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Nicodemus
pulsar
2,1,3,5,6,7
y 8
|
CLXXXI |
CLXXXII |
CLXXXIII |
CLXXXIV |
|
Ya no queda
de ti sino
desdicha. Tus
fuerzas no son
suficientes para
vencer tu dolor.
Vuelve tu
rostro hacía
mi Padre y
ora. Él te
ayudará en
tu desgracia. |
Padre de lo
creado no
dejes solo
al más
humilde de
tus siervos
en nombre
de tu Hijo,
María y del
Espíritu Santo.
Así sea.
|
No hay bien
que de ti
no provenga.
Ni mal
al que no
venzas.
Ayuda a tu
siervo en
esta hora
amarga.
Así sea.
|
No vine
a reinar,
sino a servir
a mi Padre.
En mi nombre
y por mi
intersección
podrás acceder
a Él. Él te
colmará de dicha
y aliviará
tu dolor.
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CLXXXV |
CLXXXVI |
CLXXXVII |
CLXXXVIII |
|
Los dones
del
Espíritu
Santo
se
derramarán
en la
tierra.
Los hijos de
la tierra
que
crean en mi
Padre los
recibirán. |
Viviendas
arrasadas
cuerpos
quemados
estruendos
espantosos.
Sólo la
Gracia
Infinita de
mi
Padre podrá
detener la
hecatombe
venidera:
ora. |
Cabezas
desgajadas
de sus
cuerpos
volarán por
el
aire. No
habrá
refugio
seguro
para los
seguidores
del mal. |
Busca en ti
el ser nuevo
que llevas
dentro. Sólo
el que
renace
de sus
miserias
y se eleva
llega a mí. |
|
CLXXXIX |
CXC |
CXCI |
CXCII |
|
Sólo hay
un
camino
a la
Gloria:
Creer.
El que
crea se
salvará
y el que
no,
no
alcanzará
la Luz
Eterna. |
Mis
palabras no
son para
llenar
el
vacío, sino
para que
sean
guardadas en el
corazón
de los
hombres
que las
amen.
|
Mis
apóstoles y
seguidores quedaron
prendados por mis
hechos y
olvidaron
mis
palabras. Ellas
son más
importantes
que mis
señales
y quien
crea en
ellas se
salvará. |
Nací
porque
estaba
escrito.
Padecí
porque
estaba
escrito
y morí
porque
así se
escribió:
Lo dicho
fue
por mi
Padre. |
|
CXCIII |
CXCIV |
CXCV |
CXCVI |
|
No
hay hombre
que
nazca que
no
padezca y
muera como yo
mismo hice.
Por
eso fui
llamado El
Hijo
del Hombre.
|
Los
que sean
iluminados por
la
Gracia del
Espíritu Santo
serán llamados
como
yo: Hijos
del
Bien. Mi
Padre estará
con
ellos. |
Si
el Mal se
ceba
contigo,
recurre a mi
Padre a través
de
la oración.
Ora
en nombre
de
quienes te
anuncié y el
Mal
se alejará
de
ti.
|
El
nombre de
mi
Padre y Señor
de
todo lo creado
no
se puede decir
ni
pronunciar por
los
que no acceden
a su
presencia
infinita. Él
hombre le da
los
nombres que
se
le ocurren.
Más
Él es el
Innombrable y
jamás será dicho
ni
invocado su
nombre en vano.
|
|
CXCVII |
CXCVIII |
CXCIX |
CC |
|
Yo soy vuestro
Señor, el que
os ama y al
que necesitáis.
Yo fui hombre
como vosotros y
a mi podéis
recurrir siempre.
Mi amor por
los hijos de la
tierra os abarca
a todos: Creed
en mi y nunca
pereceréis, ya que
estaréis a mi lado
en la Eternidad
y cerca de mi
Padre.
|
Lo que ha de
hacerse, se hará
y lo que ha de
cumplirse, se
cumplirá. Nada
ni nadie podrá
prescindir de mí
para alcanzar su
perfección permanente. |
Si fui hijo del
hombre, fue por
acercarme a vosotros
y pudierais acceder
a mi Padre a
través de mí, mi
Madre o el Espíritu
Santo. Yo fui
el Mensaje vivo
que Él os envió
y a mí debéis
acercaros para
acceder a sus
cualidades inmutables.
|
No temáis morir
pues os acercará
a
la Verdad de
mi Padre y a
lo creado por Él.
Sin mi, no hay
salvación. Yo soy
El Salvador, vuestro
Salvador eterno.
|
|
CCI |
CCII |
CCIII |
CCIV |
|
Quien sirve al
Espíritu del Mal
le será difícil
librarse de su
influjo maligno,
pero podrá hacerlo
si renuncia a él
y se acerca a mí. |
Yo fui el anuncio
que mi Padre envió
al hombre para que
pudiese acceder a
su Presencia Infinita.
