Yo desvelo
pulsar
1,2,3,4,5,6,7,8,10,11,12,13,14,15,16,17y18 9 (CDLXXXIII -DXLI) CDLXXXIII | CDLXXXIV | CDLXXXV | | Qué quedará de mi si no huesos, polvo y desolación. Quién sabrá que viví y sufrí como él. Ya nada quedará de mi, a lo sumo, un recuerdo fugaz de alguien que me conoció y que a su vez será otro recuerdo fugaz. Para qué tanto sufrir, tanto luchar, a quién beneficia ese esfuerzo baldío, perdido, ese esfuerzo de mis músculos y de mi cerebro por destacar, para ser alguien entre los hombres, por llegar a una falsa meta echa por hombres y para hombres. Quién llenará mi vacío, el que soporto y el que dejaré. Sólo me queda la esperanza que me enseñaron otros, la fe de mis mayores y que he transmitido a mis sucesores. Esa fe es una fina cuerda que me evita caer en el abismo de mi desesperación. | Cuando la mentira se deshace ante nuestros ojos como los flecos de la niebla ante la fuerza del sol, es el momento de recapacitar sobre lo que nos espera. Nadie conoce su tiempo y nadie puede detenerlo o detenerse. La corriente de la vida nos arrastra, lenta o rápida pero imparable. Sacude tu miedo y vence tu duda, lo que nos espera es mejor de lo que conoces aunque por lo que vemos nos parezca lo contrario. Nuestro amado cuerpo se acabará para siempre de forma atroz. Más lo que es nuestro yo, lo que no es cuerpo, esa materia inmaterial no se perderá, llegará hasta el abrigo de las almas. Los espíritus hallarán su morada y esta será luminosa y perfecta. Sólo nos quedará esperar a que vengan nuestros seres queridos para unirnos a ellos para siempre, con El Que Todo lo Acoge. | Creen que la obra humana es importante pero eso no es más que polvo entre el polvo. Lo único verdadero es lo que no se pierde o se destruye, lo que queda en la eternidad, lo que perdura aunque el mundo ya no exista. Y eso es lo que el hombre ha de cuidar ya que es lo más valioso que posee: Es su posesión de eternidad. |
CDLXXXVI | CDLXXXVII | CDLXXXVIII | | Igual que el trueno rompe el aire y disgrega las nubes y el relámpago ilumina la oscuridad de la noche y el rayo quiebra la piedra, mi voz sonará como el trueno, iluminará con su luz la oscuridad del hombre perdido y la fuerza del rayo de la Verdad disgregará y quebrará las nubes de la duda y las piedras de la maldad. Después, una nueva era de paz renacerá en la tierra. | Sólo nos llegará el eco de las palabras del destino. Quien lo escuche se salvará y quien haga oídos sordos, se perderá. Su alma vagará por los senderos insondables y oscuros hasta que sea rescatada de su soledad por los ángeles de luz. | Cuando el hombre ya no exista sobre la tierra, aún brotará la hierba mil años más, antes de ser borrado cualquier signo de vida y las piedras resecas y quemadas sean su único habitante. |
CDLXXXIX | CDXC | CDXCI | | Brillan las tinieblas perpetuas y la oscuridad ya no existe. La Luz reina donde antes no. El mal ya no existe ni existirá. Todo ha empezado. Es el fin del comienzo y el principio de lo esperado. | No hay mayor debilidad que el mal. El bien es fortaleza y el mal es sucumbir a las propias tentaciones. El bien es esfuerzo recompensado en su propio hacer. Estamos hechos para el bien y todo mal es cobardía. Es ir contra nuestra propia naturaleza. El bien es lucha por los demás, el mal es la molicie que nos obliga a perder y refugiarnos en nuestra propia flaqueza. | A quien su debilidad arrastra obtendrá perdón, a quien su maldad obliga, obtendrá su merecido castigo. Una voluntad débil es digna de perdón, una voluntad de mal, no es digna de él. Sólo si su voluntad se arrepiente y enmienda su daño, obtendrá perdón. |
