COLABORACIONES
La Foto
Alberto Campos
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Ví una foto en un
periódico. Una foto que debe obligarnos a actuar, ya que en ella
se ven claramente los cimientos resquebrajados de nuestra
sociedad actual. A aquéllos que la publicasteis: gracias de todo
corazón. En la foto aparece un ser humano alzando los cadáveres
de varios pequeños seres inocentes e indefensos a los que había
asesinado cobardemente. El ser humano estaba riendo y parecía
exhibir los cadáveres como un trofeo, como si estuviese
orgulloso de alguna hazaña incomprensible.
Los gatos estaban vivos
por una razón, aunque algunos pobres de espíritu, ignorantes y
prepotentes de esta sociedad no sean capaces de entender un
hecho tan simple. Los gatos son personas maravillosas llenas de
inteligencia, bondad, simpatía, elegancia, fidelidad y nobleza y
tanto ellos como el resto de los animales de este planeta tienen
derecho a vivir la vida para la que nacieron sin ser masacrados
por entes sin conciencia. Ningún ser humano puede destruir vidas
cuya importancia desconoce, guiado por un sentimiento infundado
de poderío que asombra y entristece a las personas que piensan.
En esa foto hay vidas
inocentes injustamente truncadas por asesinos que se invistieron
de un poder que nadie tiene: decidir entre la vida o la muerte
de otros seres vivos.
Los gatos se han
llevado consigo buenos sentimientos. La bondad que ha
abandonado con ellos este tiempo está en el mundo sin esclavos
de M.L. King, sin mentiras de Galileo, sin estupidez de Einstein,
sin maltrato animal de Mark Twain, Charles Mayo o Gandhi, el
mundo de mentes libres de Beethoven, el mundo con esperanza de
Tagore. El mundo justo por el que luchan las buenas personas
anónimas de todos los tiempos, especies y razas siguiendo la
estela de un sueño que algún día se hará realidad.
Aquí, envenenando
nuestro tiempo, han quedado los culpables de matar el latido de
la primavera y quemar bondad en la hoguera de la ignorancia y la
cobardía, los responsables de que la felicidad se nos escape
como aire entre los dedos y de que la ciencia, la poesía y la
música exhalen sus últimos suspiros al unísono de los seres
inocentes asesinados. Su ignorancia y prepotencia nos están
conduciendo a un mundo sin sueños, metas ni preguntas, sin
bondad ni solidaridad. Culpables que sin duda encontrarán su
destino algún día y serán maldecidos por la historia.
Esta foto no
desaparecerá nunca de mi cerebro ni de mi corazón. Algo bueno
murió innecesariamente en mí. No quiero olvidar. No quiero
perdonar. Quiero que se haga justicia y espero que el juez
humano condene con toda la fuerza de la ley a estos cobardes
asesinos de seres indefensos, pero estoy seguro de que JUSTICIA
será administrada en los más altos tribunales que son nuestro
destino inexorable.
Por último, en esa foto
hay una razón para luchar. Tener roto el corazón no es
suficiente. Las muertes de seres indefensos no pueden ser en
vano. Se lo debemos. Lucharé por el mundo en el que ellos
creían, en el que todos y cada uno de los seres vivos de este
planeta puedan vivir la vida para la que nacieron, donde no hay
sitio para los depravados sin inteligencia ni corazón que
únicamente buscan un poder que nunca conseguirán. Estoy seguro
de la victoria final. Porque tenemos razón. Esta tierra es
nuestro hogar y aquí no hay sitio para los que matan el latido
de la primavera |
TARJETA PLUS
Luís
Montalvo
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Escribo esta carta a
todas las personas a las que pueda interesar para denunciar la
desprotección que siento al utilizar un servicio de RENFE,
concretamente la tarjeta plus la cual te piden cada vez que vas
a tomar un tren junto a tu billete, alegando que es personal e
intrasferible y por evitar un uso fraudulento de la misma (es
decir que con la misma tarjeta plus puedan viajar varias
personas a la vez, por eso lo de que es personal e
intransferible, aunque no es nominativa, que alguien me lo
explique). A
continuación expongo el por qué de esa desprotección:
El día 19 de noviembre adquirí una tarjeta
plus de 40 viajes para el recorrido Madrid- Toledo y viceversa,
por la que pagué un importe de 169 € y cuyo número de referencia
es 86868228121377011, utilizándolo sólo hasta el día 26 de
noviembre en viaje de ida hacia Madrid, ya que allí en la
capital me robaron la tarjeta plus junto a otros documentos y
efectos personales.
