Yo desvelo
pulsar 1,2,3,4,5,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17y18 6 (CCCII - CCCLX) CCCII | CCCIII | CCCIV | Lo bello cansa al hombre, sólo la Bondad infinita de mi Padre es un gozo incansable. | Cuando el hombre se cree solo, no lo está, su ángel guardián vela por él en su abandono. Él te guiará por el camino seguro. Confía en él. | No permitas que tu miedo te dañe: No hay nada que temer si el hombre confía en lo enseñado por mí. |
CCCV | Bienaventurados los abandonados, pues ellos podrán ser acogidos. Bienaventurados los humildes, pues ellos serán enaltecidos. Bienaventurados los desdichados, pues ellos conocerán la dicha. Bienaventurados los enfermos, pues ellos podrán ser sanados. Bienaventurados los apartados, pues ellos podrán unirse a otros. Bienaventurados los perdidos, pues ellos podrán ser encontrados. Bienaventurados los despreciados, pues ellos hallarán aprecio. Bienaventurados los olvidados, pues ellos serán recordados. Bienaventurados los tristes, pues de ellos será la alegría. Bienaventurados los apocados, pues ellos tendrán seguridad. Bienaventurados los maditos, pues ellos serán benditos. Bienaventurados los odiados pues ellos serán amados. Bienaventurados los proscritos, pues serán recibidos en amor. Bienaventurados los sencillos de corazón, pues ellos serán amados. Bienaventurados los expulsados, pues ellos serán recibidos. Bienaventurados los necesitados, pues de ellos será la abundancia. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de mí, | pues ellos serán saciados. Bienaventurados los que aman, pues ellos serán amados por siempre. Bienaventurados los diferentes, pues hallarán su igualdad. Bienaventurados los torcidos, pues podrán enmendarse. Bienaventurados los turbios de corazón pues encontrarán la Luz en sus almas. Bienaventurados los melancólicos pues hallarán su verdad. Bienaventurados los enemigos del Mal, pues ellos vencerán. Bienaventurados los secos de corazón, pues el suyo se inundará. Bienaventurados los que buscan la paz, pues será siempre suya. Bienaventurados los ciegos y los sordos, pues ellos verán y oirán. Bienaventurados los paralíticos, pues ellos serán sanos. Bienaventurados los que lloran, por los demás, pues ellos reirán. Bienaventurados los que odian, pues ellos serán amados. Bienaventurados los que sufren, pues ellos hallarán consuelo. Bienaventurados los que | luchan por los demás, pues lucharán por ellos. Bienaventurados los que aman a su prójimo, pues será amados. Bienaventurados los que cuidan a otros, pues ellos serán cuidados. Bienaventurados los que aman, luchan y trabajan por los suyos, pues lo harán por ellos. Bienaventurados los faltos, pues ellos serán hartos. Bienaventurados los heridos de nacimiento o vida, pues ellos serán curados. Bienaventurados los crueles pues ellos recibirán bien por mal. Bienaventurados los violentos, pues ellos ganarán la paz. Bienaventurados los locos, pues de ellos será la cordura. Bienaventurados los que busquen perdón, pues ellos lo encontrarán para sus faltas. Sólo necesitarán fe en mi Padre, el Espíritu Santo, María mi madre o en mí y amar lo que odien con la misma fuerza y medida. | |
CCCVI | CCCVII | CCCVIII | CCCIX | Qué tu fe, nacida de la inocencia de la infancia, no se vaya de tu lado ante las inclemencias de la vida. Qué sea para ti como una nave que supera la ira de las olas y llega salva a puerto. | Todo lo del hombre es humo, nada queda de él ni de su obra, excepto lo que de él pertenece a mi Padre, su esencia espiritual. Esa parte incorruptible del hombre permanecerá siempre. | Aunque el hombre sepa a qué atenerse, seguirá por un camino equivocado, pues lleva en sí el error como maldición al gozar del poder superior de elegir según su voluntad se incline a uno u otro lado. Él irá por el sendero más fácil, aunque no sea el adecuado para él. | No temas volver a empezar, es preferible iniciar de nuevo el camino a continuar por el sendero que no lleva sino a nuestra perdición. |
