Ángel Dorado Badillo
Obras de
“El Escorial”, en Toledo
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En el primer año de vida de la actual Corporación han salido a
la palestra una serie de asuntos que bien podrían considerarse
como el título de este artículo, dado el tiempo que llevan
coleando, ya sea para su consecución, mejora o reparación.
Conviene recordar que 26 años duraron las obras del monasterio
de El Escorial.
Pasemos a ver por orden cronológico algunos de esos asuntos,
esperando y deseando que en los tres años que le restan a la
Corporación sean, ¡por fin!, resueltos satisfactoriamente: (1)
eliminar el tráfico motorizado innecesario en la ciudad
amurallada; (2) solucionar la recogida de los residuos que
generan los establecimientos comerciales; (3) poner en uso las
fuentes, ambos asuntos igualmente relacionados con aquélla; (4)
dignificar la escultura de Chillida; (5) solucionar el grave
problema de las 48 viviendas sociales del Polígono; (6) eliminar
las marañas de cables que por
doquier y sin ningún pudor se deslizan por las fachadas de los
inmuebles del Casco Histórico, además de colgando de unas a
otras; (7) crear el billete único para la visita a los
monumentos y museos; (8) constituir el Área Metropolitana; (9)
dignificar el recinto ferial de La Peraleda para que sea, eso,
un recinto ferial; y (10) remodelación integral del Parque de
Viguetas en Santa Bárbara.
La solución de los tres primeros puntos enunciados viene
arrastrándose desde 1979, teniendo sólo en cuenta la etapa
democrática, la escultura de Chillida desde 1983, y desde 1984
las marañas de cables. El problemón de las 48 viviendas sociales
del Polígono viene desde 1989. El billete único tiene su primera
referencia en 1990, mientras que el Área Metropolitana y el
Ferial de La Peraleda datan de 1991. Por último, la remodelación
definitiva del Parque de Viguetas se arrastra desde 1995.
En la actualidad, la solución definitiva a los cuatro primeros
puntos parece que no anda muy lejos, gracias a las medidas
adoptadas por el Gobierno local junto con la Real Fundación de
Toledo, en el caso de las fuentes. A los puntos restantes,
exceptuando, creo, el del Parque de Viguetas, habrá que echarles
más bote y merienda, puesto que los muchos antecedentes no
llevan al optimismo. ¡Ojalá! me equivoque. |
Señor, señor, ¡qué cruz!
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Sí, que cruz tenemos en Toledo con las opiniones gloriosas que
con demasiada frecuencia nos viene regalando monseñor Cañizares,
desde nada más tomar posesión de la silla arzobispal. Dichas
opiniones son tan radicales y sorprendentes que generan enormes
polémicas puesto que conllevan las respuestas obligatorias de
diversos colectivos y personas a título individual, entre las
que me encuentro. Además, también es muy posible que esas
opiniones generen malestar dentro del colectivo católico.
Recordemos algunas de las frases a las que estamos haciendo
referencia: al considerar que la Iglesia está siendo perseguida
en España por parte de los poderes públicos y algunos medios de
comunicación dijo que “están dispuestos a despedazarla”, y que
“nunca ha estado tan acosada como en este periodo”; para él la
asignatura de Educación para la Ciudadanía es “colaborar con el
mal”; la pretendida representación de la obra teatral “La
revelación” la calificó como un espectáculo “blasfemo,
anticristiano, y verdadero insulto hacia la Iglesia”; así como
que “en
España hay cristianofobia”.
Para el final hemos dejado la frase del prelado dedicada a la ya
famosa cabalgata medieval y pagana organizada por el grupo
“Morboria Teatro”, el pasado sábado 24 de mayo, cuando en la
homilía previa a la procesión del Corpus del domingo 25 pidió
perdón “por los ultrajes al cuerpo de Cristo, por los que ayer
(es decir, en dicha cabalgata) con verdadero escarnio, sarcasmo,
con verdaderas blasfemias estaban insultando, estaban intentando
agredir al cuerpo de Cristo”. Dicen que se quedó tan a gusto.
Por cierto, la cabalgata se basó en un auto sacramental del
siglo XV.
En fin, visto lo visto, tengo la impresión de que el arzobispo y
otros tienen una especie de paranoia que les lleva a ver
persecuciones donde sólo hay otras formas de entender la vida,
la cultura, el hecho religioso, y en la estimación de una buena
parte de la sociedad de que sería muy saludable avanzar hacia la
laicidad del Estado.
Por último, me atrevo a sugerir a monseñor Cañizares que sea
menos visceral en la defensa de su fe, porque, de no ser así,
recibirá la respuesta de los muchos que nos quedamos perplejos
ante tanta agresividad dialéctica, incompatible con el mensaje
de Cristo y con la realidad. La moderación no supone renunciar a
nada, es más, es muy beneficiosa porque tiende puentes hacia el
diálogo. |
Jaurías humanas
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El pasado mes de abril en los noticiarios televisivos
aparecieron las imágenes de decenas de personas que, en dos
tragedias muy diferentes, querían tomarse la justicia por su
mano contra los que ellas consideraban los responsables del
asesinato de una niña andaluza de cinco años, y de la muerte de
seis miembros de una misma familia en el incendio de una
vivienda, también en un pueblo andaluz. Ante esas imágenes me
quedé atónito y preocupado. Es decir, con el antiguo código del
“ojo por ojo y diente por diente”, una de las dos jaurías
humanas pretendió linchar al presunto asesino de dicha niña a su
llegada a los juzgados –más tarde lo intentaría con su hermano,
simplemente por serlo–, mientras que la otra atacó el camión de
los bomberos que acudieron a sofocar el incendio, porque, según
esta jauría, llegaron demasiado tarde al lugar, lo que pudo
significar la consumación de la tragedia.
Uno puede entender los momentos de tensión y de indignación que
individual o colectivamente podamos vivir en
sucesos tan trágicos, pero desde ningún punto de vista, y menos
en una sociedad democrática y ¿avanzada?, pueden tolerarse los
intentos de linchamiento, es más, hay que condenarlos con
rotundidad, así como a los más violentos de esas jaurías, que
puedan ser identificados, aplicarles la ley e intentar
reeducarlos en la licitud moral y ética del estado de derecho. A
todo esto, hay que destacar la ejemplarizante actitud del padre
de la niña asesinada, quien, a pesar del inacabable dolor, ha
sido capaz de mantener la calma y confiar en la justicia. A los
violentos de nada les sirvió este gran gesto.
Reconozco lo difícil que es erradicar la “rebelión de las masas”
cuando se producen los casos apuntados y otros, porque el
individuo sin formación humanista es el perfecto caldo de
cultivo para el gregarismo y la sinrazón. La naturaleza del ser
humano hace que conservemos los hábitos que nos han sido
implantados a través de la educación o de su ausencia. El
pueblo, cuando sólo ve lo que está al alcance de su nariz,
automáticamente se convierte en populacho fácil de manipular, al
cual los derechos humanos le suena como zumbidos de moscas en
sus oídos.
A ese respecto, la historia de la humanidad, tristemente, está
preñada de ejemplos que convendría tener siempre presente para
no repetirlos. Aprendamos del padre. |
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