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José del Saz-Orozco
JAVIER
ORTIZ, SORPRENDIDO, NOS MIRA DESDE OTRO SITIO
(IN MEMORIAM)
Bajas
Hay bajas entre los nuestros
El destino ha matado a Javier Ortiz
Soldado
Rindo armas ante ti
Y a tus pies
lloro en mejillas secas
Seca el alma se me queda
-Perdón Javier-
Si tú faltas |
SONETOS AL BIÉS
1. Todos los días nace un muerto
y en todo huerto habita un manco
y en todo banco duerme un tuerto.
En todo puerto hay un estanco
Y en todo embuste hay algo cierto
Y en todo negro hay mucho blanco.
Eso decía el rey Arturo
Dándoles de comer a sus prebostes
Pasta de alpiste del mejor que había.
Y les decía que fumarse un puro
Después de ese comer equivaldría
A un alza innecesaria de los costes.

2. Todos los días muere un poco
el fontanero de la esquina.
Todos los días sale un loco
De algún rincón de la cocina.
Esta es la realidad que toco
Cuando trabajo en la oficina
Viendo en la acera al que camina
Sacándose y comiendo un moco.
Y es el misterio que yo invoco
Que nadie ve ni lo adivina
Ni lo resuelvo yo tampoco.
¡Así es la gente de cretina!

Gabino-Alejandro Carriedo
MONOLITOS
Es fácil perder el norte
Entontecer de por vida
Olvidar menudamente a donde vamos Cuando planté mi
dolor
En el campo de la paciencia
Dio fruto la felicidad Mi cabeza
Plena de suturas
Informó a mi corazón
Que es perjudicial a la salud
Entregar todo a una mujer Nada me importa el eco
Ni el ámbar
Ni el jardín
Carajo que miedo se pasa
Mirando al infinito
Más allá de la tierra y el geranio Como un idiota
Voy por la sombra
Porque llueve menos

Un hombre viaja por el campo
Y en su mano
Una línea recta observa
Un hombre recuerda su pasado
Mientras un progresista lanza un dardo Un hombre
asediado por ideas
Un hombre preso Y mientras él se rasca las axilas
Un viejo le prepara
Un pijama de madera En el día de ayer
Tras un gol de Carriedo
El equipo de Jefes de Estado
Fue sodomizado por las turbas
(Madrid, 1.988)
Adoro el resplandor
de los ojos
De los ojos de los gorilas
siempre tan buenos y pacíficos

Prefiero pensativo pasear
por el pasillo
como un gato
Romper la realidad
de la que tanto me aparto

Conozco el aire puro
de los bosques
el destino cruel
de los hombres
La vida pasa
sin remedio
¿Cuántos volaron lo que tú
pájaro
dulce
tormenta del pasado?
¿Cuántos por vez última
cerraron la ventana?
¿Cuántos la dejaron atrás?
A María
Para ti
tambores de oro
entre tus sienes
busco la piel de la noche
Y hacia dentro
la sonrisa
Desnúdame el alma
mi cuerpo es tuyo
Bajo tus versos
está la dulzura

Ámame
avístame
soy tu barco
y me estremezco
Bajo la piel
espero siempre tu llegada
nunca la luz ardió
como yo ardo
¿Acaso no escuchas
el murmullo
el suspiro leve
de mi cuerpo
que te bebe?
¿Duermes acaso?
Ser

Ser sereno y feliz como un lama es lo que deseo
Ser rama y admirar al pájaro que vuela
Prendido del hilo del tiempo
Insomne
A la espera de que el dulce pájaro de la muerte
Se pose sobre mí
Señores
Señores
hoy en día
un hombre es nadie
si no tiene papeles
Si no tiene papeles
un hombre
puede ser muerto
incluso de hambre
señores
¿Señores
quién pide a un pájaro
la foto de piloto?

