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Nicodemus
pulsar
2,1,4,5,6,7
y 8
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CXXII |
CXXIII |
CXXIV |
CXXV |
Antes se oirá
un gran estruendo
y la tierra se
abrirá por muchas
bocas que engullirán
a los hijos del
Maligno. Los míos
se librarán del
horror y no perecerán.
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Nada volverá a ser
como
antes y renacerá
un
mundo distinto
la
paz reinará y
mis
hijos gozarán
de
mi presencia.
La
verdad será
reina
en la tierra
y
nadie la temerá.
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Los hijos de la
tierra se quedarán
en ella. Los hijos
de las sombras en
ellas morarán y los
hijos de la luz
serán por siempre
iluminados junto
a mi Padre.
Cada cual elige
su camino según
sus deseos. |
Las mujeres no se
mirarán
en María
y
sus huellas
se
borrarán de
ellas.
Su perdición
será
la de todos.
Sus
risas se tornarán
llantos
eternos.
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CXXVI |
CXXVII |
CXXVIII |
CXXIX |
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El estrépito aún
resuena. Gritos
de agonía llenan
el aire. Nadie
escucha sólo
huyen despavoridos
en cualquier
dirección. Lo que
ha de quebrarse
se quebrará y
lo que ha de
morir, morirá.
Lo que principia
acaba.
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Mis carros de fuego
salvarán
a mis
elegidos
que se
unirán
a mi.
Sólo
ellos se
librarán
del
horror.
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Espíritus malignos
pueblan las tinieblas.
Sus halagos son
demoledores. No los
escuches. Por su boca
salen serpientes
venenosas que
te infectarán con
su ponzoña. Son
los aliados de
Zoeltebec.
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Quien fue maligno
en vida lo será
más en espíritu.
No escuches su
voz engañosa y
evita su aliento
fétido. Ellos
contaminan el
aire con su maldad.
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CXXX |
CXXXI |
CXXXII |
CXXXIII |
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El camino
del Bien está alfombrado
de pétalos de rosa.
El del mal está
lleno de espinas y
abrojos que te
herirán hasta
quitarte tu
preciosa sangre:
No lo transites
peregrino de luz.
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Yo soy la
Verdad y la
Vida. Quien
crea en mi
tendrá vida
eterna y
quien no
quiera saber
de mi no
conocerá la
Verdad ni
la eternidad.
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Lo que digo
y hago es
para todos
aunque unos
lo recibirán
y otros no.
A quien no
alcance mi
mensaje le
bastará con
desear el bien.
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El rey del mal
es Zoeltebec, Satán
es el príncipe de
las tinieblas y rey
de los ángeles caídos.
Tanto uno como otro
son aliados inmortales. |
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CXXXIV |
CXXXV |
CXXXVI |
CXXXVII |
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El temor
al gran día
no lo parará
hasta el fin.
Sólo queda orar. |
Señor otórgame
tu gracia para
que no me aleje
de ti. |
Las montañas
del Averno
son resbaladizas
y nadie puede
subirlas. Quien
cae no subirá
por mucho que
lo trate. Sólo
saldrá si quiere
ver a mi Padre.
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Sin Mí nada
se explica
conmigo todo
se sabe. El
que no cree
está muerto.
Sin mí nada
vivirá porque
ya nació muerto.
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CXXXVIII |
CXXXIX |
CXL |
CXLI |
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Muros
insalvables
separan a los
hombres. Viven
unos sin querer
saber y otros
me buscan
en sus
corazones.
Los que me
niegan se
mienten y
vivirán en la
mentira y
los que me
busquen
encontrarán
mi verdad.
|
Ríos vacíos
mares secos
tierras
estériles
De ahí hice
surgir la vida
que todo llenó
llegará el
tiempo en el
que lo mío
me llevaré
a su lugar
primigenio.
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Quien no conozca
la compasión
no será digno
de mi. Su
soberbia le
perderá
y lo alejará
de mi Padre.
Limpia tu
corazón. |
La voz del dolor
llega muy alta
y Él la
escuchará
su sonido apaga
las risas de la
tierra |
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CXLII |
CXLIII |
CXLIV |
CXLV |
|
Quien no consuele
no será consolado
y será una piedra
arrojada a un lado
del camino. |
Yo soy el
Profeta de mi
mismo. Anuncio
lo que tendrá
que ocurrir.
