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Nicodemus
SOY EL QUE SOY
pulsar
2,3,4,5,6
y
7
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I |
II |
III |
Yo no
contengo nada
estoy vacío.
Me vacié en
hombres
y mujeres
y me quedé
sin nada
para mi |
Ven maestro
de ceremonias
¡Acudid
gentes del mundo!
Ha nacido un
niño
y no sabemos
quien será.
Celebremos la
ocasión,
puede que sea
el que,
desde hace
tanto, esperamos
|
Os hablo a
vosotros
antiguos
hijos
de la bruma,
quiero
hablaros
antes de que
os
sumerjáis en
la
oscuridad
tenebrosa
de la que
salisteis.
Sé que
vuestra
estancia es
necesaria
aunque no se
me
alcance la
importancia
de la misma.
Pienso
y digo que:
si no
hubieseis
venido, no
se os habría
echado
en falta.
Por mi
podéis iros
cuando
gustéis, ya
que sólo
dejasteis
dolor y angustia.
Seréis
llamados, y no
sin razón,
"los hijos
de la
muerte".
¡Qué vuestra
maldita
madre os
acoja pronto!. |
|
IV |
V |
VI |
El viento barre
la huella de
la arena como
las nubes de
fuego borrarán
las huellas de
la vida.
Como el viento
riza la arena
así quedará
la tierra.
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¡Deja en
paz al viento
no
lo alejes con tu cháchara,
él
me traerá las almas
de los postergados,
de
los que huyeron a las
montañas
y de los que no
temían el rugido del león
en las oscuras noches de
Babilonia!
¡Aléjate de mi oh Zoeltebec
rey de los infieles!
Deja
que manen ríos de leche
y miel y aléjame de los
malos presagios.
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No
desees el pasado
está
hecho del fruto
corrompido
de las tinieblas,
créeme, tu vida no es más
que fuego en mis manos.
Se
deshará como los rizos
del agua al viento.
Búscame
a mí y yo
te encontraré antes
de tu olvido.
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VII |
VIII |
IX |
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Los
hijos de la ira
blanden
sus hierros
amenazadores.
No
hay hermano
ni
padre que pueda
pararlos.
Los
hijos de la furia
han
de morir
para
que reine la paz
|
De mis
orillas surgen
guerreros inmortales,
cabalgan
en lomos plateados
de hosco
rugir.
Van
sedientos de la sangre
de los
mil hijos de la tierra
que ese
día llevarán lejos
de mi
presencia.
Buscarán
la sombra de
la noche
para repartirse
su botín
de miedo y muerte.
¡Huye
ahora que puedes, aléjate
de las
orillas del mal!¡Busca
el
refugio de la luz!
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No temas
perderte
en la
noche, yo
te
guiaré hacia
la
puerta serena
que
acoja tu sueño
de luz
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X |
XI |
XII |
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Los
guerreros de Baal
sucumbirán a mi fuego,
sus
cuerpos caerán a
mis pies
en el desierto
y un
águila de aire
se
llevará en sus plumas
sus
lenguas sedientas
para
calmar la sed
de sus heridas
|
La
tierra sabrá de mí
y
conocerá mi paraíso,
antes,
ríos de fuego
repartirán dolor.
No
temas, está escrito
el hijo
del hombre
sobrevivirá a su penuria
y a su
perdición
|
Carros
de fuego vuelan
sobre
las montañas
de
Cafarnaúm.
Viejos y
jóvenes huyen
aterrados. El mal
sufrirá
su castigo.
¡Vuela
cisne majestuoso
tu
blancura es invencible!
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|
XIII |
XIV |
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Quién
recuerda al profeta
solitario, al loco perdido
que
vagaba hambriento.
Sin
embargo ahora a él
acudís
en busca de consuelo.
¡Alejaos, no necesito vuestro
miedo!
¡Dejad que muera
tranquilo en mi soledad
infranqueable!
|
Vuelven
las espinas a mi frente
mi
sangre es salada.
¿Por qué
me humilláis si
voy a
morir?
No
siento el peso de mi
cuerpo,
pronto mi sufrir
acabará.
¡Alejaos, no
queráis
verme morir!
