Yo desvelo
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,13,14,15,16,17y18 12 (DCLXII -DCCXXII) DCLXIII | DCLXIV | DCLXV | | Todo lo que se piensa, se siente o se hace queda en el alma en un registro imborrable y eterno. Nada puede el hombre contra lo grabado en su espíritu mientras vive. Su espíritu lo guarda a él, todo lo que es, ha sido y será hasta su momento final. Después ya no varía, seguirá igual en donde le corresponda. Sus faltas y maldades le serán perdonadas a su alma por Quien Todo lo Ama, si así su espíritu lo desea. | En dos formas distintas se presenta el mal en el hombre. En una de ellas no tiene conciencia de lo que causa ya que para él es algo que se ve impelido a hacer. Su conciencia dormida o quieta no le avisa del mal que ejecuta. En la otra el mal que causa es aceptado como tal y lo ejecuta a sabiendas y con plena conciencia del mal y daño ocasionado por él. Su conciencia de bien ha sido sustituida y el Espíritu del Bien ha sido expulsado por él de su interior. Sólo deja en él, el espacio para el Espíritu del Mal, y eso será lo que obtenga. De la forma primera de mal, se pasa a la forma de mal segunda que es absoluta y dominada por Zoeltebec: Su voluntad ha sido dominada, su bien ya no existe, el hombre ha sido vencido por su enemigo perpetuo. | Quien se enfrenta al mal, debe usar como única arma la verdad. El mal se fortalece con la mentira y si se usa ésta, se equipara al mal ya que ésta es su arma predilecta. Aunque el aliado de todo mal es el Espíritu de Maldad, el Espíritu de la Verdad prevalecerá sobre éste. |
DCLXVI | DCLXVII | DCLXVIII | | Hay dos clases de mal: El mal de la tierra y el mal del Universo. El mal de la tierra, es el que afecta a los hijos de la tierra y el del Universo, es el que pretende alterar el orden Universal y crear el caso definitivo. Él es el Orden Supremo, es El Creador del Orden del Universo y a Él se debe cuanto hay y cuanto acontece. El Mal Supremo es el que lucha contra el Orden por él no creado y pretende destruirlo. Sus fuerzas son poderosas en su lucha ha perdido sus principales elementos de Maldad. Su desequilibrio beneficia al Bien y al Orden Supremo. Su último refugio es el Caos del Infinito, donde van a parar las almas perdidas por el Bien. El Mal se fortalece con las almas que a él acuden al Torbellino de Maldad Eterna donde mora. | El Espíritu del Bien siempre acudirá si un alma pide su ayuda. Él la librará de su perdición y la llevará ante El Que Siempre Perdona: El Mal se irá de él y sólo quedará su Bien. | Yo soy la guía del hombre, su espíritu de verdad, lo que lo acerca a Él y lo aleja del Mal. Yo soy verdad, Yo soy la Verdad. Quien me escucha con el oído del corazón, creerá en mi. Quien cree en mi, se salvará. Quien a mi es, es grato a mi Padre. Él alcanzará la Gracia Eterna y no sufrirá mal. Mi bien es su Bien y él será de mi y yo de él. |
DCLXIX | DCLXX | DCLXXI | | Cuando en la bondad se padece el dolor del mal, no es por el que lo sufre, sino por los demás para enmendar sus errores y maldades. El que sufre paga por lo que no ha cometido. No es injusticia, ya que le espera la Gloria eterna, es ejemplo para los demás hijos de la tierra. Si recapacitan en lo que ocurre cerca de ellos y enmiendan su hacer, ellos podrán salvarse del Mal que los domina: El agua del dolor lavará tus heridas de mal y las sanará. | Ama a tu enemigo, dije, ya que a tu amigo ya lo amas y ambos son hermanos tuyos. El hombre no lo entendió, ya que por su propia enemistad un enemigo sólo acarrea odio. Pero quien es capaz de amar a su enemigo, es capaz de perdonarlo y por lo tanto, de ser perdonado él mismo por Quien Puede Hacerlo. Por eso digo: Sólo el que perdone a su enemigo y sea capaz de amarlo, será digno de la Gloria eterna de mi Padre. Quien ame a su enemigo, me ama a mi, ya que ama y cumple mis deseos. | Quien quiera ser como yo, habrá de padecer como yo. Quien se entregue a su hermano, obtendrá su burla, su desprecio y su traición como yo lo sufrí. Quien no ame y se entregue a su hermano, de corazón, no llegará a mi. Sólo quien sea capaz de soportar lo peor del hijo de la tierra y perdonarlo, será capaz de entregarse a él y amarlo, ese verá la Gloria infinita de mi Padre ya que todo lo que es, es para Él. |
