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Nicodemus
pulsar
2,1,3,4,6,7
y 8
|
CCXLII |
CCXLIII |
CCXLIV |
CCXLV |
|
La duda mortifica
y destruye. La seguridad
equivoca. Haz de obrar
con prudencia y
elegir el camino que
te corresponde y que
es señalado para ti. |
Lo valioso de ti
no es lo que muere
y se destruye, sino
lo que nunca muere
y siempre permanecerá. |
En el principio
no había nada
el universo era
un vacío absoluto.
Él quiso llenarlo
y de la nada
creó lo creado
y dotó de
Inteligencia a
la vida y de
exactitud a la
materia. Él
hombre es su
favorito y sólo
el hombre es
capaz de adorarlo.
|
Yo soy el
principio del
principio, antes
de mí nada
existía. Y todo
lo existente es
para siempre.
Tanto vida
como materia
me acompañan
en la eternidad.
Yo soy el principio
del principio y
el fin del fin.
Quien quiera
entender entenderá |
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CCXLVI |
CCXLVII |
CCXLVIII |
CCXLIX |
|
Quien busca
consuelo,
en mí lo
hallará.
Quien busque
paz,
en mí la
hallará.
Quien busque
verdad,
en mí la
hallará.
Quien busque
amar
al hombre,
en mí
lo hallará.
Quien busque
vida,
en mi la
hallará
para
siempre.
Quien busque
perdón
por sus
culpas, en
mí lo
hallará.
Quien me
busque
me hallará a
su lado.
El que dude
de
su fe, en mí
la hallará.
Quien sienta
temor,
fortaleza en
mí
hallará.
Quien busque
su
senda, en mí
la
hallará.
|
La soledad
del
moribundo
que siente
como se
aleja
de lo
querido, de
lo amado
del mundo.
Que se
acerca
a lo ignoto.
La angustia
del miedo a
lo
desconocido
no lo
detiene en
su
camino
señalado
desde
su
nacimiento.
Su fin
puede
retrasarse,
no
detenerse o
evitarse.
Repasa su
vida en un
instante. Su
querida y
amada vida
que se
le escapa
sin remedio.
Sólo queda
encomendarse
a Él y que
su
misericordia
le perdone
sus ofensas.
|
El que no vé
no es
culpable
de su
ceguera.
El que no
oye
no es
responsable
de su
sordera.
Es Zoeltebec
el
Espíritu del
Mal
que los
ciega y
ensordece
para
que no vean
ni oigan mi
Verdad.
Apiádate
de ellos
pues
caminan a
tientas
por el
sendero
equivocado.
|
Ante lo
inevitable
no cabe
revelarse
ni
resignarse,
sino
encomendarse
al
que todo lo
puede:
Él te
escuchará.
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|
CCL |
CCLI |
CCLII |
CCLIII |
|
No hay ave
que tan alto
vuele
que a mí llegue.
No hay hombre
que tan alto
suba
que a mí me
alcance.
Sólo los que
quieren acceder
a mí
lo lograrán
desde
donde estén. Sus
pensamientos
llegan
a mí como a
ellos.
Mi mundo es éste
y es otro.
|
La nada no
existe
como la supone
el
hombre. En la
nada
se juntan las
almas
a la espera de
su
destino
infinito. En
la nada se halla
la humanidad
ausente,
allí se
purificarán de
sus actos
malignos
hasta acceder a
mi
presencia puros
e
inocentes, tan
puros
como nacieron.
|
Supuestos
seguidores míos
tergiversaron
mis palabras
y hombres
considerados
por el pueblo
las utilizaron
en su beneficio.
Mucho
de lo escrito no
corresponde,
y lo que es, no
se
contempla igual
que fue
en su momento
dicho
y oído.
|
Quien se mofa de
quien sufre, se burla
de mí. El que
sufre
soy siempre yo
con
él y su
padecimiento
es tan suyo como
mío. Quien sufre
está tan cerca
de mi
como de mi
Padre. |
|
CCLIV |
CCLV |
CCLVI |
CCLVII |
|
Lo que el
hombre
no consigue
de
una forma
pacífica,
pretende
conseguirlo
a la fuerza.
El afán
de dominio y
posesión
lleva al
hombre a
su
destrucción. Sólo
se librarán
de este
mal quienes
se
aparten de
sus
disputas e
intereses.
|
Muchos son
los que
quieren
aprender
y pocos los
que
prefieren
saber. El
que no sabe
tantea
en la vida
como
el ciego
antes de
caminar.