CDXCII | CDXCIII | CDXCIV | El bien no se oculta a los ojos de los hombres, sólo el mal se esconde tras el secreto la desconfianza a ser descubierto y rechazado. Lo indiferente también actúa sin máscara que lo esconde. Detrás de cada secreto se halla la vergüenza de lo oculto o el interés de la ventaja del falso conocimiento de la verdad. | Muchas son las vueltas del alma humana y muchas las vueltas que ha de dar para conocer una simple verdad. El hombre hace del disimulo y del fingimiento un arte que a todos gusta y entretiene, por lo que resulta difícil para cualquier hombre distinguir la verdad de la mentira, ya que ambas se entrecruzan como una red, por lo que es fácil ser prendido de ella y resultar su prisionero. Sólo la tenacidad es capaz de librar al hombre de su máscara y descubrir al ser sencillo que hay detrás de cualquier mentira. | Del torbellino de luz del caos del Universo surgió el orden y el Todo ocupó su lugar en el espacio y Todo se cubrió con un halo de su luz. Sólo la nada quedó en la más oscura de las negruras, en la noche más sola del mundo. |
CDXCV | CDXCVI | CDXCVII | Aunque se oculte, la voz de la culpa atravesará montañas y llegará a su destino. Nadie podrá silenciar su potente clamor. Los pensamientos de bien y de mal, hasta Él llegarán. La voz de la inocencia se oirá lejos, tan lejos y clara, que ni los más poderosos truenos podrán acallarla. La voz de la mentira dañina, resonará descubierta y el mentiroso será escarnecido por su maldad: Nada puede ocultarse a los ojos o los oídos de Quien Todo lo ve y Todo lo oye. | El temor del hombre a descubrir su pequeñez le hace no mirar en su interior, ya que sólo halla en él cuestiones domésticas o sin importancia. | El hombre huye asustando de su trascendencia y prefiere el refugio seguro de lo inmediato o lo próximo, a perderse en su propio espíritu. El temor a salirse de la corriente de los demás hombres, le hace mirar con desconfianza a lo que trasciende de la materia y dentro de sí sólo deja anidar lo nimio de la ambición intrascendente, sólo hay cabida en él para lo doméstico y lo simple. |
CDXCVIII | CDXCIX | D | | El hombre poderoso cree flotar sobre su propio poder, más es una sensación engañosa que le hace creer lo que no es y pierde contacto con su propia realidad. El poderoso es uno más entre los hombres al que su suerte ha influido a su posible favor. Aunque su beneficio sea mucho, también lo es su perjuicio ya que el poderoso se cree lo que no es y eso le hace sentirse superior a los demás hombres, lo cual es tan falso como su poder al que un soplo fuerte de viento puede derribar. El más poderoso de los hombres es tan minúsculo como el más desfavorecido de ellos, y los mismos males que aquejan a uno, serán sufridos por él: El poderoso es un hombre alzado por los hombres y su presunto poder es tan humano como él. | Dos son los cuerpos del hombre: El que ve y siente, su cuerpo material y el que no ve ni siente, su cuerpo inmaterial que se unirá a su espíritu a su muerte. | Dos son los interiores del hombre: El próximo o cercano que ordena su vida ordinaria y común y el profundo y lejano, al que no tiene acceso sino es buscado para alejarse de su inmediatez cotidiana y saber de sí y de su unión con el Infinito Perpetuo. |
DI | DII | DIII | | Quien no busca en lo profundo de sí, sólo sabe de su pequeñez e insignificancia. Quien busca en lo profundo de su espíritu, descubre su interior verdadero, quién es y lo qué se espera de él, más allá de su cercano inmediato. | Todo hombre es poderoso en esencia, aunque pocos son capaces de adentrarse en las profundidades de su espíritu y no caer en la pérdida de su equilibrio mental y espiritual: El riesgo es mucho, ya que no todos están preparados para encontrarse con su propia esencia y no sufrir las consecuencias de su atrevimiento en su acceso a su yo inmanente y oculto. | Quien sólo piensa sobre lo que ve y siente, sobre la inmediatez, pasada o futura de lo que hay, no llegará a mi, ya que yo soy lo que no ve ni siente de forma fácil ni inmediata. A mi hay que buscarme más allá de los objetos o las personas: Dentro de lo vivo y de la materia, yo estoy y no estoy, soy al que hay que buscar y al que pocos son capaces de hallar. Yo soy la esencia de Todo. El éxtasis primigenio. El orden del desorden. Lo que es y lo que no es. Lo que vive y lo que no. Soy y no soy. Estoy y no estoy. Soy fácil y difícil. Soy el anverso y su contrario. Soy el Todo y la Nada. |