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|
XV |
XVI |
XVII |
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Sujetaban las alas con sus picos
cuatro
cisnes silenciosos
con
cuidado lo dejaron en la tierra,
limpian
su rostro sudoroso
y tocan
las trompetas
¡Ha
muerto el Profeta!
|
Las tierras
arderán
a mi paso.
Una nube maloliente
señalará el fin del
camino y mi voz
escuchareis entre las
montañas: Se acabarán
los desmanes ya no
habrá paz para
quien no la merece.
La inocencia renacerá
de sus cenizas,
sólo
ellos se salvarán |
El viejo
Yavé
no ha
muerto.
Él tiene
la edad
del
mundo y,
todo le
debe su ser
|
|
XVIII |
XIX |
XX |
|
Nubes de cenizas
caen sobre Babilonia
la emperatriz de los
infieles ha huido.
El ruido es espantoso
el tronar no cesa
el mal se cobra su
tributo: sólo queda
llorar. |
Vuelven las
espadas
a erigirse, ya no
hay salvación. La
furia desatada
no obedece a su causa.
Los enemigos huyen
aterrados. La venganza
tiñe de rojo la tierra:
sólo queda llorar |
Mis espinas ya no duelen,
he alcanzado la paz.
Mis ojos se nublan
el sueño eterno se
apodera de mi, ya
no hay dolor, ni llanto
sólo una paz infinita
me rodea desde dentro.
Sus brazos me llevan muy lejos.
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|
XXI |
XXII |
XXIII |
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Betsabé, reina entre las
reinas, ya no queda
de tu hermosura, tus
brazos se secaron y
los huesos son polvo.
Betsabé qué queda
de aquella tu belleza,
de tus ojos luminosos
que prometían todo
lo que un hombre desea.
Betsabé tu recuerdo me
entristece, sólo queda
una mota de tu polvo
prendida entre los flecos
del aire del desierto. |
Vete profeta del mal
escucha, sólo los niños
quieren oírte, sólo
ellos
te entienden. Sólo
ellos podrán salvarse,
digo entre lágrimas. |
Sobrevuelan las
águilas
el lago
Tiberiades. Esperan
verlo
caminar entre los
hombres. Quien quiera
entender, que entienda. |
|
XXIV |
XXV |
XXVI |
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Viento rojo
tiñe el cielo
brota fuego de
la tierra,
no
queda a donde
ir.
Las gentes
huyen despavoridas.
Líbranos Yavé
de tu justa
cólera |
Camellos
cansinos
recorren el
desierto
la caravana se ha
perdido. Una luz
en el cielo les
invita. La
profecía
se cumplirá.
|
Luces vienen
del cielo,
ruidos atronadores,
han matado
al Hijo del Hombre
ya no hay salvación
hasta nuestra redención |
|
XXVII |
XXVIII |
XXIX |
|
Un cuerpo vacío
de vida. Lo
perfumo y Juan
lo envuelve en
una sábana de
lino. A los tres
días su espíritu
volvió a por Él. |
La tierra está
vacía. No hay
vida sin él
¡Vuelve maestro!
|
Las tierras requemadas
de la Becá se
alimentan
de la sangre de sus
hijos. Come tu
ración
de tierra. Lo de la
tierra vuelve a ella
¡Campesino únete a
nosotros! Los hijos
de David esperan
la señal.
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|
XXX
|
XXXI |
XXXII
|
XXXIII |
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Se derrumbarán las
murallas el estrépito
ensordece. Nada del
hombre queda
en pié. Sólo su
esencia permanecerá
inmutable.
|
Ya no quedan
huellas del
destino
las borró el
viento
del desierto.
Vuelve
con los tuyos,
aquí
ya no hay nada
para ti. |
Señor apiádate de
mi. Los hijos de
los hijos olvidaron
las sagradas formas
y son estiércol
entre el estiércol.
Sólo queda llorar
|
Vuelve tu mirada
a la sombra
allí se retuercen
los infames que
renegaron de ti.
Nadie que te
conoce puede
ignorarte
|
|
XXXIV |
XXXV
|
XXXVI |
XXXVII
|
Señor rompe mis
cadenas de esclavo
y llévame contigo
allí donde el
desierto es verde
y feraz y donde
nunca falta tu
presencia inmutable |
La batalla se apresta
y el enemigo huye
abandona sus armas
miro desolado sus
huellas ¿Qué queda
de su fanfarria?