DCLXXII | DCLXXIII | DCLXXIV | | No hay sufrimiento sin recompensa, ni dolor sin consuelo. Más allá de aquí, el que ha sido probado por la desdicha, alcanzará la plenitud de la dicha, ya que se le ofreció poco y padeció mucho y llega su momento de recoger la cosecha de su fe y de su esperanza de eternidad. | Yo soy Él y Él es yo, ambos somos uno con el Espíritu Santo. Somos Tres y somos Uno. El misterio no cede con la Trinidad: No hay misterio si hay comprensión de lo que es, no de lo que parece que es. Lo que parte de lo que es, es lo mismo de su origen, ya que de lo mismo está hecho. | Si el hijo de la tierra no es como es y prefiere atender a lo inmediato, se perderá su propia esencia y nada llenará su vacío interior, ya que su alma necesita de su fe y sin ella el espíritu del hombre es un cuerpo vacío. El tedio llenará su vida y él se sentirá engañado y desperdiciado: La fe y su esperanza son el alimento para lo que no es materia. |
DCLXXV | DCLXXVI | DCLXXVII | | Igual que el caparazón vacío de los crustáceos queda en la orilla, así los cuerpos vacíos de la vida del alma queda en la orilla sin otra sustancia que los llenen. Sus espíritus adormecidos, olvidados, no dan señal. Los cuerpos y las mentes que los albergan no cuentan con ellos y eso los hace incompletos y que sean hombres, no sin sustancia pues la poseen, sino que la ignoran, con lo cual se ignoran y desprecian a ellos mismos, a lo que les acompañará mientras vivan y lo que quedará de ellos más allá de su vida. A lo más valioso que poseen y a lo único que los acercará a Él: Aunque ellos abandonen a su esencia al no contar con ella, su esencia no los dejará solos. | Una inmensa bola de fuego anunciará al hombre que el Hijo del Hombre llegará pronto. Su voz será oída de un lugar a otro de la tierra. Quien haga oídos sordos, se perderá. Quien la oiga y la siga, se salvará. Una nueva oportunidad renace para el hijo de la tierra: Igual que el cielo anunció su llegada, de nuevo el firmamento lo anunciará. Esta vez no será visto por el hombre, sólo será oído por quien quiera oírlo. | Muchos son los que esperan aunque muchos más son los que no. Éstos no se sorprenderán, ya que han apagado las voces de sus almas para no oírlas: Quien no escuche a su espíritu, no oirán la voz del Que Ha de Hablar, ya que sus oídos y sus corazones permanecen cerrados a lo que no desean oír. Las palabras resbalarán en ellos y se perderán la ocasión de elegir su eternidad. |
DCLXXVIII | DCLXXIX | DCLXXX | | Otras voces se oirán entre los hombres, serán voces que engañarán a los que sigan sus mandatos. El que se deje engañar por la mentira, en ella caerá y deberá salir de su error por el mismo y sin otra ayuda que su voluntad de bien y verdad. | Hombre, no temas a lo que no has de temer. Guárdate del mal y de tu debilidad y fortalece tu voluntad de bien y tu conciencia de verdad. El temor agranda la duda y en la duda anida el mal: Que tu duda no te pierda el camino de Luz con su oscuridad engañosa. | Aunque el hombre trate de separar el mal de su lado, no le será posible ya que el mal anida en su corazón y sólo será vencido por su voluntad de bien. Aunque el mal sea vencido, no es derrotado, y espera agazapado en las conciencias dormidas o muertas su momento de actuar. Sólo el Espíritu Santo como Espíritu del Bien, lo arrojará de vosotros y lo devolverá a su lugar de eternidad tenebrosa. |