CCCX | CCCXI | CCCXII | CCCXIII | El hombre no busca justicia ni verdad, sino ser comprendido, ser amado pese a cometer faltas impropias de un espíritu superior. Ansía el perdón a sus flaquezas antes que enmendar su mal proceder. | La vida del hombre es como subir un monte del cual hay que descender para llegar al inicio. En su ascenso haya obstáculos que ha de salvar y en su descenso también. Al pie del monte le espera su descanso. Si pierde pie se despeñará por lo que ha de obrar con la cautela necesaria para cumplir su objetivo. | Mi Padre no permite el mal, ni lo impide. Ésta es la más dura prueba que ha de resistir la fe del hombre, si la supera nada podrá vencerlo. | El mal es consecuencia de la Naturaleza o de la acción de Zoeltebec. Ambos actúan de forma independiente y nada interfiere en sus resultados, excepto la voluntad de cambiar sus designios por parte de quien puede. |
CCCXIV | CCCXV | CCCXVI | CCCXVII | | Es equivocado creer que nos merecemos el bien o el mal que nos suceda. Ambos son pruebas de la voluntad de creer: A quien más se le da, más se le exigirá. | No hay don más preciado para el hombre y para cualquier otro ser viviente que la vida. El hombre debe dedicarla al bien hacia su prójimo. Su disfrute sin dañar a otros seres y honrar a sus padres en la tierra y a su Padre Eterno a través de María mi madre, el Espíritu Santo o yo, el Hijo del Hombre. | Hay un tiempo para ser y otro para dejar de ser, tal como se fue, se será en otra forma e igual contenido esencial. No te lamentes por su pérdida, nada se pierde en el Reino de mi Padre. | El mal existe desde el inicio, mi Padre quiso que existiera y la capacidad de elegir del hombre escogerá el camino que crea merecer su voluntad. |
CCCXVIII | CCCXIX | CCCXX | CCCXXI | | El mal existe porque así lo quiso El Que Puede. En la lucha contra el Mal, el Bien se fortalece y realza a los ojos de mi Padre. El mérito del Bien es su lucha contra el Mal, al que siempre vencerá al final del tiempo. | En la hora final el Mal será pisoteado y no osará levantar cabeza. Su destino es hundirse en los infiernos con sus acólitos perversos. | El Mal se vale de la debilidad nacida de la inseguridad del hombre. Un hombre fortalecido por su fe, es un difícil obstáculo para el mal, aunque éste buscará su punto débil para atraerlo junto a él. | Sé clemente en tu justicia como desearías que lo fuesen contigo. No descargues tu odio en la debilidad del hombre o de la mujer, pues su debilidad es la tuya. |
CCCXXII | CCCXXIII | CCCXXIV | CCCXXV | | El hombre nunca ha sabido lo que hace, ni por qué lo hace. Se ve impelido por una fuerza irresistible. Esa fuerza es el Espíritu Santo o el Espíritu del Mal. Aún así su voluntad de Bien puede resistirse a su voluntad de Mal: Su elección prevalecerá. | No hay verdad en el hombre que no la cree. Quien no cree es un ciego de espíritu y su vida será un continuo errar. Si el Espíritu del Mal le impide que la verdad asome en él y él está de acuerdo, morirá en la peor ceguera y nunca verá el Bien ni sabrá de la Verdad eterna junto a mi Padre. | En el universo hay otros seres vivos. Muchos seres son los que habitan en otros planetas. Aunque ninguno es como el hombre, es el único con raciocinio y alma por ese hecho es el preferido de mi Padre. | No vine para juzgar al hombre, sino para perdonar sus faltas y que supiera que nunca estará solo. Que estamos a su lado María, el Espíritu Santo, Yo y mi Padre y que será guiado hacia el Bien eterno por su fe. |