El hombre debe
preparar su
espíritu para
acercarse a su
hora final. |
Señor apiádate
de los pobres
hombres indefensos
ante la maldad
de Zoeltebec. Él
los arrastra a su
mundo de perdición.
|
El mal es
Zoeltebec. Él
es el origen
de todo daño.
Su figura
es la serpiente,
líbranos Señor
de su mal,
`protégenos de
su veneno
infecto.
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CXLVI |
CXLVII |
CXLVIII |
CXLIX |
|
María nos
ayudará en
el trance
mortal. Ella
es la luz que
nos acerca a
Él. |
He apurado
hasta la última
gota el cáliz
amargo de mi
Padre. Muchos
que creían en
mi ya no
creerán.
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Mi momento
final se acerca
es la voluntad
de mi Padre:
sólo queda obedecer.
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Mis huesos crujen
el dolor es inmenso
lágrimas de sangre
brotan de mis ojos.
Las risas multiplican mi
dolor. Sólo cabe
esperar el fin.
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|
CL |
CLI |
CLII |
CLIII |
|
¡Padre, Padre,
imploro y no
parece oírme,
mi desesperación
es infinita! Sólo
queda encomendarme
a Él.
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No, no debo
dudar Él no
me ha abandonado.
He de apurar
la hiel.
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Mis discípulos
sufren conmigo
ellos tomarán
mi relevo y
extenderán mi
mensaje de amor
y eternidad.
|
El nombre del
mal es Zoeltebec
su poder destructivo
es inmenso. Su
nombre permanece
secreto al hombre
para que no sea
invocado por sus
seguidores.
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CLIV |
CLV |
CLVI |
CLVII |
|
La familia del
mal está regida
por Zoeltebec, su
mayor seguidora
y fiel discípula
es Jezabel y el
hijo de ambos es
Lucifer, príncipe
del infierno y
rey de los espíritus
demoniacos.
|
El mal se vale
de argucias para
atraer a sus
víctimas y devorarlas
en su fuego
maligno y destructor.
¡No caigas en sus
halagos! |
Mi Padre está
atento a tus
súplicas. Él te
librará del Mal
si lo imploras. |
El mal ataca
a los débiles
y se hace fuerte
en ellos. No te
debilites con ayunos
y placeres, se fuerte
y el mal no
accederá a ti. |
|
CLVIII |
CLIX |
CLX |
CLXI |
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No seáis hipócritas
como esos que son
incapaces de sacrificar
un cordero y no
dudan en comerlo
después. No participes
del festín del mal.
|
Para llegar a mi Padre
y padre de lo creado
debe mediar el Espíritu
Santo, mi madre María
o yo. Sin nosotros no
llegarás a Él. |
No debe haber
sacrificio en el
bien, debe ser
tan natural
como es el
hombre recién
nacido. Sólo
así será recibido
donde ha de
llegar.
|
Quien quiera
hallarme ha de
buscarme en su
corazón. Yo estoy
dentro del hombre
y si quiere
escucharme me
oirá. |
|
CLXII |
CLXIII |
CLXIV |
CLXV |
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Dentro de ti
se halla la
luz y la
oscuridad:
debes elegir. |
Si amas al hombre,
amas lo que de
mí lleva. |
Las montañas de
Cafarnaum caerán
con estrépito horrísimo,
la tierra se abrirá
y tragará lo que
se sustenta
sobre ella.
No se oirán los
gritos de los
desterrados. Sólo
cabe orar.
|
Vientos de guerra
soplan sobre la
tierra. Los jinetes
dejarán sus monturas
y abandonarán sus casas.
La lucha es a muerte,
sólo uno de los
contendientes quedará
en pié. Después la
paz reinará duradera.
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CLXVI |
CLXVII |
CLXVIII |
CLXIX |
|
No hablo para
los hartos, sino
para los
hambrientos.
No hablo para los
satisfechos, sino
para
los necesitados. No
hablo par los
felices,
sino para los
afligidos.
No hablo para los
ricos, sino para los
pobres. No hablo
para los que no
tienen sed, sino
para
los sedientos. Mi
palabra es para
ellos
y en ellas hallarán
su consuelo.
|
Todo lo que es
me lo debe el
hombre, más yo
no se lo exijo.