DCLXXXI | DCLXXXII | DCLXXXIII | | Señor del Universo protégenos del Mal y de nuestra propia debilidad. Señor del Universo danos la fe. Señor del Universo danos la esperanza. Señor del Universo ayúdanos a través del Hijo del Hombre, María y el Espíritu Santo. Señor del Universo acógenos en ti, si te merecemos en nuestra humana insignificancia. | Algunos me reconocieron por mis señales o mis palabras y supieron que Era El Que Había de Venir, El Esperado o El Enviado, ya que así me llamaban. Otros en cambio me ignoraron y quisieron no verme y mi presencia ante ellos, era como sino existiese. Ellos sólo creían lo que querían creer, veían lo que querían ver y oían lo que querían oír, y entre esos deseos no estaba yo. Ellos permanecieron indiferentes y ajenos, y eso hallaron, al negar la verdad de la evidencia en sus desconfiados corazones. | Dos son las injusticias que sufre el hombre, una es derivada de su propia naturaleza y otra, es debida a los otros hombres. Ambas serán corregidas por Él Que Puede Verlas y Sentirlas como si de ellos se tratara. |
DCLXXXIV | DCLXXXV | DCLXXXVI | | El grito o el rumor silencioso de lo injusto, resuena en el firmamento de la Verdad y de la Justicia Suprema con un eco mil veces aumentado: Ellos hallarán amparo y justicia y su dolor será mil veces satisfecho y su recompensa alcanzará la eternidad. | Quien quiera verme no me verá, pues ya me ve con la esperanza y la fe de su espíritu. Quien no quiera verme, me verá, pues el me necesita para entender lo imposible y guardarme en su corazón. | El hombre no es sólo lo que piensa o siente, es también voluntad, conciencia y amor a la Verdad. Es ambición y es egoísmo. Es duda y es miedo. Es estar aquí y ahora y no estar en ninguna parte. Es no pensar y no sentir. Es espíritu y es materia. Es alma y es cuerpo. Es un ser pasajero y un ser eterno. El hombre lleva en sí la contradicción y nada en él es lo que parece, ya que es verdad y mentira. Es esencia y es apariencia. Es él y es otros. Es solo y es multitud. Es yo y mi contrario. Es fe y es duda. |
DCLXXXVII | DCLXXXVIII | DCLXXXIX | | El hombre no está donde está, sino donde cree estar. El hombre piensa lo que le han enseñado a pensar y dice lo que le han dicho que diga. El hombre oye no lo que es, sino lo que quiere oír. El hombre es ciego y sordo sin serlo. Todo en el hombre es mentira excepto él, pero él se esconde tanto de sí mismo que es difícil que se encuentre. El hombre huye de sí, como de su peor enemigo se tratara, con lo cual no se conoce. El hombre vive con su desconocido yo una vida que no es la suya, sino la que quieren que viva o la que puede vivir. Cuando el hombre sea capaz de afrontarse y conocerse, me conocerá a mi. Yo estoy en él y cuando se halle él, me hallará a mi. | Sólo si el hombre busca la Luz, podrá hallarla. Cada hombre ha de buscar su luz, ya que cada uno necesita la suya, la que proviene de su interior y es sólo para él. La luz interior ha de buscarse con el espíritu abierto a la fe y a la esperanza y sólo así podrá hallarse. La luz que no sea propia no iluminará ningún espíritu ajeno a ella, sólo mi Luz alcanzará a todos y a todos acoge. El hombre que se halla a sí mismo y encuentra su verdadera luz, sabe su camino y sabe a donde le llevará. Su camino será guiado por El Espíritu de la Luz eterna que lo fortalecerá ante sus enemigos, los cuales, nada podrán hacia él. Vencerá la duda y la paz del saber eterno será su recompensa. | El camino hacia la perfección del bien, es un camino individual y sola cada persona ha de transitarlo. Igual que el dolor o el placer es de cada uno, el llegar a ser uno consigo mismo y hallar su bien inmanente es de cada uno. El que lo consiga, sabrá de lo mejor de sí y sabrá lo que se le abre a su infinito. |
