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En Puntos de vista | Epícaris  hoy 

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BAJO Y CLARO

EPÍCARIS

pacogarciamartin@telefonica.net

 

GESTIÓN ARQUEOLÓGICA

Ya saben los lectores que la arqueología es una de nuestras preocupaciones y fundamento de la conservación y gestión de nuestro Patrimonio. Nuevamente saltan a estas páginas los comentarios que nos producen las primeras decisiones en esta materia por parte de los nuevos –ya ocho meses- gobernantes.

Es el caso que, en medio de tanta penuria y falta de iniciativas, el delegado de la Junta de Comunidades en la Provincia de Toledo, Fernando Jou, apuesta por “nuevas fórmulas para la puesta en valor del emplazamiento del Tesoro de Guarrazar”, restos arqueológicos situados en el cercano término municipal de Guadamur.

Los iniciados en la materia saben que la fama de dichos restos es, precisamente, porque allí se encontraron las coronas y exvotos de oro que la monarquía visigoda atesoró y allí se escondieron, conjunto de piezas que está en el Museo Arqueológico Nacional y en el extranjero. Allí quedaron, después de realizar excavaciones hace ciento cincuenta años, los restos, publicados y medianamente conservados. Ahora, al ser la alcaldesa del lugar un alto cargo del Partido Popular, por costumbre inveterada en este territorio, fijan su atención los responsables del gobierno regional en los mismos.

Nos preguntamos si no hay otros conjuntos arqueológicos más dignos de atraer la atención, como la ciudad hispano-visigoda de Vascos, la villa de Saucedo en Talavera de la Reina o los yacimientos de Puente Pino y Cerro de la Mesa en Alcolea de Tajo.

Contrastan estas torpes actitudes con el tratamiento que se dá a la arqueología este último año en el Museo de Santa Cruz, con pocos recursos y una profesionalidad contrastada. Piezas del mes o conferencias de “martes en el Museo” nos muestran la actividad y producción arqueológica en la provincia durante los últimos años.

El tratamiento divulgativo del llamado “tesoro de Guarrazar” está tratado excelentemente, creemos, con el discreto pero muy bien montado “centro de interpretación” que se mantiene en la citada localidad, y que, junto con otro parejo en Arisgotas, nos muestra la política a seguir con respecto a semejantes yacimientos o conjuntos arqueológicos.

 

        BALANCE EN GRIS

Finaliza un año gris en materia de gestión del Patrimonio cultural. La crisis económica se ha cebado especialmente en el campo de la cultura, y el área que nos ocupa se ha caracterizado por la inercia, la inactividad y la carencia de proyectos, tanto antes como después de las elecciones autonómicas, aunque la parálisis también ha afectado al Ministerio del ramo ahora también absorbido por el de Educación.

Cuestiones tan importantes para nuestra ciudad como es la renovación obligada del Plan Especial del Casco Histórico o la gestión de la Vega Baja, verdadera vergüenza de dejadez y ejemplo de la falta de compromisos por parte de nuestros gobernantes. En el camino queda un marco legal trasnochado, la ya enquistada situación de los Museos Estatales en nuestra ciudad –nos referimos a los que siendo de propiedad del Estado son gestionados por la Junta de Comunidades-, la ya característica indolencia de la iglesia católica en estos menesteres o la rutina instalada en otros organismos ejecutores, como el Consorcio de la ciudad.

Junto a esta caracterización de lo público, las iniciativas particulares están afectadas de igual manera por la falta de fondos públicos y de inversión privada. Fundaciones, asociaciones, entidades y mecenas atraviesan el largo calvario al que la economía nos obliga. Y en medio de tan desolado panorama, ¿existen razones para el optimismo?. Creemos que pocas, ya que ni el debate, ni las propuestas renovadoras brillan por su ausencia. Las entidades culturales no remueven más que lo imprescindible, y los dirigentes no lo ponen fácil, ya que no han elegido hasta ahora, que sepamos, ningún gestor (dígase político) con capacidad de liderazgo o prestigio, capaz de llevar a buen término la administración de la precariedad o de tomar la iniciativa o dirección de novedosas propuestas que nos haga salir del estancamiento actual.

Mucho nos tememos que las energías y sinergias van a ir orientadas hacia lo económico, y, otra vez más, el patrimonio se quedará relegado a un obscuro rincón.