DIV | DV | DVI | | Quien piensa sobre lo que hay, sigue un camino fácil. Quien piensa sobre lo que no hay, sigue el camino imposible del espíritu, ese será capaz de acercarse a mi y sabrá de sí antes de que llegue su momento de Luz. | Todo hombre espera algo que no sabe o puede definir. Esa espera cierta de un incierto, entretiene y esperanza su vida, ya que sabe que su espera es por algo mejor que lo que vive. Ese algo que posee suspendido de su memoria perdida, no es, sino su retorno a su pasado, al pasado en el que aún no era y al que volverá cuando acabe su tiempo y deje de ser el que es y sea el que fue: La esencia pura de sí. | Quien quiera buscarme, habrá de hacerlo con la mirada de niño y con la inocencia de espíritu de los inocentes. Me hallará en donde alcanza su mirada o su corazón y dentro de todo lo que existe. Deberá mirar con los ojos del alma esperanzada de los que nada temen y anhelan hallarme.: Una vez sepa de mi, nada les alejará de mi lado. El Espíritu del Bien lo protegerá de las asechanzas del mal y llegará a mi sin mácula, tal como nacieron. |
DVI | DVII | DVIII | | No hay vida más allá de la vida. Más allá de la vida hay existencia, no vida. Esa existencia no es breve y finita como la propia vida, sino que es eterna. Esa existencia no muere ya que para morir es necesario la vida y si no hay vida, no hay muerte. Los espíritus no conocen la muerte, no hay muerte del alma. No lo que existe ha de vivir, tampoco ha de ser materia inerte o inanimada, puede ser y no vivir, sino sólo ser y existir sin ser animado ni inerte. | Igual que del árbol caen las hojas y otras nuevas las sustituyen, del árbol de la tierra caen las generaciones y otras las sustituyen en la continuidad de las especies. Esa cadencia seguirá y aunque parezca distinta es igual. | Lo que se acaba no termina, ya que queda grabado de forma indeleble y perpetua en el libro espiritual del comportamiento del alma, más allá de la simple intención del humano obrar o existir. |
DIX | DX | DXI | | Todo lo humano es permanente, nada se pierde en el vacío de la nada, ya que queda para distinguir a los espíritus en su singularidad única y eterna. | Temer a la muerte es propio de cualquier ser, nada quiere ser privado de su condición y de su lucha por continuar en su estado vital. | La trascendencia del hombre es inevitable para él, ya que la lleva en su propia condición humana. Esa trascendencia lo distingue de los demás seres vivos y lo hace ser portador de eternidad. |
DXII | DXIII | DXIV | | No oyen los oídos que pueden oír, ni ven los ojos que pueden ver, sino los que deben ver y oír porque es necesario que así sea. | Lo que no es ahora es recuerdo o profecía. Qué tu instante sea tan bello como tus más hermosos recuerdos y tu futuro tan feliz como tus más bellos sueños. | La inspiración pasa veloz, más el recuerdo permanece en la memoria ennoblecida por el tiempo. Tu fe debe ser para ti, como un hermoso recuerdo de tu infancia o juventud, al que recurras en tus momentos de pesar. |
DXV | DXVI | DXVII | | Todo está en ti, si tu te respetas y respetas, serás respetado. Si tu te amas y amas, serás amado. Si tu te odias y odias, serás odiado. Tu eres y serás lo que desees ser: Lo que sea de ti es parte tuya y en ti quedará. | Falsas ideas alimentan el espíritu de muchos y se extiende entre los hijos de la tierra. Las falsas creencias equivocan a los hombre y los desvían de su camino. La fe en el error es el error más extendido: Cuando el hombre recupere su verdad hurtada, será él. | Mezclar mentira y verdad confunde al hombre. El hijo de la tierra ha de buscar su camino dentro de sí, ayudado por el Espíritu de Bien que iluminará su ceguera y mitigará su soledad. |