Señores
¿no saben
que tienen hambre
y descalzos andan?
Señores
de la izquierda
busquen
que todos coman
Que coman
todos los hombres del mundo
todos los días
Señores
vayan a fabricar pan
los hambrientos del mundo
hacen fila
Vivir
Vivir
se ha hecho incómodo:
el niño que muere
el hambre que llega
el golpe ignominioso
la agresión permanente
La muerte
La muerte en nuestras conciencias
en televisores y periódicos
en las barras de los bares
donde hombres y mujeres
beben
pensativos
en pasos de cebra
que la autoridad permite

Pensativos
por el desastre
por la torpe materia
y el espíritu
Y mientras se alejan
y en silencio
saborean sus vidas
urden la revolución
a la sombra de las dulces acacias
Cayó Alejandro
y caeréis vosotros
cabrones
Escribo este poema
Escribo este poema
para poetas
para toda persona
y personaje
Más allá de la rima y los libros
poetas de salón
y amores sombríos
Poetas
personas y personajes
para amar a espuertas
Para corazones sombríos
para ríos muertos

Versos para temblar
y nada saber
Para seres cálidos
bajo su viejo abrigo
Para vivir al día
mientras aguante el sol
Para el abanico y su aire
Poetas
personas
personajes:
somos peces
del mar de la ignorancia
A Amador Palacios
Mientras alza el notario la pluma
Quizás por crédito alguno
O protesto de letra
Yo
Espero
Sentado en Murcia
En la estación
La vida disfruto y desgrano
Grano a grano
Cual perdiz
Sin protesto ni crédito alguno
De la catenaria
El canto espero: El pájaro
Pájaro-ficción
Eléctrico voltaje
Concreción solar
Energía
Sombría luz del pájaro
Y su sombra

¿Vuela el pájaro?
¿Vuela el alma?
¿La sombra vuela?
Y así cantando
Al ferrocarril espero
¡Canta catenaria-pájaro
Canta
Canta conmigo
CANTA Y NO LLORES!
A Jesús Maroto, poesía
en vena
Ahora
que salgo a las calles
sumergido ya en los cincuenta
es fácil pasar inadvertido
La primavera no es para calvos
Mientras corre raudo el cincuentón
al cómodo portal
con su diario
pasan jovencitas encantadas
con sus minis
con sus pelos
con sus “chiris”
con sus labios
Buscando un bar
con marchita guapa

Invisible
en calles de pájaro atestadas
en mañana pienso
y mañana es hoy
y el vértigo es mayor
y el tiempo invertebrado
Qué torpeza quizá
será pensar que nada hay
sólo silencio
Qué torpeza
dormir para siempre
Qué torpeza mis torvos pensamientos
mientras mi vista escapa entre sus piernas
Y sigue lloviendo
pero amanece
A Julia,
veinticinco de Enero
Baila hoy tu corazón
entre vinos
entre versos
entre rosas
risas frescas
Pues eres hoy
tú
cenicienta
pájaro
alba
sorbo de luz
que sólo de amor
se alimenta
Décadas pasaron
cual pájaros que pasan
cual vientos que pasaron
Pasaron
las tormentas
¡...qué tormento para ti
para mi
tener mas de cuarenta!