CCCXXVI | CCCXXVII | CCCXXVIII | | | Nadie es propietario de la vida propia o ajena. La vida no pertenece a quien la da, ya que la ha dado, ni a quien la recibe ya que sólo es su custodio. Es obligado para el hombre respetar y amar la vida, tanto la propia como la ajena. En la vida humana se unen cuerpo y espíritu y ese bien sólo corresponde al hombre entre todos los seres vivos. Lo nuestro pertenece al Todopoderoso y a Él irá cuando quiera recibirlo. | No hay secreto ni misterio, nada ha de ocultarse: Todo lo creado procede de Él, el Creador. Su conocimiento es luz que todo lo sabe y todo lo comprende. Su negación es oscuridad que todo lo duda y todo lo ignora: Deja que tu espíritu se inunde de la Luz de la Plena Sabiduría y sé luminaria de Él. | El secreto y el misterio sólo conviene al hijo de las tinieblas. El hijo de la bruma pretende ocultar el verdadero saber tras la oscuridad para obtener una posición de privilegio entre los hombres. Ellos sirven los mismos intereses que Satanás y a él se deben. | |
CCCXXIX | CCCXXX | CCCXXXI | Lo más valioso del hombre es su vida, ya que sin ella no existiría, y de su vida, lo más importante es el amor a los demás seres. Ese amor enriquece su espíritu y lo acerca al Bien. | Lo material en el hombre es menos importante de lo que supone, ya que sólo sirve para asegurar lo que ya se posee, es decir, su bienestar físico. El bienestar espiritual es superior al físico, aunque depende del mismo para su sustento corporal en la vida conocida por el ser. | Poseer bienes no es acapararlos. Lo que se acumula a nadie sirve, ya que el hombre sólo tiene un cuerpo y el sobrante no lo puede usar. Sólo queda repartirlo entre los necesitados. |
CCCXXXII | CCCXXXIII | CCCXXXIV | | Al existir la nada, ya es. Lo que existe es y lo que es existe, luego, qué es la nada si no el vacío de la existencia agotada donde subsiste la materia inmaterial en forma inexistente. Algo así como el vacío insostenible del hueco del espacio silencioso. Tan silencioso y oscuro porque no hay nada que pueda transmitir la luz o cualquier sonido. ¡Es la tristeza más apagada, la tristeza infinita e inconmensurable de la nada! | Más daño me hicieron las burlas, risas y mofas de los que me veían, que el de los causados en mi cuerpo exhausto. Ellos creían que eran libres cuando así procedían y era el espíritu del Mal el que por ellos actuaban. Ese día el Mal creyó vencer al Bien y fue al contrario mi Padre no me abandonó en ningún instante y yo perdoné a los que con tanta crueldad me trataron. Querer ver morir a un hombre es la más refinada de las crueldades y si de ello se mofan es un insulto a la misma vida y principio del que ellos proceden: Ellos insultaron, golpearon y se burlaron de ellos mismos cuando a mi me insultaban, golpeaban o se burlaban. | Bienaventurados los escarnecidos, los humillados, los diferentes, pues ellos han sufrido como yo y serán llamados a la Gloria Eterna por la misericordia de mi Padre, donde serán enaltecidos para siempre en el Gozo Infinito de su Presencia. |
CCCXXXV | CCCXXXVI | CCCXXXVII | Bienaventurados los que padecen hambre, sed, frío o calor, pues ellos serán satisfechos y no sufrirán los males de la tierra. | Bienaventurados los que mueren en agonía, pues ellos son iguales en mi sufrimiento y alcanzarán la Luz de la Eternidad. | Quien quiera aprender, aprenderá y quien quiera saber, sabrá y quien quiera comprender, comprenderá. Las enseñanzas están dichas y sólo al hombre toca su cumplimiento. En su ejecución, según lo dicho por quien puede decirlo, se haya la salvación eterna del hijo de la tierra. |
CCCXXXVIII | CCCXXXIX | CCCXL | | Muchas son las torpezas del hombre y pocos sus aciertos más yo digo: Cualquier acierto que sea grato a los ojos del que puede verlo, pesará en la balanza a su favor más que mil torpezas que haya cometido. Sus faltas no serán tales si obra conforme a lo que se espera de él. Una sola buena acción sobre los demás hombres le abrirá las puertas de la Gloria Infinita. Muchas son las batallas y pocas las victorias, pero cualquiera de ellas bastará para acercarlo a quien le espera. | Cuando tu dolor por el hombre que padece sea superior a su padecer, serás elegido por mi Padre para estar a su lado en la Gloria Eterna. | El arrepentido de su falta y daño, es escuchado y perdonado. El hombre no es culpable de su debilidad, pero sí de persistir en su torpeza sin querer arrepentirse. Una mala voluntad es caer en el poder del Mal. De ese influjo puede salir si invoca el poder del Bien y de la Verdad que emana del Espíritu Santo. |