DXVIII | DXIX | DXX | | Yo soy la Verdad y la vida, el sueño y el recuerdo, el Bien esperado, el sueño eterno del hombre. La esperanza a su dolor, el remedio de su angustia, el calor de su frío y el frío de su calor: Sigue el camino del Bien y mi Espíritu irá a tu lado hasta mi. | Cuando el hombre vence sus debilidades, se acerca a mi. Cuando el hombre ayuda a su hermano desfavorecido se acerca a mi. Cuando el hombre no odia a su enemigo, se acerca a mi. Cuando el hombre se perdona y persona, se acerca a mi. | El hombre necesita asirte a la seguridad de la materia, así cree que sus cimientos no se tambalearán por la evanescencia de su espíritu: Prefiere ignorarse a conocerse. |
DXXI | DXXII | DXXIII | | De entre todos los seres del Universo, sólo el hombre es capaz de quebrar la oscuridad de su ignorancia y lanzar un rayo de su inteligencia hacia el lugar que hay más allá de si mismo. Esa tenue luz le guiará entre las tinieblas de su opacidad y abrirá un camino a su espíritu que lo alejará de sí y lo acercará a mí. | Lo intrascendente del hijo de la tierra, volverá a la tierra y su trascendencia no, ya que no pertenece a ella, sino a los espacios ocultos que hay más allá de la razón humana. Ese otro espacio o lugar, que no es espacio ni lugar, se le abrirá luminoso o sombrío según la condición de su espíritu. | En el paso Leve de la no vida a la vida, está Él. En el paso de la vida a la no vida, está Él. Antes de la vida y después de ella, está Él. Él es el momento del inicio y del fin, el Principio del Principio y el Fin del Fin. El inicio y el final y el momento del momento. |
DXXIV | DXXV | DXXVI | | No hay vida más allá de la vida, ni muerte más allá de la muerte. Más allá es eternidad, más allá es infinitud, más allá es el origen del Principio y del Fin. Más allá está la única razón de la vida y la muerte. Más allá está la respuesta a toda duda. Más allá no hay vida ni muerte. Más allá es el Reino del Espíritu. Más allá están los que se fueron. Más allá está el Todo y la Nada. Más allá está el Reino del Bien y del Mal. Más allá está el fin de todo temor y de toda duda. El más allá nos espera a todos. El más allá es Él. | Nada es sin Él, nada existe fuera de Él. Todo es Él, la piedra, el planeta, la estrella o el insecto es Él. La planta, el animal, el agua, es Él. El hálito de la vida es Él. El aire es Él. Lo que existe y lo que no, es Él. Lo que se ve y lo que no, es Él. Lo que se sabe y lo que no, es Él. Nada hay sin Él. | El hombre sólo entiende lo que conoce. Lo desconocido es una barrera para él. Esa es la causa, la razón por la que vine a los hombres para que conocieran y entendieran a través de mis palabras y hechos lo desconocido y lo cercano. |
DXXVII | DXXVIII | DXXIX | | Espíritu del Bien: Socórreme. Espíritu de la Verdad: Ilumíname. Espíritu de Él: No me dejes. Espíritu Santo: Dame santidad. Espíritu de Bondad: Perdóname. Espíritu de Luz: Vence mi oscuridad. Espíritu de Amor: Inúndame. Espíritu de Perdón: Alivia mis culpas. Espíritu Todo Poderoso: Guíame. Espíritu de Paz: Sosiégame, detén mi lucha. Espíritu Puro: Elimina mi impureza. Espíritu Guía: Guía la oración de mi espíritu y llévala hasta El Que Todo lo Sabe y Todo lo Ama y cuando llegue mi momento condúceme ante Él. Espíritu del Consuelo: Consuela mi aflicción. | Un rey sin reino es un orgullo perdido, una escalera sin peldaños, un abejorro sin alas. Un hombre sin oficio distrae su inútil tiempo en los juegos de su mente. Pero tanto uno como otro, dependen de la caridad de los demás hombres. Ambos son seres sin orgullo y no son capaces de valerse por ellos mismos. Han perdido o dejado perder sus habilidades y su castigo es su inutilidad: Lo estéril no da fruto. | Lo diferente es frágil y delicado, ya que su diferencia lo separa y lo aísla de los otros tan parecidos entre sí. El diferente sufre en su rareza ya que no puede evitarla aunque lo desee: El diferente es un distinguido de Él. |