 

PÁGINAS WEB

Hoy gran parte de la realidad en la que nos movemos, nos informamos o vivimos es “virtual”. La red nos ofrece una serie de recursos que entendemos nos facilita la búsqueda de información y la comunicación, espacios virtuales sin los cuales no podríamos entender parte de la realidad en la que nos movemos y donde Nuestro Patrimonio tiene también un espacio importante. No señalamos aquellas páginas comerciales, o que se realizan con una finalidad exclusivamente mercantil, sino aquellas confeccionadas desde instituciones, organizaciones culturales o iniciativas personales, así como las que se ofrecen en redes sociales o foros de internet. Lógicamente no estarán en esta columna todas las que son, y en este caso será de agradecer la colaboración de lectores más avispados que nos ayuden a difundir aquellas que completen el panorama que aquí se esboza.

Comenzamos con las que deben ofrecer una información más completa, las confeccionadas desde el Ayuntamiento u organismos municipales. Página oficial [ayto-toledo.org/] que no es de las más completas y visitadas de entre las de su género, pero que poco a poco va mejorando sus prestaciones y subiendo peldaños en el ranking confeccionado anualmente. De igual forma han ido apareciendo otras no menos interesantes como la turística [toledo-turismo.com] o la confeccionada dentro de la red de juderías [redjuderias.org]. Hace unos días saltaba a la prensa local la iniciativa de encontrar algo inédito en Toledo desde [www.facebook.com/toledosecreto]. Muy visitada es [www.leyendasdetoledo.com], de Juan Luis Alonso, o [Librosdetoledo.org.]. Exitosas las que ofrecen fotografías antiguas o recientes de la ciudad, como el frecuentado blog de Eduardo Sánchez Butragueño [Toledoolvidado.org.] o [daviddutrilla.com].

Claro, que hay organismos que, imitando al Archivo Municipal, a la Real Academia [realacademiatoledo.es] o al de la Real Fundación Toledo, deberían ir volcando todo sus archivos de imágenes y textos a sus respectivas páginas web, como el Consorcio de Toledo o la Universidad regional, cuyo Centro de Estudios debería prestar mayor atención a nuestra ciudad

 

HITOS

A veces los hitos son físicos, en otros momentos también pueden ser simbólicos, encarnados en personas o en instituciones. En estas últimas fechas dos acontecimientos nos han dado un repertorio de estos hitos relacionados con lo que podemos considerar el “vivir” una ciudad histórica como la nuestra a través de las propuestas arquitectónicas, escultóricas, urbanísticas o de las realizaciones humanas desarrolladas a través de servicios sociales y asistenciales, deportivos o musicales, o por protagonismos individuales o colectivos.

En el primer caso, el marco incomparable era el de la antigua Iglesia de San Ginés, magnífica rehabilitación que ha puesto en valor las cuevas de Hércules, ha recuperado para la ciudad una nueva “mezquita” y pone a disposición un nuevo centro de encuentro. Allí el 24 de noviembre se presentaron las últimas realizaciones y los proyectos del Consorcio, intervenciones que reflejan el pulso de una ciudad en constante renovación. Hay que destacar las obras realizadas en el Callejón de San Pedro, en la Subida de la Granja o en la cuesta de los Pajaritos bajo la dirección de los arquitectos Jesús Corroto, Francisco Jurado o Carlos Trigo; los pavimentos planteados por José Ramón de la Cal, o la magnífica solución dada por Javier Bernalte para la plaza de “Sofer” o del “Holocausto”, espacio que aún no tiene nombre definido. Entre los proyectos, se presentaron los diseñados por la escultora Cristina Iglesias para ubicar juegos hidráulicos en diferentes zonas de la ciudad: La Fábrica de Armas, el Baño de la Cava, la plaza de Santa Clara o en la Plaza del Ayuntamiento.

Unos días después, la Coordinadora de Asociaciones de vecinos del Casco Histórico entregaba sus tradicionales premios anuales a diversas personas y entidades. Este año sería la Junta de Cofradías, Divina Pastora, Club Atletismo, Cipriano González “Cipriano el de los pobres”, Manos Unidas, Escuela de Música y nuestro querido compañero de columna durante años, Valentín Velasco. Patrocinadores, premiados y público asistente que representan la esencia del toledanismo encarnado en la propia ciudad y que con su quehacer mantienen vivo el Casco Histórico y en él sus valores patrimoniales. Unos y otros, tanto monta, monta tanto, son imprescindibles para nuestra ciudad.

