Yo desvelo
pulsar 1,2,3,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17y18 4 (CLXXXI - CCXLI) CLXXXI | CLXXXII | CLXXXIII | CLXXXIV | | Ya no queda de ti sino desdicha. Tus fuerzas no son suficientes para vencer tu dolor. Vuelve tu rostro hacía mi Padre y ora. Él te ayudará en tu desgracia. | Padre de lo creado no dejes solo al más humilde de tus siervos en nombre de tu Hijo, María y del Espíritu Santo. Así sea. | No hay bien que de ti no provenga. Ni mal al que no venzas. Ayuda a tu siervo en esta hora amarga. Así sea. | No vine a reinar, sino a servir a mi Padre. En mi nombre y por mi intersección podrás acceder a Él. Él te colmará de dicha y aliviará tu dolor. |
CLXXXV | CLXXXVI | CLXXXVII | CLXXXVIII | Los dones del Espíritu Santo se derramarán en la tierra. Los hijos de la tierra que crean en mi Padre
los recibirán. | Viviendas arrasadas cuerpos quemados estruendos espantosos. Sólo la Gracia Infinita de mi Padre podrá detener la hecatombe venidera: ora. | Cabezas desgajadas de sus cuerpos volarán por el aire. No habrá refugio seguro para los seguidores del mal. | Busca en ti el ser nuevo que llevas
dentro. Sólo el que renace de sus miserias y se eleva llega a mí. |
CLXXXIX | CXC | CXCI | CXCII | Sólo hay un camino a la Gloria: Creer. El que crea se salvará y el que no, no alcanzará la Luz Eterna. | Mis palabras no son para llenar el vacío, sino para que sean guardadas en el corazón de los hombres que las amen. | Mis apóstoles y seguidores quedaron prendados por mis hechos y olvidaron mis palabras. Ellas son más importantes que mis señales y quien crea en ellas se salvará. | Nací porque estaba escrito. Padecí porque estaba escrito y morí porque así se escribió: Lo dicho fue por mi Padre. |
CXCIII | CXCIV | CXCV | CXCVI | No hay hombre que nazca que no padezca y muera como yo mismo hice. Por eso fui llamado El Hijo del Hombre. | Los que sean iluminados por la Gracia del Espíritu Santo serán llamados como yo: Hijos del Bien. Mi Padre estará con ellos. | Si el Mal se ceba contigo, recurre a mi Padre a través de la oración. Ora en nombre de quienes te anuncié y el Mal se alejará de ti. | El nombre de mi Padre y Señor de todo lo creado no se puede decir ni pronunciar por los que no acceden a su presencia infinita.
El hombre le da los nombres que se le ocurren. Más Él es el Innombrable y jamás será dicho ni invocado su nombre en vano. |
CXCVII | CXCVIII | CXCIX | CC | Yo soy vuestro Señor, el que os ama y al que necesitáis. Yo fui hombre como vosotros y a mí podéis recurrir siempre. Mi amor por los hijos de la tierra os abarca a todos: Creed en mí y nunca pereceréis, ya que estaréis a mi lado en la Eternidad y cerca de mi Padre. | Lo que ha de hacerse, se hará y lo que ha de cumplirse, se cumplirá. Nada ni nadie podrá prescindir de mí para alcanzar su perfección permanente. | Si fui hijo del hombre, fue por acercarme a vosotros y pudierais acceder a mi Padre a través de mí, mi Madre o el Espíritu Santo. Yo fui el Mensaje vivo que Él os envió y a mí debéis acercaros para acceder a sus cualidades inmutables. | No temáis morir pues os acercará a la Verdad de mi Padre y a lo creado por Él. Sin mí no hay salvación. Yo soy El Salvador, vuestro Salvador eterno. |
CCI | CCII | CCIII | CCIV | Quien sirva al Espíritu del Mal le será difícil librarse de su influjo maligno, pero podrá hacerlo si renuncia a él y se acerca a mí. | Yo fui el anuncio que mi Padre envió al hombre para que pudiese acceder a su Presencia Infinita. Me hice hombre y mi carne y mi sangre se confundió con la vuestra. El mensaje fue dado. | Yo soy la voz de la Verdad y la vida eterna. Quien me oiga creerá y quien crea, se salvará. | Nadie se ha atrevido a hablar en mi nombre. Mis palabras son las que salen de mí para que las albergue el corazón de los que las esperan. |