DXXX | DXXXI | DXXXII | | No hay estrella que no se apague, ni estrella que no nazca. Nada surge ni acaba sin la voluntad del Que Así lo Quiere. La importancia del hombre en la Creación es que es el único ser que lo sabe o puede saberlo: La ignorancia sobre ello de cualquier otro ser, no impide ni dificulta su existencia. | No hay placer ajeno al hombre ni dolor que no le afecte. Su sensibilidad le permite llegar a alcanzar lo ignorado de lo oculto, aunque su inteligencia lo rechazará por ser contrario a su razón y lo ignorado seguirá siéndolo. | Las voces de los pensamientos sólo cesarán cuando el emisor las una en su espíritu y se las lleve consigo a donde deban ir: No hay pensamiento perdido ni oculto para El Que Todo lo Sabe. |
DXXXIII | DXXXIV | DXXXV | | La historia del hombre queda grabada en el espacio invisible para El Que Puede Verla y Oírla: No hay imagen ni sonido, pensamiento o gesto que no quede donde debe quedar. | El misterio de la vida es para el hombre un enigma igual que el de la muerte, porque ¿qué hace a la semilla germinar, pasar de ser un grano de trigo o de otra planta a ser una planta viva?. En la semilla duerme el árbol, y la tierra al acogerla en su seno materno, le presta lo que necesita para brotar. Aún así si no se le otorga el don de la vida, no germinará y permanecerá inerte en la tierra. Ese don vital es el que separa lo no vivo de lo vivo. Al contrario cuando el ser vivo muere, de la vida pasa a la no vida, y nada puede la tierra o su madre para volverlo a la vida. Esos dones, tanto el de la vida como el de la muerte, los otorga El Que Puede Hacerlo y el hombre es instrumento de ello igual que la Naturaleza. | El hombre cierra los ojos en un inútil gesto para no ver lo que tiene ante sí. No por no querer ver, deja el mundo su camino. El hombre sigue montado en el caballo del error que lo lleva hasta el precipicio y nada parece poder detener a la bestia, más un sólo instante de Luz detendrá su loca carrera y la bestia cederá su presa. Para ver la Luz el hombre ha de abrir los ojos de su inteligencia y los de su corazón. Su humildad le salvará, su orgullo le perderá. |
DXXXVI | DXXXVII | DXXXVIII | | Cuando la tiniebla perpetua se abata sobre el mundo, sólo el Espíritu Puro alumbrará con su Luz de eternidad. Las tinieblas se abrirán a su fulgor y ni uno solo de los hijos de la tierra se quedará sin ver lo Inconmensurable. | Cada alma elige su camino y ningún juicio existe fuera de los juicios de los hombres en los que dirimen sus cuestiones. Los espíritus tienen ocasión de acercarse a uno u otro según sus preferencias: Los espíritus de bien, al Bien y los espíritus de mal al Mal, su elección es eterna, si no reniegan del suyo los del Mal. | Todo lo que en el hombre parece seguridad, no lo es y su situación puede tornarse en un instante. Sólo son seguros dos momentos suyos, el del nacer para los que nacen y el de morir para los nacidos, todo lo demás es tan cambiante como el propio viento, y el hijo de la tierra nada puede hacer para cambiarlo. |
DXXXIX | DXL | DXLI | | Todo lo existente tiene su finalidad y nada existe sin causa. En esa finalidad y en esa causa el hombre es un instrumento más entre los demás y sólo se distingue por su voluntad de bien o de mal. | Ir contra la vida es ir contra la naturaleza y contra el Creador de ella. La vida no es nuestra, ni siquiera la propia: Toda vida ha de seguir su curso hasta el final. | La vida es Él. La muerte es Él. La no vida es Él. Nada acontece sin Él y en todo mal se halla el Espíritu del Mal que pretende hurtar, y a veces lo consigue, la iniciativa del Bien que al final vencerá en el Reino del Espíritu: El Mal es transitorio, el Bien perdura más allá de aquí. El Mal sólo para sus afines perdurará. |