 

ARTESANOS

Recientemente se ha abierto un tercer centro comercial en el entorno de nuestra ciudad. Si las autoridades locales vendían el nuevo producto augurando la creación de cientos de puestos de trabajo –y el cobro de la lógica multimillonaria licencia de otras y otras tasas-, no se dice de los cientos de trabajadores que se incorporarán de nuevo al paro, cerrando sus pequeños comercios. Si barrios enteros como el de la Avenida de Europa prácticamente están muertos al pequeño comercio, otros como el de Santa Bárbara, Buenavista o, con el cierre del Hospital Virgen de la Salud, Palomarejos, verán enormemente mermada su actividad comercial.

En el Casco Histórico la situación, ya agónica, se agudizará y solamente quedarán abiertos los locales que se encuentran en las vías de paso de turistas, y prácticamente todos dedicados a objetos de recuerdos, manufacturados en su mayor parte, no lo olvidemos, fuera de nuestra ciudad. Ya no podremos explicar a los alumnos de forma tan didáctica como extraordinaria, la existencia de un entramado urbano comercial que fosilizaba el nombre de las calles, gremios o actividades durante siglos, desaparecidas las droguerías de la Cuesta de Belén, las ferreterías del corral del hierro (calle de las cadenas), las zapaterías en la plaza del solarejo o las pescaderías en la calle de Tornerías.Urge una política enérgica –desde el Ayuntamiento y con el apoyo de la Junta de Comunidades- de vitalización del Casco Histórico que posibilite la instalación de artesanos en los comercios y tiendas abandonadas –en general de pequeño tamaño-. La vía podría ser la expropiación del uso de los locales, la rehabilitación y la adjudicación a artistas y artesanos que los dén vida de nuevo, acompañado de una política similiar de rehabilitación de inmuebles y dación en alquiler de viviendas para los nuevos inquilinos que la experiencia aportaría a la ciudad.

Experiencias hay exitosas. Solamente hay que viajar a Jaffa (Israel), para constatar que arte, artesanía, artistas y turismo es un maridaje exitoso, que vitaliza la ciudad dando una nueva utilidad a los barrios deteriorados, rejuveneciendo la población y aumentando su calidad de vida. En Toledo la experiencia apenas ha quedado reducida a la mezquita de Tornerías donde se invita a artistas de la región a mostrar directamente su saber y sus productos.

 

NUEVOS PROTAGONISTAS

Un nuevo momento histórico, por cuanto tres administraciones que realizan políticas culturales tienen un signo político distinto al que estábamos acostumbrados hasta ahora. Nueva época que impulsa a reivindicar lo que ya se hizo con otras administraciones y siguen siendo asignaturas pendientes al día de hoy, interpretando que se abren nuevas oportunidades para solucionar esos viejos problemas.

Uno es el de la puesta al día del discurso museológico de la ciudad de Toledo. Decimos discurso museológico porque son varios museos nacionales y de titularidad estatal los que radican en nuestra ciudad. Junto al del Greco, el Sefardí y el del Ejército, el museo provincial y sus filiales son de titularidad estatal, y gestionados, estos últimos, por el gobierno regional. Oportunidad para terminar las rehabilitaciones pendientes –Taller del Moro, Museo de Arte Contemporáneo; para el montaje museográfico, en Santa Fe y en Santa Cruz, y para dotar al conjunto de una discurso único y coherente, dejando, por ahora, de lado las veleidades de un supuesto museo del mundo visigodo en la Vega.

Junto con ello, el papel subsidiario del Estado para la tutela y conservación del patrimonio ha de ser efectivo. Las correcta intervención de la arqueología de urgencia –y la terminación de la carta arqueológica-, el estado de conservación de muchos Monumentos, la realización del inventario de bienes muebles o el planteamiento global que se le dé a las ciudades patrimonio es, en último caso, responsabilidad del gobierno central, como lo es el exigir como algo urgente y necesario la actualización de la legislación sobre el patrimonio por parte del gobierno regional y la realización de urgentes políticas de atención al patrimonio más frágil y, por ende, prioritario para la atención de las nuevas administraciones, como es el de la arqueología, el patrimonio mueble o los bienes inmateriales, como la tradición oral.

Todo ello y otras muchas cosas que se quedaron, por diferentes circunstancias o criterios, en el fondo de los cajones, lo iremos desempolvando durante estos primeros meses en los que los gobiernos nacional, regional y provincial se pondrán de acuerdo en las líneas generales de gobierno.