Sólo
el sabio
prefiere
saber.
|
No vine a
ocultar
sino a
desvelar y
el misterio
mayor
para el
hombre es
su destino
final.
Muchos de
los encargados
de difundir
mi
doctrina han
guardado
para sí los
misterios
revelados y
el hombre
sigue a
oscuras. |
El afán
ocultista del
hombre se
debe a su
afán de
beneficiarse de
lo que los
demás ignoran.
Ellos no han
desvelado
lo que yo
revelé. Mi
cólera hacia
ellos
les
acompañará mientras
vivan. Su
vida no
conocerá
reposo ni paz. |
|
CCLVIII |
CCLIX |
CCLX |
CCLXI |
|
Un grupo
de hombres
guardan
como secretos
lo que
les ofrecí para
difundir. Ellos han
cambiado
y ocultado
mis
enseñanzas para
aprovecharse del hombre.
El hijo
del hombre
y
enviado del Padre
descubrirá las asechanzas
y
desvelará sus torcidas
intenciones. Su inquietud
es su
castigo. |
Lo que
ofrecí al hombre
no fue
para guardarlo,
sino
para extenderlo
a los
demás hombres
de la
tierra. Los
misterios ya no tienen
cabida
en el hombre,
ellos
sabrán lo que
vine a
decirles. Mi
Luz los
iluminará. |
Yo soy
el Enviado.
Vine
para que el
hombre
supiera lo
que debe
saber. Lo
que ha
creído sin
saber y
lo que ha
esperado
sin
conocer.
Vine
para
acercar al
hombre a
mi
Padre y
que
conociese su
luminoso
destino
junto a
Él. |
Mi
doctrina ha sido
impuesta
por hombres
carentes
de fe. Ellos
la han
utilizado en
su
beneficio y lucro
personal. No han
dudado
en usar la
fuerza
para ello.
Su
perversión será
castigada y el dolor
y mal
causados se
volverán
contra ellos.
Mi
doctrina es
el
obsequio de
mi Padre
al hombre
y como
tal regalo
su
aceptación es de
la libre
voluntad
del
hombre.
|
|
CCLXII |
CCLXIII |
CCLXIV |
CCLXV |
|
Hombres necios han
utilizado mi nombre
y
mis palabras para
engañar a los hijos
de
la tierra más
crédulos. No han
dudado en unirse
a
otros poderes
en
su afán de
explotación del
hombre y de sus
actos responderán
ante
mi Padre.
Mi
nombre ha
sido
usado no
para
consolar, sino
para
atemorizar
y
estragar. El
daño
causado
repercutirá y
se
volverá contra
ellos.
|
La
alianza del mal
acabará y Zoeltebec
volverá a su guarida
de
sombra y cieno.
El
hijo del hombre
librará a los hijos
de
la tierra de su
funesta presencia y
de
las alianzas de
hierro
y sangre, fuego
y
muerte y la única
Alianza que prevalecerá
será
la de los hijos
del
Bien.
|
Algo
que el hombre
quiere saber, es su
origen: El hombre
como
todo lo creado
proviene de la voluntad
de
mi Padre. Y como
todo
lo creado, guarda
dentro de sí su más
preciada esencia. |
Cuando al hombre
se
le acaba su tiempo
de
vida mortal, retorna
en
su esencia a su
Creador. Su espíritu
es
aceptado o no.
Si
su alma lo
necesita, se habrá
de
purificar. |
|
CCLXVI |
CCLXVII |
CCLXVIII |
CCLXIX |
|
El hijo de la tierra
sólo vive como tal
una vez. Si el
dolor y el sufrimiento
le acompañan, su
alma llegará pura
e intacta hasta mi
Padre que la acogerá
en su Gloria. Yo
estoy con ellos. Lo
vivo en mí, no
morirá.
|
La vida es un don
preciado de mi Padre.
El hombre es el rey
de la tierra y todo en
ella se subordina a
él. Su fin en la
tierra es gozar de
lo creado y admirarse
de la Gloria de mi
Padre. El que no
reconoce a su Creador
sufrirá por su ignorancia
perversa. |
Hombres malignos
convencen a los demás
de sus maldades y
perversiones. La debilidad
del hombre es su
perdición y a ella ha
de oponerse la fuerza
positiva de su voluntad
de bien. Inspirada por
el Espíritu Santo. |
Yo os digo: Los que
me amen serán
amados y los que
no, lo serán aún
más, ya que más
me necesitan. |
|
CCLXX |
CCLXXI |
CCLXXII |
CCLXXIII |
|
Todo tiene su contrario
excepto el Padre de
lo creado. Lo opuesto
del Bien es el Mal,
lo contrario del
Espíritu del Bien es
el Espíritu del Mal,
lo contrario de los
ángeles protectores
son los demonios.