DXLII | DXLIII | DXLIV | | Él no acusa, Él no daña, Él no reclama, Él no juzga, Él no ataca, Él no exige, Él no se venga, Él no condena. Él ama, Él perdona, Él acepta, Él cura, Él da. Él se ofrece al hijo de la tierra para fortalecer su voluntad de Bien y su anhelo de Verdad: Él ilumina con su Luz la oscuridad del hombre y la llena de Bondad eterna. | Quien no cree, no halla consuelo en sus horas amargas. Sólo el olvido aliviará sus males y curará sus heridas. El que cree no necesita el consuelo del tiempo que olvida, ya que su esperanza en el más allá y en la Providencia le permitirá afrontar su desdicha y apurar hasta el fondo su ración de hiel, porque Él así lo quiere: Su aflicción lo elevará y su abatimiento se disolverá. | En el más allá, nada hay más lejano. En el más allá se halla todo lo que falta en el mundo. En el más allá nada falta ni nada sobra. En el más allá los espíritus afines se encuentran. En el más allá reina la armonía de las almas libres. En el más allá se recogen todos los pensamientos y sensaciones humanas desde su nacimiento, hasta su muerte. En el más allá se halla el ser humano entero en todo su tiempo vital. En el más allá no hay temor ni ambición, deseo ni dolor. En el más allá nos hallamos los hombres donde la Creación del mundo. En el más allá se halla la plenitud humana. En el más allá no hay tiempo ni espacio. En el más allá se halla Él, el Creador de Todo lo Posible y de lo Imposible: En el más allá Todo se sabe y nada se ignora. |
DXLV | DXLVI | DXLVII | | Nada de lo que el hombre piensa, siente o hace, se pierde. Todo lo humano queda recogido en el Libro Invisible del más allá, el Libro donde las almas se refugian en busca de su yo. La maldad y la bondad humana quedan consignadas de forma indeleble. La voluntad de mal o de bien y su expresión terrena. Los espíritus irán desnudos ante los demás espíritus y todo se sabrá. No habrá intención oculta que no se sepa y los propios espíritus se juzgarán a sí mismos ante los demás. La vergüenza del mal los avergonzará y el bien los liberará con su mayor peso en la balanza: No hay bondad ni maldad pura, excepto la Bondad del Hijo del Hombre, de María y la del Creador, que son Absolutas, y la absoluta maldad del Espíritu del Mal que seduce y esclaviza a los que se valen de él. | En el origen del origen, en el principio del principio, antes que la nada fuese la nada, estaba Él. Antes del inicio del inicio, cuando el vacío se apoderaba del Universo, estaba Él. Antes de la existencia, estaba Él. Él es lo primero, lo primigenio y antes de Él estaba sólo Él y después de Él, seguirá Él, ya que Él no tiene inicio ni final: Él es el Ser Supremo y Único del que parte lo demás. | El hombre ha de mirar fuera de él para hallar lo más valioso de sí. Más allá del hombre me hallará, y en mi se hallará a sí mismo: Yo soy él cuando cree en mi y él es yo cuando ayuda a los que así lo necesitan. |
DXLVIII | DXLIX | DL | | Nada acerca más al hombre a Él, que cuando el hombre ayuda al hombre. | No hay vida sin cuerpo, el espíritu existe sin un cuerpo que lo sustente, más no vive, ya que el espíritu no es materia, sino inmateria y no puede vivir por sí mismo independiente de un soporte físico humano. El no vivir permite no morir y lo que no muere es eterno: Una vez que acabe la vida, comienza la existencia continua. | En el mundo de la materia existe la inmateria, en el mundo de la inmateria, no existe la materia. El mundo de la inmateria no acaba, no sufre desgaste y la palabra siempre, es su definición, ya que existe desde siempre y siempre existirá. |