CCV | CCVI | CCVII | CCVIII | | Señor tu luz iluminará nuestro titubeante camino. Contigo el peso es liviano y los pies se aligeran. Mientras crea en ti el mal no se acercará y las espinas se tornarán rosas. La paz del Bien nos llenará. | Yo soy el profeta de los profetas. Lo anunciado se cumplirá. Los que lo ignoren lo conocerán y los conocedores lo sabrán. | La Verdad sólo es una, aunque posee muchas caras, tantas como la miren: Una Verdad que todos alcanzarán,
aunque muchos
pretenderán no verla. | De entre lo creado el hombre es lo preferido de mi Padre, en ellos se haya tanto el bien como el mal. El hombre elige. |
CCIX | CCX | CCXII | CCXIII | En todo lo nacido hay dos padres. Uno el natural y otro la voluntad de mi Padre. Porque así sea. | Quien no crea en las cualidades de mi Madre María, no creerá en las mías, ya que de ella nací.
Mi Madre es
la virtud y
de ella han
de tomar
ejemplo las
mujeres y
tratar de
parecerse
a ella.
| En los silencios fríos de los sepulcros no hay vida. Allí sólo mora lo que fue. Restos de grandezas y flaquezas. Sus poseedores están lejos y cerca. | A los adoradores del poder no les importa ser esclavos del que surge de las pezuñas. Ellos se rinden a la Maldad y son sus servidores fieles: No verán a mi Padre y no sabrán de la Gracia de la Gloria Eterna. |
CCXIV | CCXV | CCXVI | CCXVII | | Espíritus ruines tratan de atraer con sus cánticos a los debilitados. No caigáis en sus trampas y permaneced fuertes ante ellos: Los que se rindan no verán a mi Padre y no sabrán de la Luz Eterna. | El Espíritu Santo que impregna e inunda lo amado por Él, es llamado también el Espíritu de la Verdad, pues Él tiene acceso al Saber Eterno: Quien quiera
Saber, sabrá.
| Un vendaval recorre las orillas del mundo. Los ojos no pueden mirar lo que se avecina. Las aves se refugian en la tierra, los animales no saben donde guarecerse. El viento es un viento sagrado pues lleva el nombre de mi Padre. Los oídos no amados no soportarán su grandeza y no lo oirán. Mis elegidos lo escucharán y esa será mi señal suprema. | Aunque los hombres en su maldad busquen destruirse, no lo conseguirán. Mis hijos son indestructibles y la muerte sólo afecta a su exterior humano. |
CCXVIII | CCXIX | CCXX | CCXXI | No deseo que mis palabras sean interpretadas por gentes escogidas, sino que los que las escuchen las guarden en su corazón para ellos y las entiendan como son. | El hombre levanta edificios, yo montañas. El hombre construye acequias, yo ríos. El hombre realiza embalses, yo mares. El hombre mira al cielo, yo lo creé. ¿Por qué osa compararse a mi Gloria?¿De dónde nace su soberbia si no de Zoeltebec que lo confunde con falsas alabanzas? | Yo hablo a muchos, pero pocos escuchan. Los que me quieran oír me oirán y los que quieran seguirme me seguirán. Los que hacen oídos sordos a mis palabras no merecen escucharlas. | Los espíritus afines se encontrarán si así lo desean. En mi Reino no hay almas solitarias, pues tienen la compañía de los que las aman. |
CCXXII | CCXXIII | CCXXIV* | CCXXV | | Muchos son los que hieren y pocos los que curan. Muchos son los que ofenden y pocos los que perdonan. Muchos son los que sufren y pocos los que consuelan. Sólo esos pocos se sentarán a mi lado. | Igual que la gota de agua