Y lo contrario de
ti es el espíritu
perverso y maligno
que también anida
en tu cuerpo y
trata de vencer a
tu espíritu de
bien y de verdad.
Tu aliado en tu
lucha continua
es la claridad de
la fe y la Verdad
y tu enemigo será
la duda, la debilidad
y la oscuridad que
harán flaquear tu
voluntad de bien.
|
Yo soy la Verdad
y la Vida. Verdad
y Vida eterna. Quien
en mi cree, conocerá
ambas. Sólo hay
Verdad y Vida en mi,
fuera sólo hay
miedo, oscuridad
y llanto. |
Hay una ciencia
del bien y una
ciencia del mal.
La del bien está
inspirada por el
Espíritu del Bien
y la del mal por
Zoeltebec, Espíritu
del Mal.
Nada podría el
hombre en su
entendimiento
sin el auxilio
inspirador que lo
alumbra u oscurece.
|
El hombre siempre desea
lo que no tiene a su
alcance o es de difícil
acceso para él. Lo que
puede conseguir no lo
desea con tanto interés.
Mientras que el hijo de la
tierra no desee, por
encima de todo lo demás,
aplicar el bien en su
vida, no obtendrá lo
más valioso: Acercarse
a mí y a mi Padre. |
|
CCLXXIV |
CCLXXV |
CCLXXVI |
CCLXXVII |
|
Quien beba mi agua,
beba el vino de mi
sangre y, el
pan de mi carne,
me llevará con él
y yo lo llevaré
conmigo. El que
me ama me
tendrá en sí para
siempre y se
sentará a mi
lado en el festín
de mi Padre. |
El hombre del pasado
no está y el del
futuro tampoco. Sólo
estás tú aquí y ahora
y haz de decidir tu
mejor suerte. Tus
opciones son cada
vez menos y ante
ti se abre lo más
temido: Sólo hay
un camino y aunque
muchos lo conocen
está poco transitado.
No lo dudes más
y empieza a caminar
por él. |
Muchos se acercan
al saber no por
amor a él, sino
para destacarse de
los otros hombres o
tomar ventaja sobre
ellos: Ellos nunca
llegarán al conocimiento,
el saber les negará
su voluntad suprema.
|
El hombre vive dormido
y su despertar será un
duro despertar. El choque
con la verdadera realidad,
no inventada por el
hombre, le sumirá en
el desconcierto. Descubrirá
que ha pasado su vida
dormido y ese saber se
unirá a su desencanto.
Sabrá que ha desperdiciado
el regalo de la vida
tras espejismos del desierto.
Se sentirá engañado desde
su infancia: Sólo queda
orar y encomendarse al
Todopoderoso a través mío.
Su nueva realidad será
su salvación.
|
|
CCLXXVIII |
CCLXXIX |
CCLXXX |
CCLXXXI |
|
El hombre ha de ayudar
al hombre: Confortar
al afligido, alimentar
al hambriento. Proporcionar
lo que el hombre necesite
del hombre. Sólo así
se hará merecedor de
ser considerado como
hermano de otro y digno
de alcanzar la Gloria.
Los méritos en la tierra
han de hacerse con el
hijo de la tierra.
|
Él está en mí
y yo estoy en Él.
El que está conmigo
está con Él y el
que está contra mí,
está contra Él.
Él y yo somos uno
y el que me ama
será uno también
en nosotros. |
Nada de lo que el hombre
diga vale, si no está
apoyado por sus hechos.
Quien me ame, ha de
demostrarlo con sus
acciones en favor de
los demás hijos de la
tierra. Sólo así será
agradable a los ojos
de mi Padre y reconocido
por mí. |
Quien ama a su
hermano, me ama
a mí y esto bastará
para salvarle. |
|
CCLXXXII |
CCLXXXIII |
CCLXXXIV |
CCLXXXV |
|
Una luz grande
recorrerá el mundo
y se oirá la voz
de mi Padre que
llegará a todos los
confines de la Tierra.
Quien no la oiga
no sabrá de Él.
Quien le ignore,
será ignorado y
quien le ame
será amado.
|
Aunque el hombre
es pequeño en si
mismo, puede ser
grande en maldad
o en bondad. Ese
tamaño
suyo es
el que se ve más
allá. |
El que se sacrifica
por el hombre, llegará
pronto a mi Padre.