Puse el hecho en conocimiento de RENFE a
través de uno de sus operarios para ver si podían anular esta
tarjeta plus ya que tiene un número que facilitándolo te da
derecho a “sacar” un billete del AVE Madrid-Toledo, y emitirme
una de sustitución y restándole los viajes ya consumidos, y se
me dijo que eso no era posible, que únicamente si la persona que
lo robó intentaba utilizar la tarjeta plus para viajar, se la
retirarían y me la devolverían a mí. Pues bien, si esto se puede
hacer, por qué no anularla y devolvérmela con los viajes
restantes?
Entiendo que no se trata de un título nominativo, pero sí tiene
un número de referencia que RENFE tiene
registrado para expedirme los viajes que yo solicite durante un
plazo de 30 días naturales posteriores a su adquisición por lo
que estimo que esa tarjeta robada se puede anular como tal y
emitir otra nueva, eso sí, restándole los viajes ya consumidos
(principio de no enriquecimiento injusto ni para RENFE, ni para
mí, y digo esto porque si a mí no me emiten otra tarjeta y a la
persona que la robó se la retiran si pretende utilizarla, ni la
puedo utilizar yo ni la otra persona y esos viajes están
pagados, ¿no habría enriquecimiento injusto por parte de
RENFE?). He leído
las condiciones generales de contratación de este producto de
RENFE y estoy de acuerdo en que si un usuario pierde su billete,
habrá de adquirir otro pues RENFE no tiene forma de comprobar
que yo compre un billete hoy para ir a Madrid, me lo roben y
cuando vaya a tomar el tren diga que me lo robaron, ¿cómo lo
comprobarían? ¡Menudo filón para los usuarios si eso fuera así!
¿Verdad? Pero no es el caso de la tarjeta plus, ya que sí se
podría comprobar mediante su número de referencia.
Considero por tanto “leonina” esa claúsula
de las condiciones generales de contratación que dice
textualmente: “En caso de pérdida o extravío del título de
transporte no se facilitará duplicado no justificante alguno”
¿Se aplica al título de transporte individual o por viaje, o se
refiere también al producto “tarjeta plus”? Y la considero
leonina porque no es un billete aislado que no tiene forma de
comprobarse sino que yo compré y pagué 40 viajes de los que sólo
disfruté 10 y de los que RENFE tiene constancia y puede
comprobar. Me he
visto obligado a adquirir otra tarjeta plus de 35 viajes con el
perjuicio económico que ello ha supuesto para mi y de lo que ni
RENFE ni yo somos responsables por tratarse de un supuesto de
fuerza mayor y quiero apelar al buen hacer y entender de esta
compañía, RENFE, para que podamos resolver este percance de
forma amistosa, de lo contrario y muy a mi pesar, tendría que
recurrir a otras vías para denunciar esa claúsula a la que me he
referido antes por considerarla leonina para el consumidor. |
¿Quién
puede ser Delegado de Sanidad?
Roberto
Martín
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Hace unas semanas
encontrábamos un artículo de opinión en la revista La Voz
firmado por José María Samaniego, vicepresidente del Colegio de
Médicos de Albacete, que ha generado el rechazo de las
enfermeras y de casi todos los profesionales sanitarios de la
región. Samaniego pretendía criticar la labor de la máxima
responsable de sanidad de la provincia de Albacete por el hecho
de que se trataba de una enfermera, como él dice, una ATS,
ignorando que esta titulación no existe desde hace más de 30
años. Sin embargo conseguía tan sólo enumerar una ristra de
descalificaciones, todas injustificadas y sin argumentación
coherente ni lógica. La inquina y el resquemor que Samaniego
muestra hacia nuestra compañera, a través de un discurso que
ralla el machismo más rancio, refleja un sentimiento de rabia
hacia el desarrollo de toda la profesión enfermera.