Me hice hombre
y mi carne y mi
sangre se confundió
con la vuestra. El
mensaje fue dado.
|
Yo soy la voz
de la Verdad y
la vida eterna.
Quien me oiga
creerá y quien
crea, se salvará. |
Nadie se ha
atrevido a hablar
en mi nombre.
Mis palabras son
las que salen de mí
para que las
albergue el corazón
de los que las esperan. |
|
CCV |
CCVI |
CCVII |
CCVIII |
|
Señor tu luz
iluminará nuestro
titubeante camino.
Contigo el peso
es liviano y los
pies se aligeran.
Mientras crea
en ti el mal
no se acercará
y las espinas
se tornarán rosas.
La paz del Bien
nos llenará.
|
Yo soy el
profeta de los
profetas. Lo
anunciado se
cumplirá. Los
que lo ignoren
lo conocerán y
los conocedores
lo sabrán. |
La Verdad sólo
es una, aunque
posee muchas
caras, tantas
como la miren:
Una Verdad
que todos
alcanzarán.
Aunque muchos
pretenderán
no verla. |
De entre lo creado,
el hombre es lo
preferido de mi
Padre, en ellos
se haya tanto
el bien como el
mal. El hombre
elige. |
|
CCIX |
CCX |
CCXII |
CCXIII |
|
En todo lo
nacido hay
dos padres. Uno
el natural
y otro la
voluntad de
mi Padre.
Porque así
sea. |
Quien no crea
en las cualidades
de mi Madre
María, no creerá
en las mías,
ya que de ella
nací. |
En los silencios
fríos de
los
sepulcros no
hay vida. Allí
sólo
mora lo
que fue. Restos
de grandezas y
flaquezas.
Sus
poseedores están
lejos
y cerca. |
A los adoradores
del poder no les
importa ser esclavos
del que surge de
las pezuñas. Ellos
se rinden a la
Maldad y son sus
servidores fieles: No
verán a mi Padre
y no sabrán de
la Gracia de la
Gloria Eterna.
|
|
CCXIV |
CCXV |
CCXVI |
CCXVII |
|
Espíritus ruines
tratan de atraer
con sus cánticos
a los debilitados.
No caigáis en sus
trampas y permaneced
fuertes ante ellos:
Los que se rinden
no verán a mi
Padre y no sabrán
de la Luz Eterna. |
El Espíritu Santo
que impregna e inunda
lo amado por Él,
es llamado también
el Espíritu de la
Verdad, pues Él
tiene acceso al
Saber Eterno:
Quien quiera
saber, sabrá.
|
Un vendaval recorre
las orillas del mundo.
Los ojos no pueden
mirar lo que se avecina.
Las aves se refugiarán
en la
tierra, los animales
no saben donde guarecerse.
El viento es un viento
sagrado pues lleva el
nombre de mi Padre.
Los oídos no amados
no soportarán su
grandeza y no lo
oirán. Mis elegidos
lo escucharán y esa
será mi señal
suprema.
|
Aunque los hombres
en su maldad
busquen destruirse,
no lo conseguirán.
Mis hijos son
indestructibles y
la muerte sólo
afecta a su
exterior humano. |
|
CCXVIII |
CCXIX |
CCXX |
CCXXI |
|
No deseo que
mis palabras
sean interpretadas
por gentes escogidas,
sino que los que
las escuchen las
guarden en su
corazón para ellos
y las entiendan
como son.
|
El hombre levanta
edificios, yo montañas.
El hombre construye
acequias, yo ríos.
El hombre realiza
embalses, yo mares.
El hombre mira
al cielo, yo lo creé.
¿Por qué osa compararse
a mi Gloria?¿De dónde
nace su soberbia
si no de Zoeltebec
que lo confunde con
falsas alabanzas? |
Yo hablo a
muchos, pero
pocos escuchan.
Los que me
quieran oír me
oirán y los
que quieran
seguirme me
seguirán.
Los que hacen
oídos sordos
a mis palabras
no merecen
escucharlas.
|
Los espíritus
afines se
encontrarán si
así lo desean.
En mi Reino
no hay almas
solitarias, pues
tienen la compañía
de los que las
aman. |
|
CCXXII |
CCXXIII |
CCXXIV |
CCXXV |
|
Muchos son los
que hieren y
pocos los que
curan. Muchos
son los que
ofenden y pocos
los que perdonan.
Muchos son los
que sufren y
pocos los que
consuelan. Sólo
esos pocos se
sentarán a mi
lado.
|
Igual que la gota
de agua orada la
roca o el viento
y la lluvia
desgastan
la montaña. La
Paciencia Infinita
de mi Padre no
conoce merma.