Dame
tu fórmula
Julia
bruja-brújula
del puerto
de la emoción
Dime
¿cómo vivir un sueño?
¿cómo subir a una nube
si los sueños
sueños son?
¡Larga vida
larga cuerda
a tu amarre!
¡Y que tengas siempre
feliz fuego
que te guarde ¡
El poema
transcrito en este relato breve es original de D. Marcelino Menéndez
Pelayo, y fue escrito con 22 años, recién ganada la Cátedra de
Literatura Española, en al Universidad Central. Existen de él, dos
versiones. La inocencia de la imaginación del autor ofrece al lector
el escenario que pudo hacer posible la transformación de "Belisa",
símbolo del amor oculto, en "mi amada".
Belisa
Cuando D. Marcelino, aquel 29 de Diciembre de 1878, alcanzó
apresuradamente la calle, apretó contra su pecho el poema que
cuidadosamente había guardado en el bolsillo, situado sobre su
corazón, y recordó a Jorge Manrique. Se sentía enamorado. Entre
dientes musitó para sí el poema, escrito esa misma noche pensando en
ella. Durante la madrugada no pudo concentrarse en otra cosa que no
fuera el recuerdo de las facciones de Belisa, la elegancia de su
porte, el timbre de su voz, la dulce comisura de sus labios sobre
los dientes blanquísimos, su personal encanto. Su corazón ardía. Ya
en la calle, le animó un golpe de aire fresco. Pensaba en Belisa,
cómo debía acercarse a ella, cuales serían sus primeras palabras.
Estaba, tras las frases de cortesía, firmemente decidido a iniciar
la conversación directamente con los versos, que nuevamente recitó,
de memoria, para sus adentros:
Soñé, Belisa, en la ideal belleza,/ fuente de toda luz y toda
vida,/que de Dios en la mente concebida,/ es modelo de inmortal
grandeza./ Y yo la contemplo en su pureza,/ de veste candidísima
ceñida,/ en la tierra su planta sostenida,/ oculta entre las nubes
su cabeza./ Espíritu celeste, alma del mundo,/ que presta al orbe su
fecundo aliento,/ soplo que anima la materia impura./ Y al despertar
de sueño tan profundo,/vi encarnarse y tomar forma y acento,/ la
belleza ideal en tu hermosura./
Por un momento dudó si debía escribir "Belisa", como hiciera Lope de
Vega con los versos dedicados a su esposa, Isabel de Urbina, o
escribir, sin rubor alguno, el nombre de pila de su amada. Decir
Belisa, pensó, no tendría ya sentido cuando ella conociera, de sus
labios, en verso emocionado, el amor que le torturaba. ¿A qué venía
ya decir Belisa?. Su amor no sería ya un amor oculto. Debía,
ahora le pareció indudable, llamarla por su nombre, como la llamaría
toda la vida.
D. Marcelino deseó fervientemente pasar, cuanto antes, aquel mal
trago. Rogó al cielo que ella le facilitara las cosas. Ninguna de
sus comparecencias públicas, ni sumadas todas, pensó, le habían
inquietado tanto como el paso que iba a dar.
El acto al que estaban convocados se iniciaba a las nueve, pero D.
Marcelino quiso estar en el lugar del evento algunos minutos antes.
Pensó que se sentiría así mas seguro, y podría ayudarse, por una
sola vez, con la ingestión de una copita de anís y un vaso de
agua fresca.
D. Marcelino sintió como le temblaron las piernas cuando creyó
distinguir, entre los asistentes, a Belisa, vestida de verde
esmeralda, impecable, luciendo sus ojos bellísimos, sonriente.
A
D. Marcelino le pareció que Belisa venía directamente hacia él.
Sin duda, le estaba mirando. Aquello, pensó mientras nuevamente se
le aflojaron las piernas, era casi un milagro, sus oraciones habían
sido escuchadas. Miró al techo buscando las alturas, cerró por un
instante los ojos, y creyó más firmemente en Dios y en su Iglesia,
Católica, Apostólica y Romana. Prometió comulgar al día siguiente.
En unos instantes D. Marcelino y Belisa se situaron, de pié y algo
apartados, frente a frente.
--D. Marcelino, quisiera hablar un momento con Vd.
Siente entonces él su corazón, latiendo como un tambor.
-- Cómo no. Estaré encantado. Yo también quisiera decirla algunas
cosas.
Y
Belisa se acerca al oído de D. Marcelino, que se embriaga con el
olor del perfume y de los polvos de arroz, con la emoción de casi
rozar su cuello. D. Marcelino comprende que ha llegado el momento
más intenso de su vida, se siente más y más emocionado al verla tan
cerca. Al adivinar que será suya para siempre, rompe a sudar y seca
su frente con pañuelo de seda.
--D. Marcelino, ya le habrán contado, el Cónsul viene a pedir mi
mano. La fiesta, por todo lo alto, será en breve. Desde luego, está
Vd. invitado. Mis padres están encantados, y yo también. Quería
decírselo yo misma, Vd. siempre nos ayudó mucho y fue conmigo muy
considerado.
Y
continuó:
--Será difícil ya que nos veamos, pondremos casa en Lisboa, quien
sabe si marcharemos más tarde a Brasil.
A
D. Marcelino, por un momento, se le nublaron la vista y las ideas, y
con un rictus de dolor disimulado, excusándose, se apartó de su
presencia.
Ya de vuelta, en su despacho, con un sudor frío recorriendo aún su
espalda, extrajo del bolsillo su poema y tachando el nombre de
Belisa, reescribió: "Soñé, mi amada, en la ideal belleza". Pensó
entonces en nunca volver a verla, en no haberla conocido.
D. Marcelino no vertió ni una sola lágrima, ni aquél día, ni los que
le siguieron. Resignado, rasgando los versos que conocía de
memoria, apretó los puños hasta hacerse daño y prometió no
pronunciar su nombre.
Años más tarde, a la hora de su publicación, D. Marcelino dedicó el
poema a Epicaris, liberta romana, que murió salvajemente torturada.
Belisa, definitivamente, había desaparecido de su memoria.
TRÍPTICO CONTRA EL
HAMBRE
Y
POETAS QUE SE MIRAN EL OMBLIGO
I
Señores
hoy en día
un hombre es nadie
si no tiene papeles
Si no tiene papeles
un hombre
puede ser muerto
incluso de hambre
señores
¿Señores
quién pide a un pájaro
la foto de piloto?
Señores
¿no saben
que tienen hambre
y descalzos andan?
Señores
de la izquierda
busquen
que todos coman
Que coman
todos los hombres del mundo
todos los días
Señores
vayan a fabricar pan
los hambrientos del mundo
hacen fila
II
CHE
Pequeña obra de teatro
-Che
¿Viniste a cenar?
-¿Che?
-Che Guevara
Tenedor
Cuchillo
Cuchara
¡Que viva el Che Guevara!