CCCXLI | CCCXLII | CCCXLIII | | Yo soy la luz de los ciegos. Yo soy la voz de los mudos. Yo soy el oído de los sordos. Yo soy el consuelo de los dolientes. Yo soy el perdón del arrepentido. Yo soy la esperanza del desesperado. Yo soy la vida para el moribundo. Yo soy el amar de los despreciados. Quien me busque, me hallará dentro de sí y en la mano amiga que le ayuda y en la voz y el oído que le habla y escucha. Tu aflicción ya no lo será. Yo estoy a tu lado y en los que te ayuden y te amen. | Yo soy el que soy, el que está, estuvo y estará, el que es fue y será. En mi no hay medida, pues yo soy la medida de lo existente, de lo que existió y existirá. Soy de mi Padre y del Espíritu Santo y ellos lo son de mí. | Cuando tu debilidad y torpeza te lleven lejos de mí estarás más cerca mío. Pues yo estoy no con los que aciertan, sino con los que yerran, no con los que triunfan, sino con los que fracasan. No con los que ríen, sino con los que sufren y lloran. Ellos son los que me necesitan y a ellos debo ser el Enviado y ser llamado el Hijo del Hombre. |
CCCXLIV | CCCXLV | CCCXLI | CCCXLVII | | La oración en sí misma no basta, hay que ayudar al prójimo con todas las fuerzas que seamos capaces para ser gratos a los ojos del que todo lo ve. | Igual que el día vence a la noche y su luz descubre lo engañoso de las formas. Mi palabra abrirá las sombras de la mente que tratan de ocultar mi Verdad. Mi Luz se abrirá paso en las conciencias como un rayo luminoso que quiebra las tinieblas. | Igual que la noche envuelve las sombras y la claridad sucede a la oscuridad, mi Luz resplandecerá entre las tinieblas eternas. Los sumidos en la oscuridad de sus almas perdidas, en mí hallarán el camino verdadero que le aparta del precipicio. De ellos es la voluntad de seguirlo o no: Yo soy el consuelo del doliente, la libertad del oprimido y la salvación del condenado. | Aunque tapes la verdad para no verla, llegará a ti y habrás de aceptarla en su desnuda esencia: El fruto de la tierra volverá a ella y lo que no es de la tierra volverá a su lugar. No hay más verdad en la vida del hombre. |
CCCXLVIII | CCCXLIX | CCCL | | Hubo un tiempo en el que la vida sonreía al hombre, ese momento pasó con la brevedad de lo que se aleja para siempre. Su recuerdo pervive en el fondo del recuerdo y a él recurre el hombre en sus horas sombrías para mitigar el dolor de su pena. En ese tiempo el hombre convivía en armonía con los demás seres, la ambición y la avaricia, aún no habían nacido en el corazón humano y el único egoísmo que ambicionaba era el de continuar igual y en no perturbar el equilibrio natural. Aunque aún no lo sabía, el hombre era feliz y la añoranza de lo bueno no existía, pues disfrutaba de lo mejor. Un día el hombre se cansó de la pureza de su alma y quiso ser diferente. Su desafío lo arrojó fuera y nunca pudo recobrar su lugar, pues lo perdido, cuando es voluntario, no se recobra nunca igual. | Hay dos luces: Una que entra por los ojos y otra que entra por la mente. La luz de los ojos es para ellos y la luz de la mente es para el pensamiento. Ambas iluminan, pero sólo una de ellas lleva al hombre a donde debe ir, la otra muestra la belleza del mundo. Sólo la luz que alumbra el espíritu iluminará la oscuridad del corazón humano. | Eres un hombre entre los hombres. Un grano de arena en una vasija llena de arena. Uno más entre la multitud. Sin embargo no hay dos granos de arena iguales y tampoco dos hombre iguales. En tu distinto, en tu contrario estáis tú y él. Sois parecidos y distintos y todos habréis de pasar por el mismo cedazo para alcanzar el momento del Bien. La Verdad es una y distinta según sea apreciada por una u otra persona, más sólo hay una Verdad y es la que mi Padre muestra a los limpios de corazón para que accedan a Él |