 

CIUDAD PATRIMONIO

Se cumplen 25 años de la declaración de Toledo como ciudad Patrimonio de la Humanidad. Buen momento para hacer balance. Al partir de 0 (“Toledo se muere”, gritaba Gregorio Marañón en El País), mucho se ha hecho a lo largo de estos cinco lustros. Debido a su impulso, en 1898, se creaba la Real Fundación de Toledo que tanto contribuyó a encauzar las políticas de restauración, rehabilitación, difusión y debate sobre la conservación de la ciudad. En 1999 se iniciaba la andadura del Real Patronato de la ciudad de Toledo, cuyo fruto más apreciable es el Consorcio de la ciudad de Toledo, instrumento jurídico y financiero que ha permitido iniciar múltiples obras de rehabilitación, especialmente del viario urbano y los elementos monumentales públicos, religiosos, y en menor medida, particulares, de la ciudad.

Pero, los más directamente implicados en la gestión del Patrimonio toledano, la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento, han hecho dejación de sus responsabilidades. El Ayuntamiento, convencido de que el futuro de la ciudad pasa por la conservación del Patrimonio cultural, ha servido en algún momento a intereses puntuales de grupos de presión inmobiliaria u hostelera, dejando en un segundo plano la conservación y preservación del patrimonio cultural, ya sea especialmente en el tratamiento del paisaje y los espacios urbanos. Tampoco entiende la prioridad y exigencia de dicho tratamiento en la redacción del Plan Estratégico de Toledo y en la renovación del Plan Especial del Casco Histórico, mal gestionado por las distintas corporaciones desde su aprobación hace más de diez años.

Así, a pesar del enorme esfuerzo realizado en la rehabilitación de inmuebles y vías urbanas, sigue habiendo demasiados inmuebles de valor patrimonial ruinosos, grandes solares abandonados, inmuebles infrautilizados y falta de equipamientos y servicios para los residentes. Además, la oferta e infraestructura turística y museológica sigue mostrando graves carencias e incongruencias. Las autoridades competentes deben de realizar, por tanto, un ejercicio de autocrítica, humildad, y, reconociendo errores, marcar líneas de futuro, más claras y enérgicas, de cara a solucionar los muchos problemas planteados.

 

1917

A los que nos dedicamos a investigar, divulgar y enseñar sobre el pasado, nos duele la historia. Nos apesadumbra constatar que, consiguiendo el efecto contrario que pretendemos –que el hombre no tropiece dos veces con la misma piedra-, logramos que el presente nos recuerde, en muchas ocasiones, épocas pasadas.

Estos días se nos hace muy presente la crisis del modelo de la Restauración que nos dotamos –o mejor dicho, que nos dictó Cánovas- allá en 1875. Un bipartidismo que terminó disociando la España oficial de la España real, que hizo aguas a partir de comienzos del siglo XX y que estalló en una grave crisis en 1917. La misma radiografía: Comportamientos caciquiles en las instituciones, corrupción generalizada, partidos cada vez más aislados de los problemas cotidianos, acción prepotente de grupos de poder, grave crisis social y económica, etc.

Viene a cuento porque en el campo que nos ocupa, el patrimonio, se enquistan los problemas hasta decir basta. Parece como si el gobierno Nacional estuviera noqueado por lo que teme se avecina, lo mismo que ocurre con la oposición política en nuestra región, tras los sorpresivos –para ellos- últimos resultados electorales. Mientras, en el gobierno regional –en este caso la (sub) consejería de Cultura, no funciona por, según ellos, grave estado de las cuentas regionales, y nos imaginamos que también imbuida por el cada vez mayor conflicto educativo que se plantea. Y, el Ayuntamiento, sigue viviendo de las rentas e inercias de la anterior legislatura.

Así nos encontramos con un balance de los 100 primeros días de encefalograma plano. No sólo es preocupante que prácticamente no se muestre ninguna actividad por falta de presupuesto e inanición de los funcionarios y organismos públicos del área, sino que ninguna declaración programática se realiza por boca de sus responsables, con la Vega Baja paralizada, inertes los Museos y ningún proyecto, plan o resquicio de idea clarificadora de lo que se pretende.

Lo grave es que lo que intuimos no es algo coyuntural, sino reflejo de una crisis más profunda y de más largo alcance. Y el Patrimonio de una ciudad como Toledo se resentirá de este estado de cosas.