Para
el hombre que lo
ame habrá un lugar
a su lado.
|
Mis ángeles velan
por los hijos de
la tierra. Su
indefensión y frágil
vida hacen necesario
sus cuidados. Sin
ellos la vida sería
aún más breve.
Ellos son antiguos
parientes, ancestros
que gozan de mi
Gloria.
|
Yo soy la Luz
que vence las
tinieblas. Luz
Eterna y Benéfica.
Quien crea en mí
será guiado por
mi luz hasta
mí. Su alma
estará con los
elegidos y mi
Padre. La
paz eterna
alumbrará
su Gloria.
|
|
CCXXVI |
CCXXVII |
CCXXVIII |
CCXXIX |
|
Mi Espíritu es
Luz
que emana del
Espíritu Santo.
El que siga la
estela de la Luz
será uno en la
Gloria y todos
mis seguidores
serán iluminados
por la Luz del
Bien
que nunca cesa.
|
Los hijos de la
tierra al morir
quedan liberados
de sus ataduras.
Sus espíritus
van libres en
busca de su
destino
perpetuo.
Ya no es Tiempo
de decidir ni
de retroceder o
avanzar. Su
elección
prevalecerá.
|
Roncas son las
voces y hosco
el rugir de las
bestias que
quieren
retroceder en su
contenido
humano.
Serán sus hordas
vencidas por los
sucesores del
Bien.
Que vendrán
hacia
mí liberados de
su yugo de
maldad.
La lucha dejará
los campos
cubiertos
de cadáveres
putrefactos.
El Mal no
volverá
a aparecer
nunca.
|
No vengo a
inmiscuirme
en la apariencia
vital del
hombre,
sino a qué
conozca que
no muere y
que su cuerpo
y su alma se
unirán en la
presencia del
qué todo lo sabe
y todo lo ve.
|
|
CCXXX |
CCXXXI |
CCXXXII |
CCXXXIII |
|
Mientras la
mano
del hombre
se manche
de la sangre
del
hombre, no
habrá
paz: No
dañes
a tu
hermano,
él es como
tú
y merece su
estancia en
paz.
|
Quien crea
en mí,
cree en lo
que yo
digo y en
mis obras.
Cree en mi
Madre
María y en
mi
nacimiento
esperado.
Cree en las
Antiguas
Escrituras y
en mi
Padre y el
Espíritu
Santo que
nos acoge.
Cree en los
profetas
que
anunciaron
mi
llegada.
Cree en la
vida eterna
y en
la
inmortalidad
del alma.
Cree
más allá de
cualquier
duda y su fe
lo
llevará
junto a mí
a la Gloria
Infinita.
|
No dejes que
la
oscuridad te
envuelva con
su
tela
invisible
y te haga su
prisionero:
Reclama
tu Luz y
ella
te
iluminará.
Sigue su haz
y te llevará
a mí.
Mi luz
siempre
vencerá las
tinieblas.
|
Vine a
desvelar
lo que
permanecía
oculto. Vine
para
acercar al
hombre
a mi Padre.
Vine
para
derrotar el
poder del
Mal.
Vine para
que
el hijo del
hombre
confiase en
la
Eternidad
Luminosa.
Vine para
que el
hijo del
hombre
supiese que
no
estaba solo
en
su debilidad
humana.
|
|
CCXXXIV |
CCXXXV |
CCXXXVI |
VCCXXXVII |
|
Dos son
las
condiciones
que
los
hijos de
la
tierra
han de
poseer
para
acercarse
a mi
Padre:
Querer
acercarse
a Él
y
prescindir
de lo
innecesario
para
ello.
|
El don
de la
vida no
es nada
comparado
al don
de la
muerte y
su
eternidad
inmutable. |
Muchas
son las
almas
y pocas
las que
acceden
a Él.
Los
hijos de
la
tierra
deberán
regresar
a ella
hasta su
purificación. |
Las
batallas
de la
tierra
no
repercuten
fuera de
ella. El
daño al
hombre
es la
perdición
del
hombre.
|
|
CCXXXVIII |
CCXXXIX |
CCXL |
CCXLI |
|
Para
venir
a mí
has
de
llevar
el
corazón
puro
de
un
niño
con
la
misma
sencillez
de
su
inocencia. |
Muchas
veces
habrás
de
nacer
y
morir
para
ser
el
que
puede
acercarse
a
mi
Padre
y
gozar
de
su
Gloria
Inmanente.
|
Desprenderse
de
lo
innecesario
es
quedarse
con
lo
esencial.
Sólo
siendo
tu
esencia
eres
tú y
sólo
siendo
tú
podrás
llegar
a lo
que
debes
ser
para
llegar
a
Él.
|
Dos
son
las
vidas
del
hombre:
la
que
acaba
y la
que
no,
una
es
camino
obligado
de
la
otra.
|
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