DLI | DLII | DLIII | | Igual que las venas de los ríos llevan su agua por todo el cuerpo de la tierra para nutrirla y apagar su sed, mi palabra se extenderá por la tierra como agua vivificadora y apagará y saciará la sed de saber que consume al hombre desde su creación: Mi palabra será el agua del conocimiento y del consejo para el hombre ausente de mi. Quien me bebe, sabrá. | No pierden al hombre sus virtudes y buenas obras, sino sus debilidades y ambiciones. De lo bueno hacia el hombre, se derivará bien y del mal que se le ocasione, producirá mal. El mal al hijo de la tierra por obra de otro igual, causará daños inútiles, ya que todo esfuerzo negativo o malvado es inútil en sí, y cualquier esfuerzo a favor del hombre, será grato para Él y válido para su hacedor. | Hombres sin humanidad van entre los humanos. Se confunden entre ellos ya que es difícil distinguirlos. Una profunda maldad les hace distintos a los demás: Ellos no aman, su indiferencia hacia el necesitado no lo hace grato a los ojos de Quien Todo lo Ve. Esos hombres pueden ser injustos o crueles con sus hermanos y no percibir el dolor ajeno causado por ellos. Su corazón está seco como los sarmientos de la vid antes de reverdecer, pero igual que la vid, pueden florecer de nuevo y dar dulces frutos sin son regados por el agua del Bien y beben sus raíces de esa Verdad única. |
DLIV | DLV | DLVI | | Él siempre escucha al corazón que sangra, la voz dolorosa del sufriente llega hasta El Que Todo lo Sufre, Él escucha en el silencio los gemidos del hijo de la tierra. Él toma sus lágrimas, sean húmedas o secas, y las guarda para sí. Lo que parece mal al hijo de la tierra, no lo es y lo que le parece bien, puede que no lo sea: Él es el Bien Supremo y su obrar supera el saber del hombre. | Los hijos de Caín abaten con furia sus espadas sobre las cabezas de sus enemigos. Los hijos de Caín se han enseñoreado de la tierra y la sangre tiñe los campos y aguas. Los hijos de Caín son los herederos del Mal y ellos no poseerán la tierra, sólo la herirán con su saña maldita. | Nada apiada al malvado cuando realiza su mal, ni los gritos, lamentos o lloros de sus víctimas. Ellos hacen de sus oídos muros de piedra y de sus ojos no se les escapa un gesto de bondad. Son los instrumentos elegidos por el Espíritu del Mal y nada les aparta de él. En el mal no hay risas ni alegría, sólo el silencio eficaz de la destrucción: El silencio es el sonido del Mal cuando finaliza su daño. Sólo queda el silencio y la pena de los sobrevivientes a él. El Mal parece alejarse, pero sigue ahí, cerca del hombre, dentro de él. |
DLVII | DLVIII | DLIX | | El mal es la quiebra del orden del Universo. El mal perturba la exactitud del bien y altera lo interno de los seres. El mal es el desafío de lo armónico, es la ruptura de lo unido, la nota discordante sin otro objeto que la destrucción. Su fin es el caos del Universo en el que todos sus seres poseen su razón de existir, es la pérdida de la confianza y el triunfo de la duda. La única ley que acata el mal es la destrucción continua. | La voz oscura del Mal se oirá en la tierra. Es la insidia pérfida del que trata de rebajar al hombre a su más baja expresión. Su voz es la voz de las torcidas razones que hacen dudar al hombre de su espíritu eterno. El Mal dice: Tú, hombre, eres el fruto indeseado o no de la fornicación y por ello tu origen es tan impuro como tú. Tus hijos al conocer su origen te despreciarán y ellos a su vez serán despreciados por sus hijos. Nada en el origen del hombre señala o indica su vocación de bien o su instinto de eternidad. Sin embargo así es y el hombre, es capaz de elevarse por encima de sus necesidades humanas en busca de la fe de su espíritu en el Espíritu Puro. | ¡Oh hijos de Zoetelbec! Vosotros sois conscientes de vuestra impureza y de la imperfección de vuestros deseos y sentimientos, vosotros sois los verdaderos hijos del Mal, fruto de la fornicación como lo son los demás animales que se gruían del instinto de la especie. Para vosotros nada hay más allá de vosotros mismos, excepto la satisfacción de vuestras apetencias más rastreras. Vosotros os creéis los seguidores supremos de la realidad y despreciáis a los que siendo como vosotros, se creen portadores de más. Vosotros sois los hijos de la fornicación y jamás podréis significar más de lo que sois, ya que así lo queréis. El hombre es mucho más de los creéis ser, ya que su vida es antesala de eternidad de Bien o de Mal. |
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