CCCLI | CCCLII | CCCLIII | CCCLIV | La duda de la certeza sólo conduce a la certeza de la duda. Ésta corroe la verdad como la carcoma a la madera, hasta conservar su exterior intacto y su interior plagado de agujeros. La verdad es incapaz de soportar no la mentira, sino la duda, pues quien duda pierde la fe en la verdad y ésta se tambalea insegura ante los ojos. Mira ante ti y verás la verdad. Ella no admite duda, pues la vida está aquí para atestiguarlo. Todo misterio halla su inicio en una Verdad simple: Todo procede del mismo lugar y ese lugar de común procedencia es Él, el Todopoderoso Señor de la Creación. | La duda es un fruto corrompido de la inteligencia, pues nos lleva a la pérdida de la pureza inocente de la fe: Qué el Espíritu Santo fortalezca tu Espíritu. | Si la duda envuelve tu razón y sientes como se apodera de ti, invoca al Espíritu de la Verdad, el Espíritu Santo acudirá a tu lado y tu fe no sufrirá merma: La Verdad estará contigo. | Todo es muerte y vida, la vida se nutre de la muerte y la muerte de la vida. Más hay una vida que no conoce el fin y esa es la vida eterna del espíritu |
CCCLV | CCCLVI | CCCLVII | | Cuando llegue el momento se desvelará la oscuridad que nubla el entendimiento y el hombre entenderá. El hijo de la tierra podrá expresar su pensamiento más oculto y nada impedirá su comprensión por otros hombres. Lo pensado se podrá expresar y lo dicho y oído se entenderá. El don de la palabra se acompañará con el don de la comprensión. Ese tiempo no será de dudar, sino de creer. No será tiempo de hablar por hablar, sino de orar por nosotros y nuestros hermanos: El hombre sabrá lo que debe de saber y habrá de aprovecharlo para su salvación eterna. | Si quien invoca lo hace con el corazón, su plegaria llegará a mi si lo hace con el entendimiento llegará debilitada, y si la invocación es en bien de otros, llegará a mi con la fuerza del Espíritu del Bien que lo inunda todo con su Bondad Infinita. | Igual a las piedras del desierto que por el día arden de calor y por la noche se enfrían y apagan el corazón del hombre arde por la fe que la duda enfría. Así el mismo hombre es a la vez Luz y Verdad y Duda y penumbra. Nadie puede evitar que su razón le engañe y le muestre el camino cerrado de la duda. La fe ha de apoyarse en el Espíritu de la Verdad o Espíritu Santo para fortalecer su creencia en mis palabras eternas. |
CCCLVIII | CCCLIX | CCCLX | | Más dañino es el hombre con el hombre que la naturaleza catastrófica. Mientras el hombre persista en su afán de dañarse y dañarme a mi a través del daño causado a los otros hombres, no conocerá la dicha. La paz entre los hombres es la primera condición para acceder al Reino Eterno. La segunda condición es amar a su prójimo y la fe en la Vida Eterna. Y en la Verdad Suprema que representa. Si su fe sustenta al hijo de la tierra, alcanzará el Reino del Espíritu Santo que es el Espíritu de mi Padre y mío: La bondad y la fe te acercarán a Él. Qué tu debilidad y la flaqueza de tu duda no te venzan. | Soy Él y soy yo, soy yo y soy los hijos de la tierra a los que quise unirme para acercarlos a mi Padre el Señor de lo Creado. Soy el Espíritu de la Verdad y del Bien y fui el Enviado por el Todopoderoso de quien formo parte indisoluble. Soy el hijo del hombre porque así fui concebido y Hijo del Todopoderoso del que poseo su propia sustancia inmutable y Eterna: Soy el que soy. | Quien quiera saber de dónde procede el hombre, ha de preguntarse también de donde proceden el resto de seres vivos y de dónde proceden las rocas, estrellas y planetas que se ven desde la Tierra y la misma tierra y el agua de los mares. El origen de lo que existe es el mismo: El Creador del Universo. Él creó el mundo y su contenido y la permanencia de lo creado despende sólo de Él. Aunque el saberlo es sólo condición y privilegio del hombre, no todos llegan a entenderlo y viven y mueren en la misma ignorancia que el resto de lo creado: Quien quiera ver verá, y quien quiera entender, entenderá, y quien quiera saber, sabrá. |
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