horada la roca o el viento y la lluvia desgasta la montaña. La Paciencia Infinita de mi Padre no conoce merma. Para el hombre que lo ame habrá un lugar a su lado. | Mis ángeles velan por los hijos de la tierra. Su indefensión y frágil vida hacen necesario sus cuidados. Sin ellos la vida sería aún más breve. Ellos son antiguos parientes, ancestros que gozan de mi Gloria. | Yo soy la Luz que vence las tinieblas. Luz Eterna y Benéfica. Quien crea en mí será guiado por mi luz hasta mí. Su alma estará con los elegidos y mi Padre. La paz eterna alumbrará su Gloria. |
CCXXVI | CCXXVII | CCXXVIII | CCXXIX | Mi Espíritu es Luz que emana del Espíritu Santo. El que siga la estela de la Luz será uno en la Gloria y todos mis seguidores serán iluminados por la Luz del Bien que nunca cesa. | Los hijos de la tierra al morir quedan liberados de sus ataduras. Sus espíritus van libres en busca de su destino perpetuo. Ya no es Tiempo de decidir ni de retroceder o avanzar. Su elección prevalecerá. | Roncas son las voces y hosco el rugir de las bestias que quieren retroceder en su contenido humano. Serán sus hordas vencidas por los sucesores del Bien. Que vendrán hacia mí liberados de su yugo de maldad. La lucha dejará los campos cubiertos de cadáveres putrefactos. El Mal no volverá a aparecer nunca. | No vengo a inmiscuirme en la apariencia vital del hombre, sino a qué conozca que no muere y que su cuerpo y su alma se unirán en la presencia del qué todo lo sabe y todo lo ve. |
CCXXX | CCXXXI | CCXXXII | CCXXXIII | Mientras la mano del hombre se manche de la sangre del hombre, no habrá paz: No dañes a tu hermano, él es como tú y merece su estancia en paz. | Quien crea en mí, cree en lo que yo digo y en mis obras. Cree en mi Madre María y en mi nacimiento esperado. Cree en las Antiguas Escrituras y en mi Padre y el Espíritu Santo que nos acoge. Cree en los profetas que anunciaron mi llegada. Cree en la vida eterna y en la inmortalidad del alma. Cree más allá de cualquier duda y su fe lo llevará junto a mí a la Gloria Infinita. | No dejes que la oscuridad te envuelva con su tela invisible y te haga su prisionero: Reclama tu Luz y ella te iluminará. Sigue su haz y te llevará a mí. Mi luz siempre vencerá las tinieblas. | Vine a desvelar lo que permanecía oculto. Vine para acercar al hombre a mi Padre. Vine para derrotar el poder del Mal. Vine para que el hijo del hombre confiase en la Eternidad Luminosa. Vine para que el hijo del hombre supiese que no estaba solo en su debilidad humana. |
CCXXXIV | CCXXXV | CCXXXVI | VCCXXXVII | | Dos son las condiciones que los hijos de la tierra han de poseer para acercarse a mi Padre: Querer acercarse a Él y prescindir de lo innecesario para ello. | El don de la vida no es nada comparado al don de la muerte y su eternidad inmutable. | Muchas son las almas y pocas las que acceden a Él. Los hijos de la tierra deberán regresar a ella hasta su purificación. | Las batallas de la tierra no repercuten fuera de ella. El daño al hombre es la perdición del hombre. |
CCXXXVIII | CCXXXIX | CCXL | CCXLI | Para venir a mí has de llevar el corazón puro de un niño con la misma sencillez de su inocencia. | Muchas veces habrás de nacer y morir para ser el que puede acercarse a mi Padre y gozar de su Gloria Inmanente. | Desprenderse de lo innecesario es quedarse con lo esencial. Sólo siendo tu esencia eres tú y sólo siendo tú podrás llegar a lo que debes ser para llegar a Él. | Dos son las vidas del hombre: la que acaba y la que no, una es camino obligado de la otra. |
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