YO
DESVELO: 
pulsar 2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19y20 1 (I - LXI) I | II | III | Ya no contengo nada, estoy vacío. Me vacié
en hombres
y mujeres y me quedé sin nada para mí. | Ven maestro de ceremonias ¡Acudid gentes del mundo! Ha nacido un niño y no sabemos quién será. Celebremos la
ocasión, de que sea el qué, desde hace tanto, esperamos. | Os hablo a vosotros antiguos hijos de la bruma, quiero hablaros antes de que os sumerjáis en la oscuridad tenebrosa de la que salisteis. Sé que vuestra estancia es necesaria aunque no se me alcance la importancia de la misma. Pienso y digo qué: si no hubieseis venido, no se os habría echado en falta. Por mí podéis iros cuando gustéis, ya que sólo dejasteis dolor y angustia. Seréis llamados, y no sin razón, "los hijos de la muerte". ¡Qué vuestra maldita madre os acoja pronto! |
IV | V |
VI |
El viento barre la huella de la arena como las nubes de fuego borrarán las huellas de la vida. Como el viento riza la arena así quedará la tierra. | No desees el pasado está hecho del fruto corrompido de las tinieblas, créeme, tu vida no es más que fuego en mis manos. Se deshará como los rizos del agua al viento. Búscame a mí y yo te encontraré antes de tu olvido. |
¡Deja en paz al viento no lo alejes con tu cháchara, él me traerá las almas de los postergados, de los que huyeron a las montañas y de los que no temían el rugido del león en las oscuras noches de Babilonia! ¡Aléjate de mi oh Zualtebec rey de los infieles! Deja que manen ríos de leche y miel y aléjame de los malos presagios. |
VII | VIII | IX |
Los hijos de la ira blanden sus hierros amenazadores. No hay hermano ni padre que pueda pararlos. Los hijos de la furia han de morir para que reine la paz. | De mis orillas surgen guerreros inmortales, cabalgan en lomos plateados de hosco rugir. Van sedientos de la sangre de los mil hijos de la tierra que ese día llevarán lejos de mi presencia. Buscarán la sombra de la noche para repartirse su botín de miedo y muerte. ¡Huye ahora que puedes, aléjate de las orillas del mal! ¡Busca el refugio de la luz! | No temas perderte en la noche, yo te guiaré hacia la puerta serena que acoja tu sueño de luz. |
X | XI | XII | Los guerreros de Baal sucumbirán a mi fuego, sus cuerpos caerán a mis pies en el desierto y un águila de aire se llevará en sus plumas sus lenguas sedientas para calmar la sed de sus heridas. | La tierra sabrá de mí y conocerá mi
Paraíso, antes, ríos de fuego repartirán dolor. No temas, está escrito, el hijo del hombre sobrevivirá a su penuria y a su perdición. | Carros de fuego vuelan sobre las montañas de Cafarnaúm. Viejos y jóvenes huyen aterrados. El mal sufrirá su castigo. ¡Vuela cisne majestuoso tu blancura es invencible! |
XIII | XIV | Quién recuerda al profeta solitario, al loco perdido que vagaba hambriento. Sin embargo ahora a él acudís en busca de consuelo. ¡Alejaos, no necesito vuestro miedo! ¡Dejad que muera tranquilo en mi soledad infranqueable! | Vuelven las espinas a mi frente mi sangre es salada. ¿Por qué me humilláis si voy a morir? No siento el peso de mi cuerpo, pronto mi sufrir acabará. ¡Alejaos, no queráis verme morir! |
XV | XVI | XVII | Sujetan las alas con sus picos cuatro cisnes silenciosos
con cuidado lo dejan en la tierra, limpian su rostro sudoroso y tocan las trompetas ¡Ha muerto el Profeta! | Las tierras arderán a mi paso. Una nube maloliente señalará el fin del camino y mi voz escuchareis entre las montañas: Se acabarán los desmanes, ya no habrá paz para quien no la merece. La inocencia renacerá de sus cenizas, sólo ellos se salvarán. | El viejo Yavé no ha muerto. Él tiene la edad del mundo y, todo le debe su ser. |
XVIII | XIX | XX | Nubes de cenizas caen sobre Babilonia la emperatriz de los infieles ha huido. El ruido es espantoso el tronar no cesa el mal se cobra su tributo: sólo queda llorar. | Vuelven las espadas a erigirse, ya no hay salvación. La furia desatada no obedece a su causa. Los enemigos huyen aterrados. La venganza tiñe de rojo la tierra: Sólo queda llorar. |
Mis espinas ya no duelen, he alcanzado la paz. Mis ojos se nublan, el sueño eterno se apodera de mi, ya no hay dolor, ni llanto, sólo una paz infinita me rodea desde dentro. Sus brazos me llevan muy
lejos. |
XXI | XXII | XXIII | Betsabé, reina entre las reinas, ya no queda de tu hermosura, tus brazos se secaron y los huesos son polvo. Betsabé qué queda de aquella tu belleza, de tus ojos luminosos que prometían todo lo que un hombre desea. Betsabé tu recuerdo me entristece, sólo queda una mota de tu polvo prendida entre los flecos del aire del desierto. | Vete profeta del mal, escucho, sólo los niños quieren oírte, sólo ellos te entienden.
