¡importantísimo para
el desarrollo social e industrial de Andalucía, por lo
visto! - se le podía exigir mayor cultura gramatical como
que supiese que en el idioma de Cervantes cuando se refiere
uno a sustantivos o adjetivos de los dos géneros se debe
utilizar el masculino. Decir los vascos y las vascas ya está
feo, pero inventarse la palabra miembras es que clama al
Cielo.
¿Cuál fue el mérito de
esta joven para ser ministra? Licenciarse en A.D.E. no sé
con qué edad. Licenciatura que obtuvo uno de mis hijos a los
22 años, tras obtener la de Económicas a los 21. Luego algún
mérito más tiene que poseer esta chica, aparte de ser
militante de las Juventudes Socialistas desde niña e hija
del anterior alcalde de Almería; pero no pienso
investigarlo, no sea que me encuentre con una querella por
calumnias.
Fíjense si el Gobierno de
ZP habrá hecho pocas cosas en estos tres meses que donde
dijo que no había crisis sino “desaceleración económica” se
les ha ido el IPC por las nubes, el número de desempleados
por la estratosfera y le acaban de plantear una huelga del
transporte que ya veremos cómo acaba.
Pero tranquilos, que
seguro que las miembras del Gobierno nos sacan de todo esto
rápidamente.
Por cierto... ¿Y por qué
a partir de ahora no le cambian el nombre al Congreso y le
llaman Congresos de los Diputados y de las Diputadas,
término que sí sería correcto? Supongo que porque se temen
que iba a haber más de un chiste malsonante y subido de
tono.
Además, esta tarde hemos
goleado a Rusia. ¿Qué nos importa nada más? |
La voluntad del pueblo
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Ayer, día 9 de marzo de
2008, se celebraron las Elecciones Generales al Parlamento
Español. Y hay que reconocer que fue un gran triunfo de le
democracia, dado el alto porcentaje de votantes que
asistieron a las urnas. En eso sí les ganaron la batalla los
españoles a los terroristas de ETA, incluso los mismos
vascos. Ahora habrá que pensar en ganar definitivamente esa
guerra.
El pueblo soberano ha hablado y, equivocadamente o no, ha
decidido su futuro. Luego, ya de nada valdrán las
lamentaciones de quienes han votado al candidato ganador ni
las discrepancias de los que votaron a su oponente. Eso,
sobre todo, es la Democracia: Saber respetar la opinión de
los demás, aunque no se comparta.
Ha vuelto a ganar José Luis Rodríguez Zapatero y es un
resultado indiscutible. Se podrá alegar que ha bajado en
algunas circunscripciones en intención de voto, mientras
Mariano Rajoy ha subido en otras; pero lo cierto es que la
victoria ha sido suya. Roguemos pues porque la sabiduría le
ilumine y sepa llevar a buen puerto esta Nación que en los
últimos tiempos parecía ir un poco a la deriva. En cuanto a
Rajoy, es su segunda derrota consecutiva y es de suponer que
se plantee en serio un cambio de actitud respecto a sí
mismo; como ya ha hecho Gaspar Llamazares, de IU, que anoche
mismo anunció su renuncia a una nueva candidatura en tanto
se quejaba de lo injusta que es la Ley D’Hont para con
algunos Partidos Políticos. Y no le falta razón.
Con idéntico número de votantes, 303.000, el Partido de Rosa
Díez ha obtenido un solo escaño en tanto ha sacado seis.
Asimismo, IU ha tenido 963.000 votantes y Convergencia i
Unió 774.000; pues al primero se le conceden tres escaños
mientras que al segundo once. Esta Ley, que en su día pudo
tener su razón de ser, solamente favorece a los partidos
nacionalistas que únicamente se presentan en su propio
terreno. Y ellos son quienes, con un pequeño número de
votantes, tienen la llave del gobierno de España. Lo cual no
es nada razonable y da más valor a los votos de unos
ciudadanos que a los de otros.
Pero si no se desea alterar esta normativa, lo justo es que
se aplicase estrictamente. Si el Partido Socialista Catalán
– PSC - se ha presentado como tal, al igual que el PSE de
los vascos, sus votos no se deberían acumular radicalmente a
los del PSOE sino ser medidos de igual forma que los de los
que han resultado perjudicados por esta manera de estimar
los votos. Mas a pesar de que este razonamiento es
totalmente lógico y de que los del PP se estarán tirando de
los pelos por no haber cambiado en su día la Ley Electoral,
si algún día vuelven a estar en el Gobierno tampoco la
cambiarán en virtud de no sé cuáles intereses. ¡Allá ellos
entonces y que no vengan con lloros!
El pueblo ha hablado y ha emitido su veredicto. Tan sólo
queda ya acatarlo. Y como es mejor tomarse risueñamente
todo, me he permitido escribir un pequeño romance en el que
describo un ficticio diálogo que muy bien pudiera ser cierto
aunque no dude en absoluto – como dejé bien claro en mis
anteriores artículos sobre los debates – de la honradez de
Mariano Rajoy aunque sí de la de algunos de sus acompañantes
en las listas electorales:
El diálogo de Rajoy y
Pizarro
- Se acabó lo que se daba. –
Dijo Rajoy a Pizarro.
- Ganaron los socialistas,
habló el pueblo soberano. –
- ¿Qué vamos a hacer ahora? –
- Viviremos del escaño.
Que ése da buenas prebendas,
un momio de cuatro años. –
- Pues lo siento, amigo mío,
que yo a la empresa me largo;
pues se gana más dinero
y cuesta el mismo trabajo.
