NUESTRO PATRIMONIO
EPÍCARIS
pacogarciamartin@telefonica.net
CORRUPCIÓN
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Nos dice un lector que la columna publicada la semana
pasada en esta misma sección y que titulábamos
“desentendidos”, era demasiado “blanda” para tratar los
problemas de gestión de nuestro patrimonio. Tiene razón,
y está claro que si es cuestión de semántica pecamos de
pecatos ante la gravedad del asunto. Durante toda la
semana hemos dando vueltas a la cuestión, y la lectura
de un informe de la ONG Transparencia Internacional
realizado para las Naciones Unidas sobre corrupción, nos
ha dado la clave. En él se alerta sobre la gestión
fraudulenta de los recursos hídricos, se apuntan los
problemas de corrupción en la gestión del agua y se
denuncia la muerte de millones de personas al año en el
mundo como consecuencia de ello. Aunque el informe y el
título es genérico para todo el mundo, se matiza que
España ocupa el puesto 25 de la lista de países con
menos
corrupción pública, lo que no quita gravedad a la
denuncia puntual que se realiza sobre nuestro
territorio.
Efectivamente si entendemos por desatenderse de los
intereses públicos el favorecer los privados, estamos
hablando de corrupción, y, en el peor de los casos, de
prevaricación. Si se infringe la ley [de Patrimonio] hay
delito, por acción u omisión. El problema está en
probarlo, de ahí que la denuncia sólo pueda ser solo
periodística.
Nos acordábamos de la polémica actual sobre la
desclasificación de las Tablas de Daimiel por la UNESCO.
Ya se alertó cuando se sugirió declarar los “Ojos del
Guadiana” suelo agrícola, en vez de cauce fluvial, al no
acudir las aguas durante bastantes años al cauce
tradicional. El problema no lo ha causado el cambio
climático, sino una política errónea [dilúyanse aquí las
responsabilidades entre Estado, Comunidad Autónoma,
Confederación Hidrográfica del Guadiana etc.] de gestión
de los recursos hídricos.
De la misma forma se ha planteado a la UNESCO la
exclusión de Toledo de la lista de ciudades Patrimonio
de la Humanidad. Es entonces cuando surgen airadas
manifestaciones y protestas, pero no se hace autocrítica
sobre la gestión del patrimonio que llevan a cabo
nuestras administraciones. Los corruptos andan sueltos,
unos agradecidos por su cómodo puesto político o
administrativo, otros por su codicia y los intereses
privados salvaguardados del interés público, mientras el
patrimonio sufre heridas difícilmente restañables y de
graves consecuencias para el futuro. |
EL
CONSORCIO
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Una atenta mirada a los cambios que se están produciendo
en la gerencia del Consorcio es necesaria por cuanto se
trata de un organismo esencial para la intervención
sobre el conjunto patrimonial del Casco Histórico, tanto
por los presupuestos que maneja como por el papel
coordinador que puede tener en el desarrollo del Plan
Especial del Casco Histórico y en el desarrollo del P.OM.
No basta con el cambio de personas, y si el Ayuntamiento
ha sido el protagonista en la designación del nuevo
gestor, también lo ha de ser para dotar de unas nuevas
directrices al mismo, adecuando el marco normativo que
ha de tener para afrontarlas.
Y pasa por actualizar el Plan Especial del Casco
Histórico, poniendo en marcha todos los mecanismos de
participación y de corrección que se preveían en su
redacción inicial. Es necesaria la participación de
agentes sociales, instituciones y, sobre todo, vecinos
que
puedan estar interesados y aportar ideas, sugerencias y
soluciones a los problemas planteados en la ciudad. Sin
la participación activa de aquellos que viven o trabajan
en el Casco Histórico, cualquier medida que se tome
tendrá siempre lagunas o deficiencias. No basta con
reunirse con instituciones o personas relevantes,
encargar estudios o realizar convenios de colaboración.
Los órganos de participación que ya preveía la propia
normativa que creó el Consorcio son necesarios para
planificar, ejecutar, evaluar y redefinir las políticas
que desarrolla.
Retos urgentes como los de redactar nuevas y más
exigentes Ordenanzas Municipales que afectan a la
ejecución de los programas del Consorcio; de plantear
programas plurianuales que den respuesta a los graves
problemas planteados en la ciudad y que afectan de una
forma muy directa a la conservación, uso y disfrute del
patrimonio; de acelerar los trabajos en las áreas de
rehabilitación preferente, redactar y actualizar un
nuevo catálogo de inmuebles, y de desarrollar una
política más exigente por la que se actúe
subsidiariamente en aquellos inmuebles de valor
patrimonial cuyos propietarios no rehabiliten de
inmediato y cuyo valor integral corre peligro. Hay
grandes proyectos pendientes que requieren la
colaboración de todas las instituciones y que el
Consorcio podría coordinar. Son asuntos tan graves y
urgentes como el cableado y la zanja única, la
accesibilidad y circulación de vehículos, o la oferta
turística de los valores patrimoniales –yacimientos
visitables, museos, actividades culturales- etc. |
ATENTADO PATRIMONIAL
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El patrimonio etnográfico es, quizás, de entre todos, el
más desprotegido, quizás porque ha sido el último en ser
valorado con la máxima categoría de protección como Bien
de Interés Cultural, o tal vez porque existe poca
tradición en la gestión de dichos bienes.
Dice el decreto de declaración del conjunto de silos
como Bien de Interés Cultural, publicado en el Documento
Oficial de nuestra Comunidad el día 17 de febrero de
2004, que presenta dentro del conjunto de la
arquitectura popular española, una tipología
singularísima en cuanto a sus características
fundamentales, y era urgente su declaración por el
escaso número de ejemplares que quedaban en la localidad
de Villacañas, único lugar, junto con Madridejos, en el
que quedaban silos urbanos.
Se define el silo como una unidad de hábitat y trabajo
que se caracteriza por estar excavado bajo tierra, en
lugar llano. Lo único que se ve por tanto es el perfil
de la rampa de descenso,
las chimeneas, las lumbreras y la “cimbia y peineta”,
elementos que destacan, junto a las cambroneras, en el
paisaje resultante en superficie.
Ese entorno y paisaje es el que ha destrozado el
Ayuntamiento de Villacañas, propietario y gestor del
Bien de Interés Cultural, que lo enseña al público como
museo. Lo ha hecho con una valla perimetral de escaso
gusto y valor en su ejecución, “enjaulando” un espacio
que se caracterizaba por los horizontes abiertos y
libres.
La iniciativa ha partido del Ayuntamiento de la
localidad, precisamente del organismo encargado de velar
por la conservación del conjunto según la Ley del
Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, y nos
tememos que se ha realizado de espaldas a dicha ley, ya
que de otra forma no se entendería el visto bueno de la
Consejería de Cultura, organismo tutelar de los Bienes
declarados en nuestra comunidad.
Depúrense pues las responsabilidades, rectifíquese y
termínese la adecuación del llamado “Museo del Silo”
como corresponde al valor del bien etnográfico
declarado. |
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