III
Estos gobernantes
Todos tan listos
Y refinados
Estos mandarifes
Hienas ansiosas de poder
Ególatras engreídos
Idólatras de la dominación
Necios torpes
Que al pueblo utilizan
Y desprecian
No merecen nuestro respeto
Nada merecen
Merecen ir a la guerra
Ellos
Y sus mujeres
Siempre tan ejemplares
Asesinos:
Todos los hijos del mundo son míos
Asesinos:
Vais a matar a mis hijos
Y a sus madres también
Por unas monedas
Vosotros
Cerdos originales
Estáis marcados
Vosotros
Cómplices de Satán
Estáis condenados a la nada
A ser esputo de la historia
El balcón de López
Para un pobre
urbanita, como yo, que consumo la mecha del tiempo entre asfalto,
asomarme al balcón y ver una fronda verde, árboles y céspedes, me
alegra el alma.
Desde mi casa, “El
Balcón de López”, por cierto, de Hoyos, -preceptor de Cervantes-, me
asomo para mirar, para divisar lunas y buscar sombras, para pensar un
rato en mi tierra imaginaria.
Sin cruzar el dintel
de la puerta se conoce el mundo, reza Lao-Tse; y es verdad: Puedo
llegar, desde Toledo, a cualquier sitio, vía internet. Me siento
libre.
Distingo entre poeta y escribidor de versos; entre
poema y ejercicio de versificación. Creo que hay hombres demoníacos y
sanfranciscos. Creo que, aún todos iguales, todos somos distintos: La
vida es un viaje de humanos solos, con sus circunstancias.
Me preocupa este mundo recalentado, sin posible
enfriamiento, cruel y violento, cínico y perverso, donde se traiciona
a la razón, tergiversando la palabra, sometido al dinero, a la codicia
y a la acumulación de riquezas que no caben en los féretros.
Y el hambre, y los cada día más muertos de hambre.
Y el desprecio a la vida del tercero, que está tan lejos, que está
tan cerca para ir de vacaciones. El desastre del tercer mundo, donde
la esperanza de vida decrece, mientras sonreímos de una forma
sostenible.
Creo, con Celaya, que la poesía es un arma cargada
de futuro. Escribo para los demás, por necesidad, para mover el
mundo.
La dama negra
La dama negra
recorre el tablero
a todos
lugares alcanza
Dama
negra
dama
negra del altar del hambre
dama de
las moscas muertas
muere
tú misma
rompe
el tiempo
la
eternidad
¡revélate!
Dame la
clave

Entre
gasas negras
anegadas de sangre
veo
hombres crueles y ambiciosos
cínicos
posesos
de ira
enfrentando dioses
Estoy
avergonzado
Sólo el
amor de los míos me mantiene
El
mundo es un desastre sin remedio
Julio, 2006
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