Desde el Consejo
Autonómico de Colegios Oficiales de Enfermería de Castilla-La
Mancha nos vemos obligados a explicar que el sistema sanitario
existente en España es de carácter público, gratuito y universal
y está considerado por los expertos internacionales el séptimo
mejor del mundo en orden a su calidad y eficiencia. Se trata de
un macro sistema capaz de dar asistencia en todo el país a más
de 45 millones de personas y se basa, fundamenta y soporta en
uno de sus ejes: los profesionales que trabajamos para él. Entre
otros, somos los enfermeros y los médicos quienes, con nuestro
trabajo, dedicación y calidad profesional, hemos hecho posible
que en España dispongamos de un sistema sanitario moderno y
eficaz, cuya infraestructura asistencial es capaz de competir en
perfecta situación de igualdad con los modelos más vanguardistas
del mundo. En
nuestro caso particular, los enfermeros somos la profesión
sanitaria que más frecuentemente mejora su cualificación
mediante formación continuada dado que continuamente se va
avanzando en aspecto como nuevos planes de cuidados,
aplicaciones informáticas sanitarias, nuevas técnicas de
diagnóstico y tratamiento, etc. Esta formación post-grado que, a
diferencia de otras profesiones sanitarias, corre prácticamente
a cargo de nuestros bolsillos y, lo que es todavía peor, de
nuestro tiempo de descanso. Y es que esta mejora profesional es
soportada de forma prácticamente íntegra por cada enfermero, una
circunstancia que es aceptada por los profesionales como una
realidad más del sistema y cada uno programa su formación
continuada en favor de la calidad de sus cuidados y, por tanto,
en beneficio del paciente.
Este compromiso con la calidad de nuestra
asistencia sanitaria, con nuestra aportación profesional al
sistema y con la salud de las personas, ha sido desde los
orígenes de la profesión, nuestra marca de identidad y nuestra
razón de ser. Asimismo se trata de la única razón que nos ha
llevado siempre a luchar por un desarrollo profesional acorde
con las necesidades de los pacientes y del sistema sanitario.
Desarrollo que, aunque ha sido reivindicado desde hace décadas,
se ha articulado, de forma definitiva, a lo largo de los últimos
cinco años.
Y es que en este último lustro, los
enfermeros hemos consolidado nuestra profesión en términos, no
solo universitarios, sino también mediante la ordenación
profesional recogida en la ley, con definición, plena autonomía,
responsabilidades, cuerpo de doctrina y funciones propias. La
enfermería es, hoy en día, por ley, una profesión sanitaria
facultativa, sin subordinación alguna, que valora y evalúa
científicamente, basando las intervenciones en principios
científicos, humanísticos y éticos y obteniendo los resultados
mediante la evidencia científica, auxiliándose de medios y
recursos clínicos y tecnológicos adecuados. Se trata, pues, de
una profesión que ha superado su primera etapa marcada por la
subordinación y el servicio a otra profesión para poner su
centro de gravedad en la autonomía y el servicio a la sociedad.
No en vano la sanidad, y con ella todos los profesionales que la
hacemos posible, debe girar siempre alrededor del que es su eje
principal: el ciudadano.
Es esta tendencia mundial a condicionar
todo posible cambio o desarrollo de la sanidad en torno a los
beneficios que van a reportar al paciente, la que ha catapultado
a la profesión enfermera hasta el desarrollo profesional
conseguido hasta el momento. Dicho desarrollo va a verse
completado con la conversión de los estudios universitarios en
una licenciatura (grado) de cuatro años y el desarrollo de siete
especialidades de enfermería que completarán la formación del
profesional hasta los seis años de desarrollo profesional y
otros tantos de desarrollo académico con la realización del
master universitario y el doctorado.
Esta evolución de la
enfermería española hacia una profesión autónoma, con plena
responsabilidad y autonomía sobre sus actos y competencias, y
pleno desarrollo profesional y académico, no termina de ser
aceptada por una minoría que representa los estamentos más
retrógrados y conservadores de esta profesión hermana.
Afortunadamente se trata de un grupo reducidísimo de
profesionales, casi todos ellos ajenos al mundo asistencial
donde la tónica general son los equipos multidisciplinares de
profesionales que trabajan en equipo a favor de la excelencia de
los cuidados prestados a los pacientes.