DCXC | DCXCI | DCXCII | | Muchos son los caminos que llevan al interior del hombre y cada hombre ha de hallar el suyo. El llegar a la bondad intrínseca del hombre le abrirá las puertas del saber y de la paz. La luz que iluminará su ser es la luz que habrá de seguir cuando le llegue su momento de volver a ser él que fue antes de venir. | La sabiduría es paz, paz consigo mismo y con los demás. El camino hacia la sabiduría está lleno de espinas y piedras y el que lo transite, mucho se herirá, pero en su final sus heridas sanarán y nadie turbará su beatitud. | Tú serás la estrella de mi soledad. Tú guiarás con tu Luz la tiniebla de mi camino. Tú entenderás mi alegría y la oscuridad será vencida con tu Luz que iluminará el horizonte de tu Paz. Tú serás el trigo de mi pan y el agua de tu manantial será la que beberé. Tu sangre será la mía y me llenaré de tu Bondad. En ti está todo y sin ti el vacío llena lo que de ti no soy. Líbrame de la angustia del perdido en la noche y se tú la Luz que señale mi camino hacia ti. Tú eres el aire que llena la razón de mi despertar. |
DCXCIII | DCXCIV | DCXCV | | Para el hombre, en su simpleza, es difícil no creer que cuando la desgracia lo elige, no es sino obra del Que Todo lo Puede y que cuando la fortuna o la buena nueva a ellos escoge, no crean que es obra del Señor del Universo que les cuida o abandona por sus méritos, según sea uno u otro. Eso no es así, la suerte de cada ser está influida por la casualidad o por la propia Naturaleza, siendo tanto una y otra insignificantes o inapreciables y tanto una como otra, ajenas a lo que el hijo de la tierra imagina: Su suerte es suya, su destino no está en sus manos y en su voluntad de bien o de mal, de hacer o no hacer. Sólo cuando acabe su paso por la tierra, conocerá la razón de la causa que lo acoja: A quien más se le ofrezca, más se le exigirá. | Sólo tu bien enmendará tu mal. Quien no reconoce su mal, está ciego de alma y su espíritu no verá la Luz. A quien la tierra hiere, el Bien cura. Todo mal pierde su equilibrio de oscuridad a favor de la Luz del Bien que apagará la oscuridad de su tiniebla con su Luz de Bondad: El Bien nada quiere excepto tu bien. | El verdadero rostro del hombre no es el que vemos al mirarlo, su rostro auténtico no está a la vista, tampoco se oculta, ya que aunque quisiera mostrarlo, seguiría oculto. Su espíritu guarda su verdadero rostro, el que no se ve y el que está en consonancia con el mismo. Sólo podemos, en nuestra ignorancia de lo oculto, guiarnos por las engañosas apariencias y suponer por sus miradas y gestos, que el hombre es tal y como creemos. Sólo los que pueden ver su rostro oculto, saben del hombre. |
DCXCVI | DCXCVII | DCXCVIII | | El hombre es un ser tangible y un ser intangible. Durante su vida ha de atender a sus dos seres, el corporal y el espiritual. El hombre posee obligaciones ineludibles como hombre a las que debe prestarse, asimismo debe satisfacer sus necesidades espirituales, sin las que no sería un ser completo. Ambos seres son uno y ambos sólo se separan cuando les llega la muerte y cada uno ocupa su lugar de eternidad. | La Gloria eterna no es un lugar reservado a las almas, sino que es un estado de dichas almas al alcanzar la dicha de ver al Ser Supremo, origen y fin de lo creado. Ese estado de máxima beatitud se alcanza tras la perfección del bien. Las almas que merecen la Gloria, ven al Creador con los ojos del alma, ojos que son de sentimiento, y que se llenan de la inmensa Gracia que les ha sido otorgada. Su Gracia es eterna y su plenitud es absoluta y perpetua. La sensación de Paz es Infinita. | La Gloria no es un lugar, es un estado del alma ante la Presencia del Creador. Ese estado es la felicidad absoluta, el bien perfecto, lo máximo de lo máximo: Es el estado de las almas que lo Ven, que lo Sienten dentro de sí. Ese estado de plenitud total no acaba, ni aumenta ni disminuye. Es la integración con el Todo Perfecto del Universo. |