Sólo les queda
el terror a la
verdad inmutable. |
Rey de Reyes
me dicen y
yo sonrío, Rey
de qué, sólo
hay uno Señor
y Ése eres tú |
Se retuercen las
vides en el aire
del dolor de
Sus heridas
Llora la planta
de la cual
brotará la sangre
de la tierra |
|
XXXVIII |
XXXIX |
XL |
XLI |
|
Hijos de Getsemaní
volved el rostro
para Él
No oséis levantar la mirada
Su majestad es
infinita.
|
Brillan las hogueras
de Jericó . El enemigo
rodea la ciudad. La
fortaleza parece inexpugnable
Resuenan las trompetas
relinchan los caballos
los hombres preparan
sus armas, la batalla
está próxima. Sólo
uno vencerá.
|
Los que debieron
decir callaron
y los que debieron
Callar hablaron
Muerde tu lengua
antes de decir
mentira la verdad
se enseñoreará del
mundo. Nada
quedará por decir
y el que quiera
oír que oiga
|
Caballos de fuego
recorren los cielos
el enemigo huirá
espantado No hay
Salvación la tierra
arde por sus heridas
No es fuego purificador
sino destructivo. Protégenos
Jeová, salva a tu pueblo
indefenso. |
|
XLII |
XLIII |
XLIV |
XLV |
Una nube de fuego
se abate sobre
Israel. Sálvanos
Señor del Universo
Defiende a tus hijos |
Las montañas se
hundirán en la tierra
Una boca voraz se
tragará lo vivo
chorros de fuego se
elevarán a las alturas
ya no queda huir |
Viejos sátrapas
volverán la mirada
hacia mi, más
yo no querré saber
nada de ellos.
el tiempo del
perdón pasó |
Un soplo de olvido
recorrerá la tierra
calcinada Aire
ardiendo que empuja
las tierras rojas
Sólo hay desolación. |
|
XLVI |
XLVII |
XLVIII |
XLIX |
|
Mezclan mentira
y
verdad y hay
que
separar lo que es
de
lo que no
|
Llega el momento
de
la verdad, la
mentira huirá
a su
guarida
y lo
que haya
de
saberse, se
sabrá. Mi reino
no
tendrá fin |
Tiemblan los cobardes
ya
no hay donde
esconderse. Un soplo
de
luz viene a
descubrirnos lo que
permanecía oculto
los
misterios ya
no
lo serán.
|
Los pastores llevan
su
ganado al redil
pero
allí no estarán
seguros, ya no
queda ningún lugar
apartado de mi mano
lo
que ha de saberse
se
sabrá |
|
L |
LI
|
LIII |
LIII |
No
temas
lo
que ha
de
venir
Si
crees
en
mí.
|
Los
pastores abandonarán
su
ganado La nube
de
fuego lo cubrirá
todo
y ni hombre
ni
bestia se salvarán
Sólo
mis fieles
me
alcanzarán
|
Ríos
de sangre
llenarán la tierra
piedras quemadas
y el
sol explotará
La
Tierra será
barrida del Universo
|
Todo
volverá
a
ser como era
y de
nada
quedará rastro
|
|
LV |
LVI |
LVII |
LIV |
Mis mensajeros
extenderán la nueva
los que quieran
oír, oirán
|
Mis enemigos
se burlarán
de los mensajeros
y arrastrarán a
los incrédulos.
Ellos serán los
primeros en
padecimientos |
No vine para
condenar sino
a salvar. Los
que crean en
mí serán
salvos |
Sólo
mis espíritus
permanecerán conmigo
y
sólo ellos
alcanzarán su
recompensa |
|
LVIII |
LIX
|
LX |
LXI |
|
El tiempo del
hombre se acaba
¡Escuchad la voz
de
los profetas,
hablan por mi! |
Quien crea en
mi
nada ha
de
temer. El
mal
será exterminado
para
siembre |
El reino del mal
tiene su tiempo
contado ¡Apártate
aún
es tiempo! |
Dejé al hombre
a su
albedrío
y
buscó el mal
El
castigo es
el
fuego purificador |
pulsar
2,3,4,5,6
y
7
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