José María Samaniego debe acostumbrarse a
que la sanidad moderna gire en torno al paciente y no alrededor
de profesión alguna, y esto supone dejar al margen sus ideales
basados en el corporativismo y en conceptos trasnochados y
caciquistas de la sanidad. Le guste o no debe de ir
acostumbrándose a que las enfermeras sean sus jefas y gestionen
la sanidad que él tanto descuida con comentarios tan arcaicos y
machistas como los que se ha atrevido a publicar. No en vano las
enfermeras son profesionales autónomos con plena autonomía
profesional y una fe sólida en la excelencia profesional,
excelencia que consiguen mediante la inversión de su tiempo y su
dinero en formación continuada a lo largo de sus vidas, una
formación que les dará acceso a las máximas responsabilidades de
la gestión sanitaria. La realidad pasa porque la combinación
entre el convencimiento enfermero con la necesidad de invertir
en excelencia profesional, y la legislación vigente que le dota
de autonomía y pleno desarrollo profesional y académico, va a
multiplicar la llegada de las enfermeras a los puestos de alta
responsabilidad en la gestión de equipos multidisciplinares de
profesionales sanitarios. Una realidad ya vigente en casos como
el de Mª Ángeles López Fuster, cuya gestión supera la de muchos
otros gestores con diferente titulación universitaria. Por mucho
que le pese a Samaniego, la enfermería está ocupando en la
sociedad y en la gestión sanitaria el papel que le corresponde,
y este es un hecho factible al que tan sólo podrá oponerse
mediante argumentos incoherentes y machistas como los que ha
vertido en La Voz. Argumentos e ideales que más que beneficiarle
le perjudican ya que le desacreditan como persona cualificada
para realizar una valoración constructiva de la sanidad
castellano-manchega |
Sobre el
cambio de nombre de la EMVB
Justo
López
|
He leído en la prensa
que la nueva empresa "municipal" de Vega Baja podría llamarse "Toletum
Visigodo". Entiendo que esto debería denominarse como mucho
ocurrencia trasnochada y no debe tener base ni debate mínimo
suficiente.
A mi me gustaría proponer como nombre "Empresa Municipal de
Gestión del Toledo Histórico", para lo cual el primer paso sería
también recuperar las acciones de capital privado, pudiendo
corregir en cierta medida con el nombre el "error histórico"
cometido con premeditación jurídica por Agustín Conde y
sentenciado por José Manuel Molina en la denominación del Plan
Especial del Casco Histórico y con ello la fulminación de
múltiples cigarrales y zonas protegidas de Toledo, ya que como
todos deberían saber este plan dimanaba del tratado firmado en
1986 por el Estado y UNESCO para declarar a Toledo ciudad del
Patrimonio Mundial. No cometamos más errores de concepto y
apostemos por nuestros auténticos valores. No comencemos a
hablar del futuro creando incoherencias con nuestro pasado y no
obviemos a nuestros ancestros que han hecho posible que seamos
lo que somos.
Si Vega Baja era un nombre aceptable en lo físico y por su
relación con el padre Tajo, ahora cuando sabemos
que esta zona de la ciudad entierra restos romanos,
romano-tardíos, visigodos, pre-emirales e islámicos en general y
que con Vega Baja se construyó la ciudad sobre las colinas, no
podemos limitar el nombre de lo que allí hagamos a un concepto
pseudo-cristiano, cuando será el único lugar en el mundo (BIC,
parque arqueológico o como queramos llamarlo), desde el que con
una sola mirada podamos contemplar restos visibles de toda la
historia de la humanidad.
Puesto que suponemos que el Centro de Interpretación de la
Cultura Visigoda debería ser cuando menos ambicioso y volviendo
a los compromisos de 1986, "no se deben construir instalaciones
hoteleras, industriales o residenciales" y la única forma "no
disonante" con el paisaje de este cono visual sería un edificio
singular, al estilo de los de Santiago Calatrava y opuesto a los
cubos de Moneo, recomendaría un concurso internacional de
arquitectura con el precepto de dejar huella en el siglo XXI y
acompasar a la historia respetando el pasado que esconde el
suelo y que pueda ser en si mismo un atractivo futuro de la
ciudad de Toledo. De esta forma nadie podría decir que los que
queremos conservar la historia nos oponemos al presente y que
somos enemigos de la arquitectura y de las artes. Un edificio
singular también puede ser por si mismo un atractivo turístico,
como la Ciudad de las Artes (Valencia) o el Guggenheim (Bilbao).
Lo menos que podemos esperar es que en el jurado de este
concurso intervengan políticos, técnicos, artistas y ciudadanos,
que puedan aportar criterio para que sea "semilla" y referencia.
Volviendo con el nombrecito aportado por Emiliano García-Page
para la nueva empresa de gestión o mejunge instucional, "Toletum
visigodo", no lo considero aceptable ni representativo para una
entidad con tanto recorrido futuro, menos sin saber si se
limitará al espacio Vega Baja o si volverá a jugar con el
urbanismo para ventilar asuntos monetarios.
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