DCXCIX | DCC | DCCI | | Igual que el árbol hunde sus raíces en la tierra para nutrirse de ella y para mantenerse erguido. Y su tronco y sus ramas se elevan hacia lo alto y ofrecen sus frutos al aire. El hombre debe asentarse en la tierra y nutrirse de ella para ser fuerte y sus brazos deben elevar sus frutos al aire, los frutos de sus obras, y presentarlas al que Todo lo Merece: Él escogerá el fruto maduro y dulce de la bondad humana y lo separará del ácido y agrio de la maldad y de la indiferencia. | Los límites del hombre son los propios de su naturaleza. Ningún hombre puede ir más allá de donde va, ya que cada inteligencia es distinta y le lleva por caminos diferentes a unos y otros. El hombre sólo derribará la barrera de su ignorancia cuando descubre lo ignorado. Es tanto lo que ignora que aunque todo se le mostrase, no podría sino conocer una ínfima parte de ese Todo. Donde no llega la inteligencia del hombre, llegan su fe y su esperanza. Esas creencias le harán alcanzar espacios diferentes a los suyos y abrirá su mente a lo que para otros es desconocido y oculto. Sólo la fe en el Saber Supremo será capaz de abrir su mirada hacia lo que hay más allá de él y sólo la esperanza de alcanzarlo le conducirá por el camino Verdadero que no admite pérdida o desvío. | Quien toma el camino de mi palabra, llegará hasta mi. Para ello no debe dejarse influenciar por la voz engañosa del Mal que toma múltiples formas para convencer de lo contrario. Mi camino, el de mi palabra, no es un camino fácil y el hombre ha de vencer muchas dificultades y acechanzas. El Mal tratará de apartarlo y le ofrecerá sus halagos y falsas apariencias, pero detrás del Mal sólo hay vacío y soledad y en mi camino está la vida plena en unión del Que Todo lo Da. Yo soy el Anhelo del Bien y la Esperanza del Hombre. En mi el hombre se hallará a si mismo y saldrá de su tiniebla. |
DCCII | DCCIII | DCCIV | Yo soy el que espera al hombre en el abismo de sus miedos. Yo soy el que espera al hombre al final de su camino de vida. Yo soy el que espera al hombre en la profundidad de su angustia. Yo soy el que espera al hombre en su desesperanza. Yo soy el que espera al hombre en su dolor insoportable. Yo soy su ánimo. Yo soy su valor. Yo soy su esperanza de eternidad Gloriosa. Yo soy el que le ayuda en su carga. Yo soy su Verdad. Yo soy su vida en la vida y más allá de su vida. Yo soy lo que espera. Yo soy lo que le falta. Yo soy su eternidad de paz, su eternidad de amor, su eternidad de Gloria. Su eternidad eterna. Yo soy su anhelo de Perfección: Yo soy su Fuerza de Bien. | Todo lo nacido muere y todo lo que muere ha nacido, sólo lo que no nace no puede morir. Lo Único que siempre ha existido y siempre existirá, es lo único que siempre quedará. Las estrellas perderán su fulgor y se apagarán. Los mares se secarán. La vida nace y muere. Las piedras se desharán. Y de los mundos que el hombre ve, no quedará nada. El Universo igual que nació, se acabará. Sólo quedará lo existente y lo inexistente en su esencia impalpable y todo lo que forma parte de Él, volverá a Él en otra forma distinta a la conocida por el hombre: Sólo quedará Él en todo y con el Todo. El Origen volverá a su origen. El Todo será distinto y será igual que fue: Él siempre Él. | El hombre verá y dejará su ceguera, cuando deje de ser hombre y se acerque a la Luz de la Verdad. Este privilegio le está vedado al hombre como espíritu impuro, ya que el Bien sólo se acerca a lo que ha sido capaz de vencer su mal y ser como el mismo Bien al que aspira. |
DCCV | DCCVI | DCCVII | Aunque el hombre elija alejarse de mi, será bien recibido si vuelve y cuantas veces se aleje, mayor será mi alegría por recibirlo: Su victoria sobre el Mal, será la mía. | No temas pasajero del Tiempo a que tu tiempo se acabe, tu tiempo como tú son uno y no acabarán, volverán al Principio del Principio donde se unen y confluyen lo existente con el pasado, el futuro y el presente con la Verdad eterna que te espera. | La Luz de la Verdad infinita ilumina donde la oscuridad acecha. Las almas arrepentidas serán rescatadas de su abismo tenebroso y el Bien las acogerá con su infinita Bondad. |