Cada cuál dará
según los dones
que haya recibido.
|
No vengo a ocultar,
sino a desvelar.
No vengo a oír
gemir,
sino a llorar
contigo.
No vengo a llorar
contigo,
sino a consolarte.
No vengo para los
que ríen, sino para
los
que sufren.
No seré yo el que
venga a ti, sino
tú a mí. Quien
quiera seguirme ha
de venir al
resplandor
de mi luz eterna e
iluminarse de
eternidad
con la luz que nunca
acaba. Yo soy el
resplandor de mi luz
y tú mi acogido.
Bajo mí se guardarán
los que me aman y
serán iluminados.
Sus
almas no conocerán
la angustia de las
sombras tenebrosas.
|
Yo haré que no
sufra el moribundo.
Su paz será conmigo
y su corazón se
entregará a mi
sin lucha ni dolor.
|
|
CLXX |
CLXXI |
CLXXII |
CLXXIII |
|
Las cinco
señales
que anunciarán
mi
llegada son:
El Sol aumentará
su tamaño y
nubes
rojizas
envolverán
la Tierra.
Vientos
calientes y
poderosos
barrerán
todo a su paso.
Los ríos se
secarán
y los lagos
seguirán
su misma suerte.
Lluvias
torrenciales
arrastrarán todo
con la fuerza de
lo imparable.
Bolas de fuego
se abatirán
sobre
la tierra.
En medio del
caos
se escuchará mi
voz en todos los
confines de la
tierra,
quien me siga
se salvará y
quien
me ignore se
perderá. No será
tiempo de duda,
sino de seguir
mi
verdad o
negarla.
|
Nunca ha sido
nombrado, su
sola
invocación atrae
su
mal. Ha sido
llamado el
Innombrable
y su nombre es
Zoetelbec,
Zoaltebec
o Zoeltebec.
El Espíritu
Santo
lo aleja para
siempre.
Vengo a
descubrir
no a ocultar.
|
¿Qué crees,
que puedes
desafiar la
Gloria Infinita
del Creador?
No temas a
tu miedo
y ven a mí
cuando te
llame.
|
No atormentes
tu espíritu con
nimiedades.
Déjalo en paz
que se acerque
a Mí.
|
|
CLXXII |
CLXXIII |
CLXXIV |
CLXXVI |
|
Estoy con Él
y con los
que
me amen en
su corazón.
No permitas
que la duda
prenda en
ti.
Ella es
serpiente
sibilina
que repta
por las
hierbas
de la
ignorancia.
|
No
desbarates
la obra de
mi Padre.
Lo vivo debe
vivir y lo
inerte ser
útil. |
No temáis
vuestro
momento,
yo os tomaré
de mi mano
y os llevaré
junto a mi
Padre. |
Resuenan las
trompetas
celestiales.
El mundo
de los
hombres se
derrumba. Se
acerca
un reino que
no
tendrá fin.
|
|
CLXXVII |
CLXXVIII |
CLXXIX |
CLXXX |
|
Gritos
de
angustia
se oyen
de la
tierra
son las
voces de
los
perseguidos,
de
los
ignorados
y
maltratados.
Mi
Padre
las
atenderá
a todas.
El dolor
y la
pena
serán
desterrados
para
siempre.
|
Las
heridas
que
se causa
el
hombre
no son
suyas,
es
Zoeltebec
que
actúa
a través
de los
débiles.
Él llena
de
llanto y
dolor
la
tierra.
Su
influjo
maligno
es
poderoso.
|
Todo mal
no es
sino
debilidad
humana.
Todo
bien
no es
sino
fortaleza.
Si me
necesitas
para
fortalecer
tu
corazón,
ora. |
Caminas
cabizbajo
negros
pensamientos
mortifican
tu
ánimo.
Negro
nubarrones
revolotean
por tu
cabeza.
Has de
salir de
tu
desdicha,
tú ánimo
es sólo
tuyo
y sólo a
ti
corresponde
elevarlo.
Ora a mi
Padre
en
nombre
de mi
Madre
María,
el
Espíritu
Santo o
en el
mío
propio.
Y
aliviarás
tu
desventura.
|
pulsar
2,1,4,5,6,7
y
8
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