 SERVICIO PÚBLICO

Hace un año se inauguraba el curso académico en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (RABACHTO) con la presencia de autoridades regionales, provinciales y locales. Todas se pusieron a disposición de la Academia en cuanto estuviera en su mano y alabaron la acción, meritoria y desinteresada, de la institución en pro de la conservación y divulgación de la historia, el arte y la creación plástica de la ciudad y de su provincia.

Un año después, el anterior director de la institución, Ramón Gonzalvez en clave espiritual y, posteriormente, el actual, Ramón Sánchez, en sus palabras de salutación en el acto académico inaugural, destacaron que la esencia de la Academia era y es su trabajo, ya centenario, necesario para entender la gestión del patrimonio cultural en esta ciudad, y la labor de sus miembros se caracteriza por la voluntariedad, el desinterés por lo material y el esfuerzo que dedican por conseguir, de buena fe y con el máximo rigor, poner en valor –como se estila decir ahora- los bienes patrimoniales, tangibles e intangibles de una ciudad declarada patrimonio de la humanidad y una provincia que atesora un no menos despreciable patrimonio arqueológico, etnográfico, artístico e histórico.

Tiempos de grave crisis económica que no nos puede hacer olvidar que hay cosas necesarias, que no son precisamente recursos materiales o infraestructuras, sino un bien intangible como es el servicio a Toledo a través de la defensa de su patrimonio y de la creación plástica. La conferencia inaugural del curso impartida por el académico Juan José Gómez Luengo sobre el “Paisaje y forma urbana de Toledo” demostró que, lejos de todo partidismo coyuntural o intereses especulativos, la defensa del paisaje cultural de Toledo, ciudad patrimonio de la humanidad, es asumida por esta institución que nos merece todo el respeto, consideración que nos hace exigir para la misma el trato que se merece desde las instituciones políticas y administrativas que deben de velar por la conservación de dicho patrimonio. Que recorten por otro lado, que gestionen mejor sus dineros, pero que consideren como servicio público merecedor de todo respeto, a este que hace la RABACHTo. con pocos medios, ahora escatimados con espurios argumentos.

 

RAFAEL GARCÍA SERRANO

Rafael García Serrano deja el cargo de director del Museo del Traje de Madrid, que ha dirigido durante los últimos tres años y al que llegó procedente de la dirección del Museo de Santa Cruz, donde consolidó el modelo expositivo y protagonizó la realización de las magníficas exposiciones temporales que desde entonces han pasado por el crucero del mismo. A él se debió la autonomía del Museo Ruiz de Luna de Talavera de la Reina, la rehabilitación y remodelación de la casa museo Dulcinea de El Toboso y la redacción de un nuevo proyecto museológico para el museo provincial. Tras el traspaso de competencias desde el gobierno central, se le intentó restar autonomía desde el gobierno regional. No se permitió la publicación de la revista del Museo, ni de otros trabajos de investigación o difusión, se cerró el Museo de arte contemporáneo, y después se hizo lo mismo con el Taller del Moro, mientras que en la sede central del complejo de Santa Fe-Santa Cruz, sigue sin ejecutarse el proyecto museístico.

En su nuevo destino, ya con suficiente autonomía y medios, ha logrado un museo para el siglo XXI, culminando así una larga y prolífica carrera profesional. Allí ha montado magníficas exposiciones temporales, talleres, conferencias y eventos que han llamado la atención de medios nacionales e internacionales y ha logrado que el museo entre en los circuitos culturales de la capital. Ha puesto de moda el Museo del Traje y su gestión ágil, imaginativa y atrayente.

De Toledo nos ha quedado su interés y conocimiento por nuestro patrimonio, que por su hondura e intensidad, se ha prolongado con su presencia y afecto hacia nuestra ciudad y para con sus amigos toledanos. Estamos seguros que su retiro laboral no significará inmovilidad, y le permitirá, en todo caso, retomar todos aquellos asuntos que, pese a su prodigiosa capacidad y trabajo, o, precisamente, debido a ello, dejó aparcados para mejor ocasión. Y no dudamos que Toledo ocupa entre ellos un lugar privilegiado.