Y sólo ellos podrán salvarse, digo entre lágrimas. | Sobrevuelan las águilas el lago Tiberiades. Esperan verlo caminar entre los hombres. Quien quiera entender, que entienda. |
XXIV | XXV | XXVI | Vientos rojos tiñen el cielo, brota fuego de la tierra, no queda adonde ir. Las gentes huyen despavoridas. Líbranos Yavé de tu justa cólera. | Camellos cansinos recorren el desierto la caravana se ha perdido. Una luz en el cielo les invita. La profecía se cumplirá. | Luces vienen del cielo,
ruidos atronadores,
han matado al Hijo del Hombre, ya no hay salvación hasta nuestra redención. |
XXVII | XXVIII | XXIX | Un cuerpo vacío de vida. Lo perfumo y Juan lo envuelve en una sábana de lino. Al
tercer día su espíritu volvió a por
él. | La tierra está vacía. No hay vida sin
Él ¡Vuelve maestro! | Las tierras requemadas de la Becá se alimentan de la sangre de sus hijos. Come tu ración de tierra. Lo de la tierra vuelve a ella ¡Campesino únete a nosotros! Los hijos de David esperan la señal. |
XXX | XXXI | XXXII | XXXIII | Se derrumban las murallas, el estrépito ensordece. Nada del hombre queda en pié. Sólo su esencia permanecerá inmutable. | Ya no quedan huellas del destino las borró el viento del desierto. Vuelve con los tuyos, aquí ya no hay nada
para ti. | Señor apiádate de mí. Los hijos de los hijos olvidaron las sagradas formas y son estiércol entre el estiércol. Sólo queda llorar. | Vuelve tu mirada a las sombras, allí se retuercen los infames que renegaron de ti. Nadie que te conoce puede ignorarte. |
XXXIV | XXXV | XXXVI | XXXVII | Señor rompe mis cadenas de esclavo y llévame contigo allí donde el desierto es verde y feraz y donde nunca falta tu presencia inmutable. | La batalla se apresta y el enemigo huye, abandona sus armas, miro desolado sus huellas ¿Qué queda de su fanfarria? Sólo les queda el terror a la verdad inmutable. | Rey de Reyes me dicen y yo sonrío, Rey de qué, sólo hay uno Señor y
ése eres tú. | Se retuercen las vides en el aire del dolor de
sus heridas. Llora la planta de la cual brotará la sangre de la tierra. |
XXXVIII | XXXIX | XL | XLI | Hijos de Getsemaní volved el rostro para Él. No oséis
levantar la mirada. Su majestad es infinita. | Brillan las hogueras de Jericó . El enemigo rodea la ciudad. La fortaleza parece inexpugnable. Resuenan las trompetas relinchan los caballos.
Los hombres preparan sus armas, la batalla está próxima. Sólo uno vencerá. | Los que debieron decir callaron y los que debieron
callar hablaron. Muerde tu lengua antes de decir mentira, la verdad se enseñoreará del mundo. Nada quedará por decir y el que quiera oír que oiga. | Caballos de fuego recorren los cielos, el enemigo huirá espantado. No hay
salvación, la tierra arde por sus heridas. No es fuego purificador sino destructivo. Protégenos Jehová, salva a tu pueblo indefenso. |
XLII | XLIII | XLIV | XLV | Una nube de fuego se abate sobre Israel. Sálvanos Señor del Universo. Defiende a tus hijos. | Las montañas se hundirán en la tierra. Una boca voraz se tragará lo vivo, chorros de fuego se elevarán a las alturas, ya no queda huir. | Viejos sátrapas volverán la mirada hacia mí, más yo no querré saber nada de ellos.
El tiempo del
perdón pasó. | Un soplo de olvido recorre la tierra calcinada. Aire ardiente que empuja las tierras rojas. Sólo hay desolación. |
XLVI | XLVII | XLVIII | XLIX | Mezclan mentira y verdad y hay que separar lo que es de lo que no. | Llega el momento de la verdad, la mentira huirá a su guarida y lo que haya de saberse, se sabrá. Mi reino no tendrá fin. | Tiemblan los cobardes ya no hay donde esconderse. Un soplo de luz viene a descubrirnos lo que permanecía oculto, los misterios ya no lo serán. | Los pastores llevan su ganado al redil pero allí no estarán seguros, ya no queda ningún lugar apartado de mi mano, lo que ha de saberse se sabrá. |
L | LI | LIII | LIII | No temas lo que ha de venir. Si crees en mí. | Los pastores abandonarán su ganado. La nube de fuego lo cubrirá todo y ni hombres ni bestias se salvarán. Sólo mis fieles me alcanzarán. | Ríos de sangre llenarán la tierra, piedras quemadas, y el sol explotará. La Tierra será barrida del Universo. | Todo volverá a ser como era y de nada quedará rastro. |
LV | LVI | LVII | LIV | Mis mensajeros extenderán la nueva, los que quieran oír, oirán. | Mis enemigos se burlarán de los mensajeros y arrastrarán a los incrédulos. Ellos serán los primeros en padecimientos. | No vine para condenar sino a salvar. Los que crean en mí serán salvos. | Sólo mis espíritus permanecerán conmigo y sólo ellos alcanzarán su recompensa. |
LVIII | LIX | LX | LXI | | El tiempo del hombre se acaba ¡Escuchad la voz de los profetas, hablan por mí! | Quien crea en mí nada ha de temer. El mal será exterminado para siempre. | El reino del mal tiene su tiempo contado ¡Apártate, aún es tiempo! | Dejé al hombre a su albedrío y buscó el mal. El castigo es el fuego purificador. |
^ pulsar 2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19y20 |