DCCVIII | DCCIX | DCCX | | No llores tu desgracia hijo de la tierra, tu pena se tornará alegría cuando sepas lo que haz de saber: Nos espera la Gloria infinita. | El hombre ha de tener una filosofía de vida que vaya más allá de la propia vida, ya que ésta se acaba pronto y es en sí un paso para ir más allá. Perderse en lo cotidiano y cercano es perderse el verdadero camino: Que tu pensamiento de vida te guíe por el camino del Bien y de la Verdad que no muere. | María, mi madre no es mediadora de Bien y de Verdad, es el Bien y la Verdad misma. Ella es la intermediaria de los necesitados, de los sufrientes, de los tristes de corazón, de los apartados, de los oprimidos, de los enfermos, de los que no ven esperanza en sus vidas. Ella es el Espejo de la Bondad infinita y acoge a los hombres y mujeres como hijos e hijas necesitados de su amor y comprensión. Con ella no hay mal, Todo es dulzura y bienestar. Ella es la madre del hijo de la tierra e intercesora de ellos ante El Que Todo lo Puede. Su Luz es propia y emana de su Bien e ilumina toda desgracia. Ella es el Consuelo de Toda pena, el Pañuelo de Toda Lágrima y el abrigo de todo frío. |
DCCXI | DCCXII | DCCXIII | | El hombre ha de conocerse para descubrirse, ya que quien no se conoce se ignora y no sabrá de sí, ni de los demás. Ignorará sus cualidades, defectos y vicios, con lo cual llevará una vida que no será la suya, sino que irá con un desconocido del que no sabrá nada, ni sus talentos, ni su bien, ni su mal. Su camino será de ceguera y su don se perderá sin provecho: El hombre ha de comprenderse para amarse y poder amar a otros. Ha de descubrirse para saberse. Quien se ignora, se pierde para él y para los demás: Qué tu oculto te lleve a donde debes ir. Quien se conoce, puede amarse y quien se ama, puede amar. | Hay dos mundos, el que se ve y se percibe con los sentidos y el que no se ve ni se percibe con los sentidos. Uno y otros existen en la realidad, aunque el que no se percibe, va más allá de la realidad del hombre. Ese mundo donde no hay materia es sólo percibido por los sentidos del alma, allí moran los espíritus y su energía, positiva o no, se extiende por el Universo. Muchos hombres temerosos de lo que se les escapa a su ínfimo control, prefieren negar lo que son incapaces de percibir. Eso es indiferente a la existencia de lo invisible a donde llegará lo más valioso del hombre: Su esencia. | Un saber imposible para el hombre es algo que cierra su inteligencia y no la abre a la luz del conocimiento. A ese saber al que no se alcanza, sólo es posible acceder mediante la fe. La fe en lo que no es comprendido pero se intuye que existe. Esa fe fue reforzada por mi venida al mundo de los hijos de la tierra e hizo comprensible a la razón del hombre, que hay fuerzas poderosas que no ve, aunque si puede sentirlas, que hay otras dimensiones a las que conoce y que no puede explicarlas con su sola razón, ya que sólo es posible llegar a ellas por la fe y la esperanza: Lo que el hombre no es capaz de saber, ha de sentirlo para creerlo. |
DCCXIV | DCCXV | DCCXVI | | Qué tu cotidiano no te distraiga de tu esencia verdadera, la que está más allá de lo cercano y más allá de ti. En esa esencia, tú eres tú, un ser único e irrepetible más allá de tu propia razón y de tu propio ser: Eres un espíritu que ha de llenarse de eternidad verdadera. | El aliado del Mal podrá ganar la tierra, pero cuando le llegue su momento, sabrá que no es nada lo obtenido y su precio es un precio de eternidad. | Ríos de fuego ennegrecerán la tierra. Las gentes huirán sin saber a donde. Los ríos se tornarán un fuego y de la tierra surgirán lavas ardientes. Muchos que no creen, querrán creer, más la fe no se aprende por el miedo. La fe es un convencimiento interior de lo que rige, lo que se ve y lo que no: El que quiera salvarse, se salvará. El hombre será escuchado y sus súplicas serán atendidas. Sólo quedará lo que importa al hombre, lo accesorio se perderá. |