 

                              AGUJEROS NEGROS

Tiene el casco de Toledo una serie de “Agujeros Negros” en materia patrimonial, lugares que atraen energías negativas, por cuanto difunden alrededor olores nauseabundos, ratas y xilófagos, atraen hacia ellos subvenciones que devoran con apetito o son pasto de inversiones prometidas y no cumplidas, crean unos ámbitos de despoblamiento, falta de servicios y deterioro urbano, algunos aún sirven para refugio de pobres transeúntes.

Unos son los inmensos solares que grandes empresas inmobiliarias u hosteleras lograron en el dulce momento de la especulación comprando inmuebles, arrasándolo todo, con aquiescencia de las autoridades locales y la bendición de la Comisión de Patrimonio, y logrando así amplios espacios de ruinas e inmundicias. Junto a ellos se agolpan decenas de pequeños edificios abandonados por sus dueños, reino de una fauna selvática, marco ideal para películas de terror.

Otros son los monumentos emblemáticos, otrora museos, que muestran las heridas de un cierre prolongado indefinidamente. El Taller del Moro, El Museo de Arte Contemporáneo, Santa Fe, son lugares emblemáticos que dormitan un largo sueño de hambre de proyectos prometidos y nunca ejecutados.

Hay lugares olvidados de la mano de Dios, que únicamente saltan a los medios de comunicación cuando su deterioro se hace estéticamente bello a la fotografía periodística, hay algún derrumbe o hay que rellenar huecos del verano. Son los restos de las Turbinas de Vargas, la casa de Amusco, los lienzos de la muralla ruinosos, el Baño de la Cava pintarrajeado o la Senda Ecológica abandonada a su suerte.

Unos últimos ejemplos tienen nombre y apellido. Son los inmuebles de la Iglesia católica que en otro momento tuvieron un uso definido, y que la falta de fieles o de utilidad concreta los deja a su suerte a la espera de urgentes subvenciones o permutas interesadas, algunas se mantienen con un uso mínimo con el que se quiere espantar la crítica. La Iglesia de la Magdalena, la ermita de San Eugenio, el Colegio de Infantes, San Lucas o los inmuebles de Obra y Fábrica, son lugares ya comunes a estas citas.

Todo ello con un Plan específico para el Casco Histórico, bajo la tutela de la Consejería de Educación y Cultura y un Ayuntamiento que presume con una Concejalía de Patrimonio dar lustre a una ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

CONTRATAQUE

Tienen los titulares cinematográficos la fortuna de quedarse en la retina del lector de una forma más eficiente que otros más sesudos o complejos. La semana pasada, me felicitaron por la calle –la forma más humana y ciudadana de cordialidad entre el que esto suscribe y los seguidores de esta columna-, por el título y contenido de aquella que la semana pasada titulábamos “agujeros negros”. Hoy, siguiendo las segundas partes del séptimo arte, nos centraríamos en los contraataques a aquellos endemoniados y oscuros elementos del entramado urbano, la mayor manifestación del mal contra la ciudad patrimonio de la humanidad. Varias son las armas que tienen los munícipes para erradicar los solares e inmuebles ruinosos, insalubres o parasitarios.

Una vía, quizá la más rápida por sencilla y económica, sería que, vía impuestos, se grabaran fiscalmente todos los solares e inmuebles abandonados o ruinosos, para de esa forma estimular su salida al mercado y con ello a la intervención urgente de sus propietarios.Otra política más elaborada correría a cargo de la Empresa Municipal de la Vivienda, que quizás ahora, en manos de un gestor más político que técnico, podría abordar las proyectos de restauración, expropiación y rehabilitación o edificación –que no siga el ejemplo del corral de los Trastámara-, o de revitalización –vía alquileres- de dichos lugares.

El Consorcio de la ciudad de Toledo podría diseñar un plan para, subsidiariamente, acometer dichas políticas de revitalización urbana, premiando la puesta en alquiler de locales comerciales o inmuebles en las decrépitas vías comerciales donde las fachadas, remozadas o no, son cáscaras de inmuebles vacíos, atrayendo a artesanos, estudiantes, familias o turistas que así vitalizarían el Casco Histórico.

Por último, el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades podrían dar un impulso a la siempre aplazada construcción de infraestructuras sociales y culturales de las que carece el Casco Histórico y ya preveía el Plan Especial: Centros de día, guarderías, espacios de deporte y ocio etc. que hagan más atractiva la vida en el casco de sus habitantes presentes y posibles. Y, por favor, depúrese el padrón de habitantes, hinchado de tanto “fantasma” de segunda o nula residencia que lo único que hacen es deformar las estadísticas.