Ellos son sus preferidos
y en ellos se complace
y me complazco.
|
Lo que hagas en
favor de tu hermano,
hijo de la tierra
como tú, será
agrandado y lo
que hagas en su
contra será tenido
en cuenta. Si el
hombre quiere, cambia
la balanza a su favor.
|
|
CCLXXXVI |
CCLXXXVII |
CCLXXXVIII |
CCLXXXIX |
|
Las mujer es hija y
madre de la tierra
y el hombre es hijo
y padre de la tierra:
Ellos son los preferidos
de mi Padre y los
que amen, estarán
a su lado.
|
Quien ame a su
prójimo, ama lo que
de mí y lo de mi
Padre posee y eso
es grato a los ojos
del que todo lo ve
y todo lo puede.
|
Quien daña o destruye
a su hermano, daña
o destruye lo que de
mí, del Espíritu Santo
y de mi Padre posee,
ese es su deseo maligno,
aunque seamos
indestructibles
para los hijos de la
tierra,
guiados por el Espíritu
del Mal,
y para cualquier otro
ser. |
Si cuando llegue el
momento, oyes la voz
de mi Padre, póstrate
y oirás su sagrado
nombre: Tú serás
uno de los elegidos
para estar en su
Gloria Eterna.
|
|
CCLXC |
CCLXCI |
CCLXCII |
CCLXCIII |
|
Cada ser a de
enfrentarse a su
destino. El hijo
de la tierra, si
no
cree en mí,
sufrirá
ante la
posibilidad
de acabarse para
siempre. Su
razón
oscurecerá su
corazón
y el miedo le
sobrecogerá
llegado
el momento. Sólo
si cree en mí,
no
temerá el trance
y
su vida tendrá
un
sentido pleno y
valioso.
|
Él no habla para
fuera,
sino por dentro.
Quien
escuche su voz,
se
transforma para
siempre
en lo mejor de
si
mismo.
|
Y Él dijo:
Bienaventurados
los necesitados,
pues gracias
a ellos muchos
hallarán
la oportunidad
de llegar
hasta mi Padre
|
Hijo de la
tierra, deja de
preocuparte por
cuestiones
materiales y
alimenta tu
alma. Tu
espíritu está
hambriento y
sediento y
a él has de
satisfacer
primero
|
|
CCLXCIV |
CCLXCV |
CCLXCVI |
CCLXCVII |
|
El hombre cree lo
que
quiere creer, oye lo
que
quiere oír y ve lo
que
quiere ver. Aún así
el
hombre ha de creer
lo que
no cree, oír lo que
no oye y ver lo que
no ve. Para lograrlo
ha de mirar con
su espíritu, oír con
su alma y creer con
su corazón.
Su fe le salvará
de sus flaquezas y
lo llevará, junto
a los elegidos por
el Espíritu Santo,
junto a mi Padre.
|
La fe es un don,
que se otorga en
la niñez y se
pierde por el
raciocinio
equivocado
por Zoeltebec.
|
Una vez te hablé
y no quisiste oírme.
Ahora has de
escuchar
las palabras que te
dije y que llevas
en tu corazón:
Sígueme y no
temas, Él proveerá.
|
Sólo prenderá en ti
lo verdadero. Lo que
no es sabiduría
resbalará de tu
mente
y caerá improductivo
a la tierra, donde
no germinará.
|
|
CCLXCVIII |
CCLXCIX |
CCC |
CCCI |
|
Aunque no quieres
oírme,
oirás mis palabras
en el
arrullo de tu sueño.
Escucharás
el bien y tu sueño
será
dulce y bendito. Si
quieres
seguirme, hazlo
desde donde
estés: Ayuda a tu
prójimo
y te ayudarás.
|
Igual que la quietud
no existe y siempre
será una falsa
quietud.
La existencia del
hombre
no existirá y será
una falsa
existencia,
sino la dedica a mí
a través de su
prójimo,
ya que yo estoy en
él
y en ellos. Y él y
ellos
están en mí.
|
El hombre es una
parte
de sus antepasados y
otra
el mismo como único
e irrepetible. Viene
de sus antepasados y
posee
el soplo en su
espíritu
que le hace ser el
rey
de la naturaleza y
testigo de la
tierra. Su
parte inmortal es
imperecedera
y su huella en el
mundo
es imborrable.
|
Para librase del Mal
el hombre necesita
confiar en el Bien.
El Bien prevalecerá
pues su poder es
mayor ya que
proviene
de mi Padre. La
voluntad de bien
es suficiente para
expulsar el mal.
El arma que el
Espíritu Santo da
al Hombre es la
voluntad de bien
que todo hombre
posee.
|
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