DCCXVII | DCCXVIII | DCCXIX | | Quien daña o hiere en cualquier manera a alguna de mis criaturas, me daña o hiere a mi. Quien ayuda y ama a cualquiera de mis criaturas, lo hace conmigo y sus recompensa será de eternidad. | Todo bien procede del Bien y todo mal procede del Mal. Todo bien ha de volver a su lugar de procedencia y todo mal al suyo. Si el bien no vuelve a su lugar y es devuelto por su poseedor, se volverá contra él y derivará en mal. El bien es dado para ser usado en el bien del hombre y si su uso es en beneficio único de su poseedor, se transforma en elemento de mal, ya que mal hace al no cumplir su propósito para el que fue dado: Ayudar a los necesitados y mitigar el daño y el mal de los desfavorecidos por los dones de la naturaleza. Ni el bien se volverá mal, ni el mal se tornará bien. El uso que el hombre haga de su bien lo acrecentará o disminuirá a los ojos del Que Todo lo Da. | Lo incomprensible no se comprende, no por falta de inteligencia para ello, sino por falta de datos. Es debido a la ignorancia de lo oculto por parte del hombre. Vencer esta ignorancia de lo oculto es desvelar los secretos que no lo son, ya que todo lo creado se haya a disposición del hijo de la tierra en donde su inteligencia y razón pueden hallarlo: Cuando el hombre use todas sus facultades sin temor a lo que desconoce, sabrá de lo oculto y descubrirá lo que desconoce. |
DCCXX | DCCXXI | DCCXXII | Muchos son los defectos que el hombre lleva. Deberá librarse de ellos y convertirlos en estela de su propia luz que iluminen su camino: Por cada defecto que se logre corregir, una nueva luz surgirá de ti, que no sólo te alumbrará a ti, sino al que te conozca o te vea. Tu serás tu propio fanal y faro de otros. | Son defectos del hombre: la envidia que corroe sus entrañas. El odio que carcome su alma. El resentimiento que atrofia y anula su bondad. La soberbia que entorpece su débil espíritu. El egoísmo que le hace atesorar, en su desconfianza en la Providencia. La avaricia que le hace despreciar lo que no aumenta su beneficio. La gula que lo enfermará de cuerpo y mente. La lujuria que lo apartará de la pureza que le fue entregada. La crueldad que provoca tanto daño y mal. La incredulidad, que le impide acercarse a la única verdad. La ruindad, que le anula la generosidad de espíritu con la que fue dotado. La indiferencia que tapa el sufrimiento de los demás y no ayuda a mitigarlo. La impiedad que consume su tiempo en el vacío. La pereza que impide cumplir con las obligaciones. El rencor que niebla su razón, ahoga su corazón y oscurece su bondad. La envidia enfermiza que desasosiega su espíritu. La debilidad que lo entrega a vicios y excesos. La ambición desmedida a costa de otros sin importarle el daño que pueda causar. La codicia de los bienes ajenos y de lo que no sea suyo. El egoísmo de mirar para sí en exceso y a costa de otros. La deslealtad para consigo y para otros. La traición, ya que quién así obra, se rebaja ante sí y ante los demás. La deshonestidad, que hace perder al hombre el respeto hacia sí. La malevolencia, la maledicencia y la maldicencia, frutos innobles del corazón. La cobardía que nace del miedo que no se es capaz de vencer. La ignorancia a causa de la indiferencia hacia el saber o por negarse al esfuerzo de aprender. Estos defectos del hijo de la tierra son adquiridos en su camino de vida y éstos habrá de corregir para ser el que era y el que debe ser para llegar a alcanzar el sendero de Luz. | Más son los defectos del hombre que posee en su interior, que los que presenta a la vista, ya que éstos no dañan su alma y los que posee en su interior, son adquiridos en lo más negativo de sus intenciones. Son algunos frutos de apariencia sana y agusanados por dentro: Al Que Todo lo Ve, no se le oculta ninguno de los disfraces de la maldad, por mucho que trate de disimular su condición. |
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