EL MIRADERO
F.J. Javier DÍAZ REVORIO
Furia
roja
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Cuando uno acostumbra a ganar, una derrota se siente como un
golpe más duro. Cuando, en cambio, alguien está más
familiarizado con los fracasos, el riesgo es que el éxito se
perciba ya como algo inalcanzable, y se busquen siempre
justificaciones para la acostumbrada derrota. Sólo cuando
alguien, a pesar de la habitualidad de los malos resultados,
tiene verdadera fe en llegar a lo más alto, el éxito es posible,
y en tal caso la victoria se disfruta mucho más. Ésta es más o
menos la historia de la selección española de fútbol, una
trayectoria jalonada de éxitos tan escasos como dignos de
celebración, pues la costumbre del contratiempo, las decisiones
arbitrales perjudiciales, la mala suerte, las derrotas por
penaltis y toda suerte de infortunios, hacen que la obtención de
un título sea una noticia excepcionalmente alegre y feliz para
todos los aficionados.

La obtención de esta Eurocopa, acaso junto a la medalla de oro
obtenida en Barcelona´92, es el mayor éxito de nuestra selección
que yo jamás haya vivido, pues aún no había nacido cuando
obtuvimos el anterior título en 1964, y sólo recuerdo el famoso
gol de Marcelino por el Nodo y por la reiteración con la que es
exhibido en los documentales y programas deportivos variados.
Hoy esa leyenda de nuestro fútbol comparte ya lugar con el
golazo del “niño” Torres, quien se convierte así –ya lo merecía-
en un nuevo icono del fútbol patrio. He vivido prácticamente
toda la Eurocopa en México, donde al menos tres cadenas han
retransmitido íntegramente los partidos, con comentarios del
“vasco” Aguirre o de Schuster; y aunque desde luego en algunos
momentos hubiera deseado estar en España para participar en las
celebraciones, la verdad es que nunca olvidaré el apoyo
mayoritario de México a la “furia roja”, la foto de la
celebración de la colonia española en la “Cibeles mexicana”, ni
la alegría de los partidos vividos con amigos mexicanos, o de la
final con mis propios familiares. La portada del Excelsior del
día siguiente, tras proclamar que “Europa se rinde a los pies de
la selección española” añade en letras grandes: “Se habla
español”. |
Robots
amantes
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Según el científico David Levy, autor del libro “Amor + sexo con
robots”, las relaciones amorosas entre humanos y robots serán
una realidad dentro de cuarenta años, o aún menos. Las
relaciones sexuales, mucho antes, pues dentro de unos cinco años
invadirán el mercado robots que podrán actuar como juguetes
sexuales, siempre según el mencionado estudioso de la materia,
que ha expuesto recientemente sus conclusiones en la Universidad
de Maastricht. Se ve que el sexo es bastante más fácil que el
amor.
En efecto, crear un robot que pueda amar a una persona requiere,
entre otros retos ,
conseguir que el amante cibernético domine el arte del lenguaje
y la comunicación, y logre expresar sus sentimientos. Pero en
puridad, un robot no tiene sentimientos, y si carece de ellos no
puede amar, así que a lo más que podemos aspirar es a que logre
fingir que tiene sentimientos y puede expresarlos, y que ofrezca
una reacción aparentemente sentimental cuando el humano le
exprese sus propios sentimientos. Así que el robot amante, en
caso de pudiera existir, sería un robot mentiroso. No es seguro
de que en eso se diferencie de los humanos, o al menos la
diferencia sería sólo de grado (los humanos no siempre
fingimos…) Pero no es ésta la dificultad mayor para lograr un
robot amante, o al menos aparentemente amante. El amor humano es
manifiestamente frágil, su preservación requiere constancia, y
las relaciones amorosas presumen después de todo un riesgo de
que el amor se pierda en un momento dado. Al fin y al cabo, ese
mismo es uno de los estímulos y alicientes del amor. Los
científicos, conscientes de este problema, se enfrentan a un
dilema de compleja solución: en principio, el “amor” del robot
amante estaría asegurado, sería con plena certeza “eterno”, pero
de esta manera le falta algo siempre presente en el amor entre
humanos. Claro que podrían lograr un comportamiento
aparentemente “libre” en el robot, que en un momento dado podría
“cansarse” de su amante humano y dejar de mostrarle afecto,
acaso incluso abandonarle. Pero ¿quién pagaría por un robot así? |
Sobre
gustos
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En los últimos artículos he deslizado algunas opiniones, acaso
no compartidas por muchos, sobre el criterio estético de
diversas estructuras y diseños. Recuerdo en este sentido haber
afirmado que la escultura del rey medieval que se ubica en la
entrada a Toledo desde Madrid, a mí me parece -en contra de
algunas opiniones- una obra interesante y de correcta factura,
mientras que la nave que cubre la villa romana en Carranque me
recuerda las que se utilizan para la cría de los pollos, y desde
luego totalmente inadecuada. Opiniones ambas tan discutibles
como respetables, ya que dicen que sobre gustos no hay nada
escrito, pero por la
misma razón puede escribirse todo lo que uno quiera. Hoy voy a
hacer otras dos valoraciones estéticas sobre esculturas y
diseños de nuestra capital. Uno de ellos me gusta, el otro... no
tanto.
Comenzando por lo más positivo, quisiera destacar el atractivo
diseño que se ha realizado a los pies del Centro Comercial
Buenavista, justamente sobre el nuevo aparcamiento ubicado
frente a la comisaría de policía. Junto a un agradable parque se
ha construido una hermosa y original fuente, en la que el agua
se desliza suavemente sobre una especie de ladera escalonada
bastante ancha. Me parece una bonita manera de embellecer la
ciudad. No puedo decir lo mismo de lo que se ha implantado en la
nueva rotonda recién construida al inicio de la calle Alberche,
en el barrio de Santa María de Benquerencia. Me cuesta describir
con precisión eso que no sé si llamar escultura, pero consta de
algo así como dos "monolitos" verticales y paralelos, un tanto
churriguerescos porque tienen una especie de amplias estrías
retorcidas, en un color morado no muy afortunado. Es algo así
como si dos tornillos gigantes del lego o del mecano se
"plantaran" en una rotonda. Uno se queda mirando, se queda
pensando y... no sabe qué pensar. Al parecer, el extraño adorno
es obra de un prestigioso escultor, y además dicen que es el
primero de varios trabajos del mismo autor que se van a ir
colocando en diversos puntos de la ciudad. Confiemos en que los
demás resulten más afortunados. |
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