Allí todos te respetan,
nadie te llama payaso
y es difícil que te llegue
un etarra a darte un palo. - .

- ¿Pues sabes lo que te digo?
Que lo mismo te hago caso
y al Registro también torno,
a forrarme entre legajos.
Y que aquí se las compongan
el Aceves y el Gallardo. -.
- Gallardón querrás decir... –.
- Como me peta le llamo. -.
- ¿No me quería hacer sombra?
Pues yo la ene le mango. –
- ¿Y el acento? -. – No me gusta,
que lo tiene de chulapo. -
- Me refiero al apellido
y no al acento ortográfico. -.
- Pues ése también le sobra,
que con él suena más macho.
Y en España, en estos días,
Es ser homo lo mandado.
Ahí tienes al gran Zerolo:
¡Con Zeta Pe tiene orgasmos! -.
- ¿Y a Esperanza qué le dices? -.
- ¡Que la den mucho por saco!
¡Vámonos ya, compañero,
antes que vengan a echarnos! -.
Lo bueno del caso es que
si el resultado
hubiese sido al contrario, este mismo ficticio diálogo
hubiera podido producirse con otros protagonistas. |
El debate – 2
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Seguramente será que esta
semana soy siete días más viejo que la anterior, como es
evidente; pero el debate de esta noche del 3 de marzo de
2008 me ha parecido soporífero y ganas me han dado de ir a
acostarme. Los dos candidatos, Rodríguez Zapatero y Rajoy
han aburrido hasta a las célebres ovejas de Carmen Sevilla.
Pero como el compromiso con mis lectores es ineludible me he
tenido que tragar casi dos horas de continuos ataques y de
promesas de futuro. Promesas de lo que se hará pero que no
se ha hecho y de lo que se debe hacer pero a ver quién es el
guapo que lo hace.
Después de este
preámbulo, mi creencia firme es que Mariano Rajoy ha ganado
por K. O. a Rodríguez Zapatero. Pero que de muy poco va a
servirle esta victoria - casi con toda seguridad - el
próximo domingo en las urnas, donde ya no se combate con
pistoletazos dialécticos sino con balas de verdad.
La semana pasada, como es
natural, los Medios de Comunicación afines al PSOE
destacaron la abultada victoria de Zapatero. Y los
simpatizantes del PP, arrimando el ascua a su sardina, todo
lo contrario. Creo que estuve en el término medio y bastante
equitativo al expresar que el triunfo de Rajoy había sido
levemente a los puntos. Y opino que no me confundí. De igual
manera tampoco pienso que me confunda esta noche al decir
que Rajoy ha dejado medio grogui a su oponente. Pero el
espectáculo, sobre todo por parte de ZP, ha sido lamentable.
Ignoro quién ha seleccionado a esa Moderadora, pero el
candidato socialista ha interrumpido al popular más de
treinta veces cuando éste estaba en uso de la palabra según
los turnos acordados. Y también Rajoy ha terciado alguna vez
de manera inconveniente. Total, un verdadero desastre de
moderación.
Continuando con los
símiles boxísticos, el debate me ha recordado a aquellos
combates en los que un púgil acorrala al otro contra las
cuerdas y el casi vencido tiene que recurrir a los golpes
bajos para salir de ellas. Así es como lo he visto. Zapatero
ha sacado a colación varias veces la “etapa de Gobierno” de
Rajoy, no queriendo darse cuenta de que quien gobernaba
entonces era José María Aznar, y Rajoy se ha pasado el rato
recordándole lo que no había cumplido y que sin duda no
cumpliría si es que sigue de Presidente.
La verdad es que he salido de mi sopor en el último bloque,
cuando han hablado ambos del futuro; y, sinceramente, no he
creído nada de lo que prometía Zapatero – porque ha tenido
ya cuatro años para hacerlo y no lo ha hecho – y sí pienso
que las promesas de Rajoy son factibles de cumplirse. En lo
único que discrepo de ambos es en que si todos pagamos menos
impuestos pueda haber dinero para tantas cosas prometidas.
Pero ellos sabrán, que para eso cuentan con unos equipos de
economistas de prestigio según dicen.
Señores, los debates se
han terminado. No sé si tanto el anterior como el de esta
noche habrán podido decantar el voto de los indecisos, pero
me temo que no. Una cosa es predicar y otra es dar trigo y
tengo muy claro que Zapatero habrá sermoneado mucho durante
estos años, pero trigo poco ha dado. ¿Lo podrá dar el otro
candidato, si es que este próximo domingo se lleva el gato
al agua? Tampoco lo sé, pero también lo dudo. Ninguno de los
dos tiene, a mi modesto entender, una categoría política que
pueda hacer pensar que sí. Y las circunstancias económicas
están harto difíciles para ambos.
Por ello, muy a pesar mío
y puesto que los españoles somos en cuestiones políticas
partidarios de la ley del mínimo esfuerzo y no nos gusta
cambiar, doy casi por segura la victoria del Partido
Socialista en las elecciones. Aquí somos muy amigos de esa
frase de “más vale lo malo conocido...”.
Pienso que tendría que ocurrir un cataclismo para que el
resultado se decantase del otro lado. Y, aunque así fuera,
ya sabemos todos quiénes van a ser los ganadores realmente:
Los partidos nacionalistas, que serán quienes saquen mejor
tajada de todo esto.
El lunes que viene lo veremos.
Hasta entonces, pues. |
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